2.3 Estructura y composición membranal
Ha
fascinado a botánicos desde el siglo diecinueve la capacidad de las membranas celulares
vegetales para regular la toma de solutos. En esos tiempos las técnicas
experimentales disponibles limitaron la investigación del proceso. No obstante,
ya en los primeros años del siglo veinte se habían establecido algunos hechos
básicos sobre la penetración de solutos a través de la membrana plasmática y
tonoplasto, como por ejemplo la relación inversa entre la penetración de la
membrana y el diámetro de moléculas no cargadas y las tasas a las que penetran
las membranas. Se han confirmado recientemente estas propiedades de las
membranas como ultrafiltros, por lo menos en su principio (Tabla 2.5).
Tabla 2.5
Coeficiente de reflexión (δ)
de algunos no electrolitos en las membranas celulares de Valonia utricularis a
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Compuesto
|
δ b
|
Radio de la molécula (nm)
|
Rafinosa
Sacarosa
Glucosa
Glicerol
Urea
|
1.00
1.00
0.95
0.81
0.76
|
0.61
0.53
0.44
0.27
0.20
|
a En base a Zimmermann & Steudle (1970).
b 1.00 indica que las membranas son
impermeables al soluto; 0 indica que las membranas son fácilmente permeables
al soluto.
|
||
De este modo, además de las paredes
celulares (Sección 2.2.1) las membranas celulares son barreras efectivas para solutos
de alto peso molecular. La mayoría de quelatantes sintéticos
como EDTA (ver también Tabla 2.4) y sideróforos microbianos como los quelatantes específicos de
hierro (Sección 16.5) son de alto peso molecular y esta limitada su tasa de
penetración a través de la membrana plasmática de las células radicales. Es
posible, por lo tanto, usar altas concentraciones externas de solutos orgánicos
de alto peso molecular como el polietilenglicol como efectivos
osmóticos a fin de inducir una deficiencia hídrica (estrés hídrico) en plantas.
Las moléculas que son altamente solubles en
solventes orgánicos, i.e., con propiedades lipofílicas,
penetran las membranas mucho mas rápido que lo que se predice en base a su
tamaño. Presumiblemente los principales factores responsables de la rápida
penetración son la solubilidad de estas moléculas en la membrana y su habilidad
para difundirse a través del corazón lipídico de las
membranas.
Las membranas se componen típicamente de
dos clases principales de compuestos: proteínas y lípidos. Los carbohidratos
comprenden solo una mínima fracción de las membranas. La abundancia relativa de
proteínas y lípidos puede ser bastante variable dependiendo de si la membrana
es plasmática, mitocondrial ó del cloroplasto. Las membranas también difieren
en diámetro, por ejemplo en espinaca desde 10.5 nm (membrana plasmática) a 8.1 nm (tonoplasto) y 6.3 nm (retículo endoplasmático). Sin
embargo, todas las biomembranas tienen alguna estructura básica común como se muestra
en el modelo de
Fig. 2.4 Modelo de biomembrana con lípidos polares y con proteínas integradas,
cualquiera extrínseca ó intrínseca. La última puede atravesar la membrana para
formar “proteínas de canal”.
Los lípidos polares (e.g., fosfolípidos) con cabezas cargadas hidrofílicas (grupos fosfato, amino y carboxílicos) se orientan hacia la superficie
membranal. Las moléculas proteicas pueden estar adheridas (proteínas
extrínsecas), por ejemplo, por ligamiento electrostático a las superficies como
enzimas de membrana. Otras proteínas pueden estar integradas dentro de las membranas
(proteínas intrínsecas), ó cruzar las membranas para formar “proteínas de canal”
(proteínas transportadoras) que funcionan en el transporte membranal de solutos
polares como los iones (Sección 2.4).
Tres lípidos polares representan los
mayores componentes lipídicos de membranas: los fosfolípidos,
los glucolípidos, y menos abundantes, los sulfolípidos (excepto en las membranas tilacoidales de los
cloroplastos, donde ellas están en cantidades considerables). Se muestran a
continuación ejemplos de estos lípidos polares:
Otro grupo importante de lípidos de
membrana consisten los esteroles, por ejemplo el β-sitosterol:
A través de su rol estructural en las
membranas los esteroles pueden afectar indirectamente los procesos de
transporte como la actividad de
Tabla 2.6
Composición de lípidos y ácidos
grasos en membrana plasmática y tonoplasto en fríjol mungo a
|
||||
Lípidos
|
Membrana plasmática
µmol mg-1 proteína
|
Tonoplasto
µmol mg-1 proteína
|
||
Fosfolípidos
Esteroles
Glucolípidos
|
1.29
1.15
0.20
|
1.93
1.05
0.80
|
||
Composición de ácidos grasos en los fosfolípidos
|
||||
Ácidos grasos
|
Longitud de cadena
|
Punto de fusión
(°C)
|
Membrana plasmática
(% del total)
|
Tonoplasto
(% del total)
|
Ácido palmítico
Ácido esteárico
Ácido oléico
Ácido linoleico
Ácido linolénico
Otros
|
C16
C18
C18:1 b
C18:2 b
C18:3 b
─
|
+62.8
+70.1
+13.0
-5.5
-11.1
─
|
35
6
9
21
19
10
|
39
6
9
22
20
4
|
a En base a Yoshida & Uemura (1986). Reimpreso con permiso de
b Numeral a la derecha de los dos
puntos indica el número de enlaces dobles.
