5.2 Fotosíntesis y procesos
relacionados
5.2.1 Flujo de energía fotosintética
y fotofosforilación
5.2.2 Fotoinhibición y fotooxidación
5.2.3 Fijación y reducción del
dióxido de carbono
5.2.4 Vía C4 de la fotosíntesis y el metabolismo ácido de las crasuláceas (CAM)
5.2.5 Fotorrespiración
5.2.1 Flujo de energía fotosintética
y fotofosforilación
La conversión de energía lumínica en energía química es llevada
a cabo mediante un flujo de electrones por sistemas de pigmentos. En los
cloroplastos estos sistemas de pigmentos están embebidos en membranas
tilacoidales en un notable arreglo estructural. Frecuentemente, las membranas
tilacoidales están apiladas en pilas (ver Fig. 5.4) que parecen granos ó
“grana” bajo el microscopio óptico. Los principios involucrados en los procesos
del flujo de electrones son ilustrados en
Fig.
5.1 Cadena fotosintética de transporte de electrones con
fotosistemas II y I (PS II; PS I) y fotofosforilación. Q, Quencher;
X, compuesto desconocido; Cit, citocromo; XAN, ciclo de
las xantofilas. (Recuadro) Sección de
la estructura porfirina de clorofila con el átomo central de magnesio.
Están involucrados varios
nutrientes minerales directamente en está cadena fotosintética de transporte de
electrones (FIg. 5.1). En el PS II y PS I las moléculas de clorofila con su
átomo central de magnesio absorben fotones, iniciando por lo tanto el flujo de
electrones. La fotolisis (rompimiento) del agua es mediada por un complejo
enzimático que contiene manganeso adjunto al PS II. En este sistema de lisis
del agua el cluster de manganeso (Sección 9.2.4) actúa como un dispositivo de
almacenamiento de energía previo a la oxidación de las dos moléculas de agua.
El manganeso presumiblemente también actúa como el centro de ligamiento para
las moléculas de agua que son oxidadas. Los citocromos (Cyt b-f) con su átomo central de hierro así como un complejo sulfoférrico (proteína
Rieske) median el flujo de electrones entre el PS II y el PS I. Uno de los
aceptores de electrones en está cadena es la plastocianina, una proteína que
contiene cobre. Finalmente, la ferredoxina actúa como transmisor de electrones
desde un aún no bien definido compuesto X hacia el NADP+: Este es
reducido a NADPH por la ferredoxina-NADP+ oxidorreductasa que está
anclada en la superficie tilacoidal. La ferredoxina es una proteína de
hierro-azufre de 9 kDa que es soluble en el estroma.
La ferredoxina
reducida en los cloroplastos puede también funcionar como un donador de
electrones para otros aceptores. La reducción mediada por ferredoxina del
nitrito (NO
) y del sulfito (SO
) es de particular importancia para la nutrición mineral vegetal:
Ambos nitrito y
sulfito compiten dentro de los cloroplastos por el NADP+ para su
reducción. En hojas las tasas de reducción del nitrito y sulfito son mucho
mayores durante el periodo lumínico (Capítulo 8). Este acoplamiento de la
reducción del nitrito y sulfito con la luz es también un ejemplo de un más
general mecanismo regulador, ya que la fotosíntesis supla las estructuras
(esqueletos de carbono) requeridas para las incorporación del nitrógeno
reducido (–NH2) y azufre (-SH) en compuestos orgánicos como
aminoácidos.
El rompimiento del
agua y el paso de los electrones a través de la cadena de transporte en la
membrana tilacoidal está acoplado con el bombeo de protones hacia el lumen
tilacoidal (Fig. 5.1), lo que conduce a la acidificación a un pH cercano a 5.
