5.6 Rol de las fitohormonas en la
regulación de las relaciones fuente–demanda
5.6.1 General
5.6.2 Estructura, centros de
biosíntesis, y principales efectos de las fitohormonas
5.6.3 Fitohormonas, deducción de
señales, centros receptores, y activación génica
5.6.4 Efecto de factores ambientales en
el nivel endógeno de las fitohormonas
5.6.5 Fitohormonas y la acción demanda
Las fitohormonas juegan un rol importante en la regulación del
crecimiento y desarrollo de plantas superiores. Esto se refleja, por ejemplo,
en su efecto en las relaciones fuente–demanda. Ambas la síntesis y acción de
las fitohormonas son moduladas por factores ambientales, como el suministro de
nutrientes minerales. Por lo menos algunos efectos del suministro deficiente de
nutrientes minerales sobre el crecimiento y rendimiento vegetal están causados principalmente
por su influencia en el nivel de fitohormonas en la planta. Se dan algunos
ejemplos de estos efectos en las siguientes secciones y en el Capitulo 6.
Las fitohormonas son
mensajeros químicos, ó sustancias “señal”, para las que los centros de síntesis
y los centros de acción están separados en la mayoría de los casos. Es por lo
tanto necesario su transporte cualquiera de célula a célula ó de órgano a
órgano. Con excepción del etileno, las fitohormonas son translocadas en ambos
el floema y el xilema. La dirección predominante del transporte depende del
tipo de fitohormona (e.g., si ellas son sintetizadas principalmente en las
raíces ó en los vástagos) y de la etapa de desarrollo vegetal. Cada fitohormona tiene un amplio espectro de acción: esto es, la
misma fitohormona puede afectar ó regular varios procesos dependiendo de su
concentración y de las condiciones en el centro de acción – centro receptor.
5.6.2 Estructura, centros de
biosíntesis, y principales efectos de las fitohormonas
Está bien establecida la importancia de las siguientes cinco
clases de fitohormonas en las plantas superiores: citoquininas (CYT),
giberelinas (GA), auxinas (AUX, e.g., IAA), ácido abscísico (ABA) y etileno
(ET). Mas recientemente se ha presentado evidencia de que el ácido jasmónico y
sus derivados, los jasmonatos (JA), pueden ser una nueva clase de fitohormonas.
Las estructuras moleculares básicas de las seis clases de fitohormonas se
muestran en
Fig. 9.14 Estructura
molecular de fitohormonas.
Tabla 5.8
Vía
y principales centros de biosíntesis y algunos efectos principales de las
fitohormonas
|
Citoquininas (CYT)
Biosíntesis,
precursores
Derivados
de purina (adenina)
Principales
centros de biosíntesis
Meristemos
radicales; en algún grado los meristemos caulinares y embriones seminales:
predominando el transporte a larga distancia vía xilemática desde las raíces hacia
el vástago.
Efectos
División
y expansión celular, estimulación de la síntesis de RNA y proteica, inducción
de enzimas, retraso en la degradación proteica y senescencia, dominancia
apical.
Giberelinas (GA)
Biosíntesis,
precursores
A
partir del ácido mevalónico para el esqueleto carbonado de gibano; se han encontrado
más de 80 giberelinas con está estructura básica.
Principales
centros de biosíntesis
Hojas
en expansión y ápices caulinares; también otras partes de los vástagos,
incluyendo frutos y semillas y, presumiblemente, raíces.
Efectos
Expansión
celular, rompimiento de la dormancia de yemas y semillas, inducción de floración y síntesis enzimática (especialmente
de hidrolasas).
Inhibidores
de biosíntesis
Cloruro
de clorocolina (CCC). Ancimidol, Triazoles
Auxinas (AUX; e.g., IAA)
Biosíntesis,
precursores
Derivados
del indol del aminoácido triptófano, siendo el IAA (“auxina”) el más
prominente.
Principales
centros de biosíntesis
Meristemos
ó tejidos jóvenes en expansión; dicotiledóneas principalmente los meristemos
apicales y las hojas jóvenes; predominando la dirección del transporte basipétalo:
polar de célula a célula, y algo a larga distancia en la vecindad del floema.
Efectos
Expansión
celular y división (en tejidos cambiales), dominancia apical, inducción y
activación enzimática (e.g., H+-ATPasa)
Antagonistas/Inhibidores
ABA,
Cumarinas, TIBA, 2,4-D, NAA y otras auxinas sintéticas
Ácido abscísico (ABA)
Biosíntesis,
precursores
Carotenoides,
violaxantina y neoxantina
Principales
centros de biosíntesis
Tejidos
completamente diferenciados caulinares y radicales.