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||||
La composición lipídica característicamente
no solo difiere entre membranas de células individuales sino también entre
células de diferentes especies vegetales, también fuertemente afectada por
factores ambientales. En hojas, por ejemplo, se presentan marcadas variaciones
anuales en los niveles de esteroles y en raíces disminuyen ambos el contenido
de fosfolípidos y la proporción de ácidos grasos
altamente insaturados bajo deficiencia de zinc. En muchos casos los cambios en
la composición lipídica reflejan la adaptación vegetal a su ambiente mediante
el ajuste de las propiedades de la membrana. Generalmente, los ácidos grasos
altamente insaturados predominan en plantas que crecen en clima frío. Durante
la aclimatación vegetal a bajas temperaturas también se observa frecuentemente
un aumento en ácidos grasos altamente insaturados. Tal cambio mueve el punto de
congelamiento (i.e., la temperatura de transición) de las membranas a una
temperatura menor y puede así ser de importancia para el mantenimiento de las
funciones de la membrana a bajas temperaturas. Es cuestionable, sin embargo,
generalizar acerca del efecto de la temperatura sobre la composición lipídica
de las membranas. En centeno, por ejemplo, que es una especie vegetal tolerante
al frío, la proporción de ácidos grasos poliinsaturados en las raíces disminuye en vez de incrementarse cuando las raíces fueron
refrigeradas.
Durante la aclimatación de raíces a bajas
temperaturas también se realza la síntesis de nuevas proteínas de membrana y
aumentan considerablemente los fosfolípidos. Ya que
los fosfolípidos probablemente actúan como receptores
para fitohormonas como el ácido giberélico, puede
estar relacionada con estos cambios la creciente sensibilidad de membranas a bajas
temperaturas al ácido giberélico.
Frecuentemente están altamente
correlacionadas las propiedades de membrana entre la selectividad iónica y
composición lipídica como por ejemplo entre la toma del cloruro y los esteroles
y galactolípidos (Sección 16.6). Además los cultivos fríjol,
remolacha azucarera y cebada difieren no solo en la composición de ácidos
grasos de las membranas radicales sino también considerablemente en la toma de
sodio (Sección 10.2).
Las alteraciones en la composición lipídica
de las membranas radicales son también respuestas típicas a cambios en el suministro
de nutrientes minerales ó exposición a la salinidad. De los nutrientes
minerales, el calcio juega el rol más directo en el mantenimiento de la
integridad de la membrana, una función que es discutida en
Se demuestra claramente la naturaleza
dinámica de las membranas, por ejemplo, por la rápida disminución en el eflujo de
solutos de bajo peso molecular (potasio, azucares, aminoácidos) después de
reabastecer de zinc a raíces deficientes en zinc. Otro ejemplo es la rápida
incorporación de constituyentes de membrana suplidos externamente como los fosfolípidos a la estructura de la membrana. Para la
membrana plasmática las tasas de recambio parecen estar en el orden de solo
unas pocas horas. Tales tasas de recambio indican que ciertas subunidades
(e.g., con proteínas intrínsecas; Fig. 2.4) son ya sintetizadas y transportadas
a la membrana plasmática vía vesículas secretoras como por ejemplo el aparato
de Golgi.
La incorporación de además compuestos
suplidos externamente, sin embargo, deja a las membranas más sensibles al daño.
La incorporación de antibióticos como la nistatina induce la formación de poros (“huecos”) en las membranas y una correspondiente
rápida filtración de solutos de bajo peso molecular como el potasio. Los ácidos monocarboxílicos como el ácido acético y el ácido butírico, también inducen daño a la membrana.
Las especies no disociadas de estos ácidos son tomadas rápidamente y conducen
al súbito incremento del agujereado de membrana, como lo indica la filtración de
potasio y nitrato desde el tejido radical. La capacidad de los ácidos monocarboxílicos para inducir el agujereado de membrana se
incrementa con el largor de la cadena del ácido [C2(ácido
acético) → C8(ácido caprílico)]
y por lo tanto con el incrementado comportamiento lipofílico,
así como con una disminución del pH externo (R۰COO- + H+ → R۰COOH). Los ácidos monocarboxílicos no disociados pueden incrementar el
agujereado de la membrana al cambiar la composición de ácidos grasos de la
membrana, particularmente al disminuir la proporción de ácidos grasos poliinsaturados como el ácido linolénico. Es de
considerable importancia ecológica el efecto de los ácidos monocarboxílicos sobre la permeabilidad de la membrana radical, ya que estos ácidos se acumulan
en suelos inundados (Sección 16.4).
Estos
ejemplos demuestran que por un rango de factores ambientales se afectan la
composición, estructura e integridad de membrana. En la ultima década en
particular, se ha acumulado creciente evidencia de que un rango de factores de
estrés ambientales como la alta intensidad lumínica, la sequía, las heladas,
los contaminantes aéreos, y también las deficiencias de nutrientes minerales
son dañinas para las plantas al deteriorar la integridad de la membrana, y esto
eleva los niveles de especies tóxicas de oxigeno que están causalmente involucradas
en este deterioro.
Como
se muestra en
La
nutrición mineral vegetal puede afectar en varios niveles ambos, la generación
de especies tóxicas de oxigeno de peróxido de hidrogeno, y los mecanismos para su
detoxificación. Esto puede resumirse así:
1.
Como un componente de enzimas detoxificantes (e.g., zinc, cobre, manganeso, ó hierro
en las superóxido dismutasas; hierro en peroxidasas y catalasas);
2. Por
acumulación de precursores para la formación de radicales (e.g., fenoles y quinonas) bajo deficiencia nutricional (e.g., deficiencia
de boro);
Varios
de estos aspectos son discutidos en mayor detalle en secciones relevantes sobre
fotosíntesis (Capitulo 5) y sobre las funciones de los nutrientes minerales
(Capítulos 8 y 9).