Por otro lado, los protones son consumidos en el centro terminal de la cadena
de transporte de electrones (formación de NADPH) elevándose el pH del estroma a
7.5-8.0. El correspondiente gradiente del potencial electroquímico a través de
la membrana tilacoidal es usado para la síntesis de ATP conducida por protones,
la fotofosforilación. Un componente
adicional en la formación del gradiente de protones es un sistema de bombeo de
protones entre el PS II y el PS I (Fig. 5.1), denominado “fotofosforilación
cíclica”. La producción de una molécula de ATP está probablemente acoplada con el
transporte cuesta abajo de tres protones a través de la membrana tilacoidal. En
el estroma, se requiere ATP en varios pasos que involucran la asimilación del
CO2, síntesis de carbohidratos así como otros procesos mediados por
la ferredoxina (ver abajo).
5.2.2 Fotoinhibición y fotooxidación
No se presenta necesariamente un equilibrio entre la absorción
de la por el PS II y PS I, el correspondiente flujo de electrones, la formación
de ferredoxina reducida, y el consumo de electrones, por ejemplo en la
asimilación del CO2. Esto es cierto bajo condiciones de alta
intensidad lumínica en general y en combinación con otros factores de estrés
ambientales como sequía, bajas temperaturas, ó deficiencia de nutrientes
minerales en particular. El exceso de energía de excitación se refleja en una
depresión de fotosíntesis neta lo que es usualmente reversible (fotoinhibición), pero puede también
conducir a largo plazo al daño irreversible del aparato fotosintético, como es
indicado por la clorosis y necrosis foliar (fotooxidación).
Para ambos síntomas está causalmente involucrada la formación de especies
tóxicas de oxigeno (ver también Fig. 2.5).
Las plantas poseen un
rango de sistemas protectores que funcionan mediante la disminución de la
absorción lumínica ó mediante la disipación de la energía (e.g., cambio en el
ángulo foliar, reflexión de la luz y calor) ó detoxificación de especies
dañinas de oxigeno (Fig. 2.5). El blanco primario de la fotoinhibición es el PS
II que produce oxigeno molecular y donde la excesiva energía de excitación
puede ser transferida desde el PS II a oxigeno molecular formando el altamente
tóxico singlete de oxigeno (1O2., Fig. 5.1). Como
mecanismo autoprotector, los carotenoides (xantofilas en particular) juegan un
rol particular tanto en la detoxificación de singletes de oxigeno como en la
atenuación de la etapa excitada del PS II. Además, en el PS II el polipéptido
D1 de 32 kDa tiene una particularmente alta tasa de recambio que se requiere
para la continua reparación del sistema.
Otro principal centro
de formación de especies tóxicas de oxigeno está localizado en el estroma de
los cloroplastos, donde la ferredoxina reducida puede usar el oxigeno molecular
como aceptor de electrones conduciendo a la reducción univalente de O2 al anión superóxido (O
, Fig. 5.1 y 5.2). Esta activación reductiva del O2 en los cloroplastos es inevitable y se realza bajo condiciones que den origen a
un incremento en la relación NADPH/NADP+, por ejemplo un bajo
suministro de CO2 ó deteriorada fijación de CO2, causados
por un rango de factores de estrés ambiéntales como bajas temperaturas en
especies vegetales sensibles a heladas, salinidad, sequía, y deficiencia de
nutrientes minerales. Esto también es cierto para bajas ó inhibidas tasas de
exportación de fotosintatos desde hojas fuente bajo deficiencia de nutrientes
minerales. Todos estos factores de estrés conducen a niveles elevados de
especies tóxicas de oxigeno, fotoinhibición y finalmente fotooxidación. Otro
factor que contribuye a la fotoinhibición está presumiblemente determinado por
la excesiva acidificación del lumen tilacoidal como resultado de la
insuficiente utilización de ATP en el estroma (Fig. 5.1). Bajo condiciones de
limitada asimilación de CO2, una continua alta proporción del NADPH se
utiliza para otros procesos como la detoxificación del H2O2 donde no se requiera ATP.
