4.4
Lavado de elementos minerales de las hojas
4.4.1 Causas y mecanismos
4.4.2 Importancia ecológica de la toma y lavado foliar de
solutos
El lavado puede definirse como la sustracción de solutos
orgánicos e inorgánicos de las partes áreas vegetales por acción de soluciones
acuosas como la lluvia, riego, rocío, y niebla. Estos solutos son de diferente
origen y puede diferir el mecanismo por el que se presenta el lavado. Se pueden
distinguir cuatro categorías: (a) solutos excretados activamente a las
superficies externas, por ejemplos, excreción de sales por glándulas salinas en
halófitas, ó ácidos orgánicos (principalmente ácido málico) secretados por
tricomas del tallo, hojas y vainas en garbanzo; (b) excreción de solutos
inorgánicos en las puntas y márgenes foliares mediante gutación (inducida por
presión radical); (c) lavado de áreas foliares dañadas ó (d) solutos lavados
desde el apoplasto en tejido foliar intacto. En la siguiente discusión solo se
consideran las ultimas dos posibilidades, ya que son de importancia ecológica
general.
La tasa de lavado
generalmente se incrementa con la edad foliar. Con el inicio de la senescencia
se incrementa la permeabilidad (“agujereado”) membranal, y por lo tanto hay un
correspondiente aumento en las concentraciones apoplásticas de solutos orgánicos
e inorgánicos del tejido foliar. El resultante abrupto gradiente de
concentración a través de la cutícula favorece el lavado por escurrimiento de
agua en la superficie foliar. Bajo condiciones de campo en arroz de aniego, por
ejemplo, la máxima cantidad caulinar de nitrógeno ó potasio se alcanza en la
antesis y declina en lo sucesivo durante el periodo lluvioso cerca del 30%
cuando las plantas alcanzan la madurez. Las perdidas por lavado bajo
condiciones de campo tienen que considerarse en estudios de toma y
retranslocación de nutrientes durante todo el crecimiento vegetal.
Probablemente, las perdidas son en gran parte responsables de los generalmente
menores contenidos foliares de elementos minerales en plantas cultivadas bajo
condiciones de campo comparando con plantas cultivadas en el mismo suelo, pero
bajo techo.
Es bastante común el
daño mecánico foliar (e.g., por el viento), siendo especialmente susceptibles
los ápices y márgenes. Frecuentemente estas áreas del tejido foliar son
particularmente altas en ciertos elementos minerales cuando son suplidos en
exceso (Sección 3.2.4). En plantas de tomate con un alto suministro de cloruro,
por ejemplo, el cloruro es translocado preferentemente hacia el margen foliar y
hacia los pelos foliares, de tal manera que los daños mecánicos conducen a una
pérdida de entre 10 y 70% del cloruro total tomado durante el periodo de
crecimiento. Las condiciones de estrés diferentes del daño mecánico, como la
prolongada oscuridad, escasez de agua, y altas temperaturas, pueden también
incrementar la tasa de lavado foliar de elementos minerales. Un estrés
comparable es impuesto en las hojas y acículas por contaminantes del aire como
el ozono ó la alta acidez del agua lluvia ó niebla (“lluvia ácida”).El lavado
de solutos, de cationes nutrientes minerales en particular, se realza bajo
estas condiciones, cualquiera debida a la más rápida senescencia foliar, ó por
el daño de la cutícula, ó ambos. En promedio, una disminución en el pH del agua
lluvia ó niebla desde cerca de
Aunque el lavado de
cationes no representa usualmente mucho más que el 1% del contenido foliar
total, este puede alcanzar hasta el 10% de la incorporación anual neta de
cationes en biomasa aérea. El lavado específico de cationes desde partes aéreas
vegetales es compensado por mayores tasas de toma radical de estos cationes.
Como consecuencia de la mayor tasa de toma catiónica, puede disminuir el pH
rizosférico y de este modo, parte de la carga ácida del dosel puede ser
indirectamente llevada hacia la rizosfera.
4.4.2 Importancia ecológica de la toma y lavado foliar de
solutos
La toma y lavado foliar de solutos y en otras partes aéreas vegetales
para planta es importante para plantas individuales, poblaciones de plantas y
el ecosistema. Esto es cierto en particular para perennes como árboles
forestales donde estos procesos pueden volverse un componente dominante en la
nutrición mineral, influyendo el ciclaje interno de nutrientes, así como la
entrada y salida de elementos minerales en ecosistemas forestales y la
estabilidad a largo plazo de estos ecosistemas. En Europa Central y
Norteamérica puede tomarse directamente por el follaje una considerable
cantidad de “deposición húmeda” de nitrógeno amonio y nitrato (entre 3 y
que el NO
.
Comparando con el
nitrógeno y sulfato (ácido sulfúrico), en ecosistemas naturales y forestales
para la mayoría de nutrientes minerales su toma foliar es menos importante que
su lavado. Esto también es el caso en áreas donde la contaminación del aíre no
es un factor importante. La cantidad de un nutriente mineral particular que es
lavado depende del tipo de nutriente mineral y la cantidad e intensidad de la
lluvia. Como se espera en la selva tropical las cantidades de nutrientes
minerales lavados desde el dosel son muy altas, y los valores anuales,
expresados en kilogramos por hectárea, son como sigue: potasio, 100–200;
nitrógeno, 12–60; magnesio, 18–45; calcio, 25–29; y fósforo, 4–10. Esta magnitud
de nutrientes lavados es similar a la tasa anual de nutrientes suplidos a la
superficie del suelo por precipitación directa (litter)
y es de este modo un componente importante del reciclaje de nutrientes
minerales, particularmente en ecosistemas con bajas cantidades de nutrientes
disponibles en el suelo, e.g., en suelos tropicales altamente alterados. La
reabsorción de los nutrientes minerales lavados también ofrece la posibilidad
para la planta de ser suplida en los centros de demanda del nutriente (e.g.,
nuevos crecimientos) por nutrientes minerales que son retranslocados dentro de la
planta solo a un muy limitado grado (e,g.,
calcio y manganeso).
En climas templados son
mucho menores las perdidas por lavado de partes aéreas vegetales, pero aún considerables
(Tabla 4.10). Bajo estas condiciones de mucha menor lluvia, es difícil la
cuantificación de las perdidas por lavado debido a que la “deposición seca”
(partículas y gases) puede constituir una considerable parte de los nutrientes
minerales en la precipitación directa (Tabla 4.10).
Tabla 4.10
Entrada de
elementos minerales por precipitación total (deposición húmeda) y deposición
seca, precipitación directa y lavado en un bosque de pino silvestre de 40
años de edad a
|
||||||
Parámetro
|
Precipitación
(mm año–1)
|
Entrada de
elementos minerales (kg ha–1 año–1)
|
||||
Ca
|
Mg
|
K
|
Mn
|
Na
|
||
Deposición húmeda
Deposición seca
Precipitación directa
Lavado del dosel
|
550
–
397
–
|
12.7
10.2
27.8
4.9
|
1.4
1.1
4.3
1.8
|
1.9
1.5
45.1
11.7
|
0.24
0.19
2.50
2.07
|
4.1
3.7
7.4
–
|
a En base a B. Marschner et al.
(1991).
|
||||||
Comparando con sus
respectivos contenidos foliares, frecuentemente las cantidades de calcio lavado
y particularmente de manganeso son muy altas, siendo los datos en
Además de los elementos minerales, también pueden lavarse cantidades
considerables de solutos orgánicos desde un bosque denso alcanzando entre 25 y