Efectos
Inhibe
la extensión celular en el tejido caulinar, induce el cierre estomatal,
favorece la abscisión de hojas y frutos y realza ó induce la dormancia (“dormina”)
de semillas y yemas, inhibe la síntesis de DNA, activa las ribonucleasas;
incrementa la permeabilidad membranal.
Antagonistas/Inhibidores
IAA,
CYT, GA, fusicoccina
Etileno (ET)
Biosíntesis,
precursores
Metionina
→ ácido 1-aminociclopropano-1-carboxílico (ACC)
Principales
centros de biosíntesis
Varias
partes y órganos vegetales
Efectos
Realce
de la germinación, modificación del crecimiento radical, formación de
aerénquima, curvatura epinástica foliar, realce de la floración, maduración y
senescencia
Antagonistas/Inhibidores
(Co, Ag)
Ácido jasmónico (JA)
Biosíntesis,
precursores
Ácido
linolénico
Principales
centros de biosíntesis
Raíces,
vástago, frutos
Efectos
Promoción
de la senescencia foliar, maduración de frutos, formación de tubérculos
(papa), cierre estomatal, formación de proteínas de almacenamiento:
inhibición del crecimiento celular y germinación de semillas y polen
Antagonistas
CYT
|
Las citoquininas son fácilmente
móviles en las plantas. Aunque los principales centros de biosíntesis son las
raíces, y en la transferencia desde la raíz hacia el vástago predomina el
transporte xilemático (Sección 5.6.4), por lo menos en Lupinus albus las citoquininas son también móviles en el floema y
transportadas desde las hojas fuente hacia las inflorescencias y semillas en
desarrollo. Uno de los efectos más notables de las CYT, el retraso de la
senescencia foliar, es principalmente atribuido a la reducción en la
degradación proteica más que por un incremento en la síntesis proteica.
El ácido abscísico,
para el que los carotenoides violaxantina y neoxantina son los precursores para
su biosíntesis, es altamente móvil en ambos xilema y floema y además circula en
las plantas similarmente a como se ha descrito para algunos nutrientes
minerales (Sección 3.4.4). Aunque las raíces son también centros importantes de
biosíntesis del ABA, del ABA en la savia xilemática de Lupinus albus solo el 28% se origina a partir de la biosíntesis radical,
siendo el remanente derivado desde el vástago; bajo estrés por sequía la
proporción por biosíntesis radical se incremente cerca de 55%.
Comparando con otras
fitohormonas el etileno (ET) tiene algunas peculiaridades. Es un gas y los centros
de síntesis y acción están localizados en el mismo tejido. El ET tiene un rango
de efectos notables sobre el crecimiento y desarrollo vegetal (Tabla 5.8). Por
ejemplo, dependiendo de su concentración realza ó reprime el crecimiento
radical, se requiere para la maduración del fruto, induce la formación de
aerénquima radical en respuesta a la inundación (ver también Sección 16.4.3.3)
y también induce la activación de genes de defensa bajo varios tipos de estreses
ambientales incluyendo los inducidos por patógenos. El conocido efecto del IAA
en la diferenciación del xilema (xilogénesis) está probablemente mediado por el
ET: el IAA realza la biosíntesis de ET que a su vez incrementa la fosforilación
proteica y la xilogénesis. La realzada biosíntesis caulinar de ET en respuesta
a la deficiencia de O2 (e.g., por inundación) en el medio de enraizado está mediada por un
incremento en el transporte xilemático hacia el vástago de ACC (ácido
1-aminociclopropano-1-carboxílico), el precursor del ET.
Los jasmonatos (JA)
pueden considerarse “hormonas del estrés” similares al ABA, su biosíntesis es
fuertemente realzada bajo estrés por sequía e induce la síntesis de proteínas
particulares del estrés. En contraste al ABA, no se realza la biosíntesis de JA
por el estrés por sales. Los jasmonatos son altamente móviles en el floema y
frecuentemente más efectivos que el ABA al inducir la senescencia. Los JA pueden
ser responsables de la senescencia foliar inducida por frutos y semillas, y
también son muy efectivo en inducir la formación de tubérculos en estolones de
papa. El ácido jasmónico y especialmente su volátil éster de metilo actúan como
moléculas de señalización para inducir el enrollamiento en zarcillos por
ejemplo en Cucurbitaceae.