Fig. 5.2 Utilización alternativa de fotorreductores
para la asimilación de CO2 ó activación del oxígeno molecular y
sistema de detoxificación (secuestro). SOD, superóxido dismutasa; GR,
glutatión; APO, ascorbato peroxidasa.
En especies C3 la fotorrespiración puede ser un importante mecanismo protector para el
mantenimiento de un alto flujo de electrones en la cadena del carbono, i.e., mediante
la liberación del CO2 a los cloroplastos. Sin embargo, otros
sistemas juegan un rol clave en la detoxificación del O
y de compuestos relacionados como el H2O2 (Fig. 2.5). En los cloroplastos, en donde está ausente la catalasa, el O
es detoxificado por la superóxido
dismutasa de Cu-Zn produciendo H2O2 que es reducido a agua por el ciclo ascorbato peroxidasa-glutatión reductasa
(Fig. 5.2). En las hojas cerca del 70-80% de las enzimas detoxificantes de H2O2 dependientes de ascorbato están localizadas en los cloroplastos.
La elevada actividad
de las enzimas detoxificadoras (FIg. 5.2) y las incrementadas concentraciones
de sus metabolitos (glutatión, ascorbato) típicamente reflejan la influencia
del estrés oxidativo, particularmente bajo alta intensidad lumínica. Se han
reportado tales hallazgos en acículas de pino durante el invierno, en acículas
de pícea al mediodía y en hojas de fríjol bajo deficiencia de magnesio. Hay
considerable evidencia de que las especies tóxicas de oxígeno están también
involucradas en la senescencia celular y de órganos como las hojas (Sección
5.5), y que bastante frecuentemente la aparición de clorosis y necrosis foliar como
síntomas visuales de deficiencia de nutrientes minerales está causalmente
relacionada con los elevados niveles foliares de especies tóxicas de oxígeno. Se
muestra un ejemplo de esto en hojas de fríjol en
Fig.
5.3 Efecto del sombreo parcial de laminas foliares sobre la
clorosis y necrosis en hojas primarias de plantas de Phaseolus vulgaris deficientes en zinc (izquierda) y magnesio (derecha)
expuestas a alta intensidad lumínica (480 μE m–2 s–1). (A partir de Marschner & Cakmak,
1939.)
5.2.3 Fijación y reducción del
dióxido de carbono
A fin de utilizar la energía almacenada durante la reacción
lumínica (como NADPH y ATP), para la reducción del CO2 y la
formación dentro de los cloroplastos de fotosintatos como azucares, se necesita
de un aceptor de CO2. La ribulosa bifosfato (RuBP), un compuesto C5,
hace está función:
Después de la
carboxilación de
Los principios de la
fijación en los cloroplastos de CO2 por la vía C3 se
ilustran en
Fig.
5.4 Esquema simplificado de la fijación de CO2 y
síntesis de carbohidratos de acuerdo al ciclo de Calvin–Benson en plantas C3.
(Modificado a partir de Larcher, 1980).
5.2.4 Vía C4 de la fotosíntesis y el metabolismo ácido de las crasuláceas (CAM)
La incorporación de CO2 en compuestos orgánicos no se
limita a la vía C3 descrita arriba. Ya se ha mostrado (Sección
2.5.4) que un desequilibrio en la toma radical catión-anión a favor de los
cationes tiene que compensarse mediante la incorporación de CO2 vía
PEP carboxilasa y formación de ácidos orgánicos. Otro ejemplo es la
reasimilación del CO2 liberado por respiración mitocondrial en
frutos en desarrollo de manzano, con lo que se incrementa abruptamente la
acumulación de malato en los frutos, pero simplemente desaparece la perdida de
CO2. En principio, en los cloroplastos de ciertas especies vegetales se presenta la misma vía de
incorporación de CO2:
El fosfoenol piruvato
(PEP) actúa como un aceptor de CO2, formando oxalacetato que es
reducido a malato. El producto de está incorporación de CO2 son
compuestos C4, cualquiera malato ó el aminoácido aspartato. Por lo
tanto las especies vegetales con esta vía C4 son clasificadas como
plantas C4 (Fig. 5.5). Está vía de incorporación de CO2,
sin embargo, está confinada a los cloroplastos de las células del mesófilo
desde donde los compuestos C4 son transportados hacia las células de
la vaina del haz. En estas células los compuestos C4 son
descarboxilados y el CO2 liberado es fijado por
Fig. 5.5 Esquema simplificado de la fijación de CO2 y compartimentación en plantas C4. CA, anhidrasa carbónica.
Los compuestos C3 remanentes son translocados desde las células de la vaina del haz de vuelta hacia
las células del mesófilo para formar PEP que actuara de nuevo como aceptor de
CO2 (Fig. 5.5). La relativa importancia del malato y aspartato en
esta lanzadera de carbono depende de la especie vegetal y suministro de
nitrógeno. En maíz, bajo deficiencia de nitrógeno no se afecta la cantidad de
malato que opera la lanzadera pero se reduce en gran parte para aspartato. Se
espera este cambio ya que la reducción del nitrato está confinada a las células
del mesófilo, y el aspartato también actúa como lanzadera en la transferencia
del nitrógeno reducido hacia las células de la vaina del haz. Después de la
transaminación (Sección 8.2) y descarboxilación los compuestos C3 remanentes
son reciclados hacia las células de la vaina del haz y el N-amino es cargado al
floema por las células de la vaina del haz.
En la mayoría de
especies C4 están dispuestos dos tipos de células en la anatomía
foliar llamada tipo Kranz. Las venas menores de las haces vasculares están
circundados por las células de la vaina del haz, formando una Kranz, ó corona.
Las células de la vaina del haz están a su vez circundadas por una capa de
grandes células del mesófilo. Adicionalmente, en especies C4 los
cloroplastos son dimórficos, aquellos en las células de la vaina del haz son más
grandes y poseen grana que no está tan bien desarrollado como para el mesófilo.
Por otro lado, las enzimas sintetizadoras de almidón están confinadas a los
cloroplastos de la vaina del haz donde se acumula casi todo del almidón foliar.
El tipo de
fotosíntesis que sucede en plantas C4 usualmente se presenta en
especies vegetales de origen tropical que tienen altas tasas fotosintéticas y
produce grandes cantidades de materia seca (e.g., caña de azúcar, sorgo, maíz,
y varias Chenopodiaceae). El mecanismo C4 por varias razones permite
a la planta utilizar más eficientemente ambos CO2 y agua. Se
consigue alta eficiencia de CO2 por varios factores, como la alta
afinidad de
a favor del HCO
, que es el sustrato de
La mayor eficiencia del
uso del agua por plantas C4 que para plantas C3 está también relacionada con la menor presión parcial de CO2 endógeno y el
correspondientemente abrupto gradiente de CO2 desde la atmósfera envolvente a
través de los estomas abiertos hacia el interior del tejido foliar. En plantas
C4 relativamente hay una
mayor difusión de CO2 hacia el interior a través de los estomas (expresado en términos
de unidades de vapor de agua perdido), que puede ser usado para la fotosíntesis
y producción de materia seca. Además, cuando los estomas están parcialmente cerrados en respuesta al déficit hídrico, la
disminución en el influjo de CO2 es menor en plantas C4 que en C3, debido a que el
reciclaje interno de CO2 mantiene una menor concentración de CO2 en el tejido foliar de
plantas C4. Correspondientemente,
la relativa eficiencia en el uso del agua (gramo de materia seca producida por
gramo de agua transpirada) es cerca de 200–300 en especies C4 comparando con
usualmente más de 500 en especies C3.
En general, las plantas
C4 tienen una mayor
eficiencia en el uso del nitrógeno fotosintético (NUE) que las plantas C3.Un ejemplo de esto se
muestra en
Fig.