Es aún materia de
debate si las poliaminas (PA) actúan en el crecimiento y desarrollo vegetal
como “mensajeros secundarios” (Fig. 5.16) ó pueden considerarse como otra clase
de fitohormonas. Las principales poliaminas son la diamina putrescina (NH2-CH2-CH2-CH2-NH2),
la triamina espermidina y la tetramina espermina. Ellas son ubicuas en las
células vegetales, y altamente móviles en ambos xilema y floema, y sus
concentraciones tisulares varían entre micromolar y milimolar. En cereales el
principal precursor de la biosíntesis de poliaminas es el aminoácido arginina,
y se incrementa rápidamente la biosíntesis de PA bajo un rango de estreses
ambientales, sequía, calor y salinidad en particular. Las poliaminas también se
acumulan bajo deficiencia de potasio (Sección 8.7), ó cuando el N-NH4 en vez del N-NO3 es la fuente suplida de nitrógeno. En contraste,
los niveles son muy bajos bajo deficiencia de nitrógeno, aún en combinación con
deficiencia de potasio. Las funciones protectoras de las poliaminas contra
factores de estrés ambientales, incluyendo el daño foliar inducido por ozono
pueden ser atribuidas a su rol en la detoxificación de radicales de oxigeno.
En la mayoría de los
casos las PAs tienen un efecto protector en las membranas, sus concentraciones
son muy altas en los tejidos meristemáticos. En semillas de soya en desarrollo
la concentración y composición de las PAs cambian
dramáticamente en el tiempo en los cotiledones y embrión. Las poliaminas son
presumiblemente requeridas como policationes para la estabilización del pH citosólico,
e interacciones iónicas con membranas y macromoléculas como DNA y RNA. Las
poliaminas retrasan la senescencia y son sinérgicas a
Independientemente de
los varios efectos de las fitohormonas sobre el crecimiento y desarrollo
vegetal (Tabla 5.8) y los efectos de los factores ambientales en su biosíntesis
(Fig. 5.16), se presenta un patrón típico en los niveles de fitohormonas
individuales en un órgano dado durante su crecimiento y desarrollo. Se muestra
tal patrón en
Tabla 5.9
Patrones del
contenido de auxina (IAA), ácido abscísico (ABA) y zeatina y ribosidozeatina
(CYT) durante el crecimiento de hojas trifoliadas en fríjol (Phaseolus vulgaris L.)a
|
|||
Área de la hoja
trifoliada
(cm2)
|
Contenido de
fitohormona (ng g–1 peso seco)
|
||
IAA
|
ABA
|
CYT
|
|
1.3
6.8
23.4
57.6
11.0
191.0 b
|
419
336
297
217
153
166
|
568
245
146
57
106
156
|
23
19
14
11
10
10
|
a A partir de Cakmak et al. (1989).
b Hoja completamente expandida
|
|||
Las fitohormonas en
hojas en desarrollo (Tabla 5.9) pueden originarse a partir de su biosíntesis
dentro de las hojas, ó importarse desde otras partes vegetales, ó ambos. En vista de
los principales centros de biosíntesis en plantas (Tabla 5.8), el IAA más
probablemente se origine desde la hoja misma, y el gradiente en los niveles se
correlaciona con el cambio de demanda a fuente de una hoja (Sección 5.5). Por
otro lado, el ABA es principalmente sintetizado en hojas maduras (fuente) y
exportado con los fotosintatos por el floema a los centros demanda, i.e.,
además las hojas jóvenes. Ya que el ABA incrementa la permeabilidad membranal
no solo a los solutos sino también al agua, altos niveles de ABA pueden realzar
la descarga floemática, pero, por otro lado, pueden afectar negativamente el
crecimiento celular por extensión. El patrón del ABA (Tabla 5.9) puede reflejar
el cambio de demanda a fuente durante el desarrollo foliar.
Para
Los niveles de las
varias fitohormonas que se presentan durante el desarrollo de demandas
reproductivas como semillas y frutos, se caracterizan por una notable secuencia
(Fig. 5.15) que es bastante diferente de aquella en hojas en desarrollo (Tabla
5.9). Esta secuencia en semillas puede corresponder al periodo de acumulación
de fitohormonas particulares durante el desarrollo seminal. Se alcanza el
máximo nivel de CYT en pocos días después de la antesis y obviamente coincide
con la máxima tasa de división celular. En contraste, el nivel del ABA se
incrementa mucho más tarde y alcanza un máximo durante el periodo de rápida
declinación de la tasa de acumulación de materia seca. El pico en el nivel de
ABA también está correlacionado con la realzada perdida de agua y
correspondiente desecación de los granos. Un retraso en el incremento de los niveles
de ABA en granos en desarrollo es causado por la rápida degradación del ABA
importado durante las primeras etapas del desarrollo del grano.