5.6 Tasa de intercambio foliar de CO2 (CER) a saturación
lumínica para maíz, arroz, y soya dibujada en función del contenido foliar de N
por unidad de área. (Sinclair & Horie, 1989.)
Sin embargo, no es
posible dividir las plantas estrictamente en categorías C3 ó C4. En plantas C3, se presenta una
considerable proporción de fijación de CO2 vía PEP carboxilasa,
particularmente en órganos reproductivos, como en granos en desarrollo de trigo
y frutos de leguminosas. Tales observaciones pueden indicar un cambio en la vía
fotosintética hacía un mas eficiente uso del CO2, aún si faltan las estructuras
anatómicas de las típicas plantas C4.
La fijación de CO2 vía PEP carboxilasa es
también una característica de especies vegetales en ciertas familias, como las
Crassulaceae y Bromeliaceae, que están particularmente bien adaptadas a los
hábitat secos. Estas plantas son en su mayoría suculentas; esto es, ellas
tienen una baja área superficial por unidad de peso fresco. Estas especies
vegetales se caracterizan por su llamado metabolismo
ácido de las crasuláceas (CAM) y difieren de las plantas C4 en un número de
características: (a) los estomas de las especies CAM se
abren por la noche. (b) El dióxido de carbono entra a las hojas y es fijado en
el citoplasma por
En contrate a la
separación espacial de dos pasos para la fijación del CO2 en plantas C4, es temporal la
separación en tres pasos para la fijación de CO2 en las especies CAM (ritmo ácido diurno). Las especies CAM
generalmente también tienen menores tasas de crecimiento que las plantas C4. La combinación de CAM
y suculencia es de particular ventaja para la adaptación a hábitats secos ó a
suelos de alta salinidad ó ambos. Interesantemente, en halófitas facultativas
como
En plantas C3, la luz realza no solo la incorporación de CO2 sino también su
evolución, un proceso estimulado por la presencia de O2. Esta evolución del CO2 conducida por la luz (fotorrespiración) procede
simultáneamente con la incorporación del CO2. A altas temperaturas en
particular, la tasa de evolución del CO2 se incrementa más que su tasa de
incorporación resultando en una declinación en la fotosíntesis neta. El principio
de la reacción involucrada en la fotorrespiración se muestra en
Fig.
5.7 Fotorrespiración, vía
del glicolato, y síntesis de los aminoácidos glicina y serina.
La fotorrespiración
está basada en el hecho de que
Un factor clave para la
tasa de fotorrespiración es la concentración de CO2 (presión parcial) en el centro de
carboxilación de
Las mucho mayores tasas de fotorrespiración en plantas C3 son la principal razón de que de
lo contrario condiciones ambientales óptimas, bajo alta iluminación y altas
temperaturas en particular, sus tasas de fotosíntesis neta y producción de
biomasa son considerablemente inferiores que en plantas C4. Sin embargo, la
fotorrespiración no solo debe considerarse desde el punto de vista de la
fijación neta de CO2. La fotorrespiración es una vía importante de síntesis de
aminoácidos en células foliares (Fig. 5.7) por la cual el glicolato puede
actuar como aceptor primario del NH3 producido en los cloroplastos
durante el paso de reducción del nitrato dependiente de la luz (reducción de NO
) (Sección 8.2). En el ejemplo de arriba la tasa de síntesis
de serina por unidad de área foliar fue cerca del doble en trigo contra maíz.
Se supone que el ciclo fotorrespiratorio de nitrógeno representa en la luz el mayor
componente de incorporación foliar de NH3 en la mayoría de plantas C3.
La fotorrespiración
puede también jugar un rol protectivo contra la fotoinhibición y fotooxidación
bajo alta luminosidad mediante el consumo de fotosintatos y haciendo disponible
CO2 para los cloroplastos
y, de este modo, mantener una alta tasa de flujo de electrones en la cadena de
electrones de los fotosistemas (Fig. 5.1), y también conduciendo a un mayor
consumo de ATP en el estroma de los cloroplastos.