Fig.
5.15 Patrones tentativos de niveles fitohormonales en granos de cereales
durante el desarrollo del grano. CYT, citoquininas; GA, giberelinas; IAA,
auxinas; TKW, peso de mil granos; ABA, ácido abscísico. Valores relativos =
100. (Datos compilados a partir de Rademacher, 1978; Radley, 1978; Michael & Beringer,
1980; Mounla et
al., 1980; y Jameson et al., 1982.)
Se alcanzan los máximos
niveles de GA e IAA cuando las tasas de acumulación de materia seca son
superiores, esto es, cuando son mayores ambos la actividad demanda y la tasa de
descarga floemática. Es complicada la interpretación de las relaciones causales
entre la actividad demanda y los valores promedios de los niveles fitohormonales
seminales no solo debido a la falta de información acerca de los centros receptores
(Fig. 5.16) sino también por las diferencias entre tejidos en niveles de
fitohormonas individuales. En soya, durante el desarrollo seminal por ejemplo, varían
dramáticamente e independientemente los niveles de ABA e IAA entre el embrión,
cotiledones y la testa.
Hay una bien
establecida correlación positiva entre el peso final del grano y el número de
células del endospermo así como la longitud del periodo de llenado del grano
(los días entre la antesis y la madurez). De acuerdo con esto, el solo peso del
grano puede incrementarse mediante la aplicación radical de CYT poco antes de
la antesis y disminuirse por elevados niveles de ABA, inducidos, por ejemplo,
por altas temperaturas foliares durante el periodo de llenado del grano. En
maíz, los elevados niveles de ABA durante el desarrollo inicial del grano disminuyen
la tasa de división celular en el endospermo y, de este modo, la capacidad de
almacenamiento de los granos.
En principio, también
se presentan estos notables patrones en los niveles endógenos fitohormonales en
frutos carnosos como tomates y uvas.
Ha habido mucha
especulación acerca de la dependencia de semillas y frutos en desarrollo por la
importación de estas fitohormonas cualquiera vía xilemática (e.g.,
citoquininas) ó floemática (ABA, GA). Por lo menos para cereales como el trigo,
sin embargo, se ha demostrado convincentemente que no hay tal dependencia. En
cultivos de espigas aisladas, aún cuando se aislaron antes de la antesis, pudo conseguirse
el normal desarrollo del grano solo con el suministro exógeno de azúcares y
nitrógeno, pero sin fitohormonas. El rol de las hormonas importadas hacia
semillas en desarrollo tiene que considerarse en términos de señales por las que
los factores ambientales modulan los niveles de fitohormonas originadas desde
la semilla y, de este modo, afectan el crecimiento y desarrollo de las semillas
(Sección 5.6.3).
En base al conocimiento
de los efectos fitohormonales sobre el crecimiento y desarrollo vegetal y de
sus típicos niveles durante el desarrollo del órgano, ha habido una promisoria
aproximación desde el punto de vista de producción de cultivos para alterar los
niveles endógenos fitohormonales mediante la aplicación de “biorreguladores”.
Estas hormonas vegetales sintéticas como la cinetina, ó retardantes del
crecimiento como el CCC (cloruro de clorocolina) y el TIBA (ácido 2,3,5-triiodobenzoico) pueden regular el crecimiento
vegetativo y reproductivo, así como la senescencia y abscisión. En varios casos
los biorreguladores son usados en gran escala, siendo los más exitosos las
“anti-giberelinas” que interfieren con la biosíntesis de GAs e inhiben la extensión celular, cuando se aplican a bajo niveles, e inhiben la
división celular y la biosíntesis de esteroles cuando se aplican a altos
niveles. Como efecto secundario pueden incrementarse los niveles de CYT y poliaminas
en las plantas retrasando por lo tanto la senescencia.
Durante los últimos pocos
años los brasinólidos han atraído
mucha atención como biorreguladores. Los brasinólidos son esteroides que se
presentan naturalmente (“brasinoesteroides”)
con la misma estructura básica de esteroides como el ergosterol de la membrana
plasmática y tonoplasto (Sección 2.3). Los brasinólidos fueron primeros
aislados a partir del polen de colza, pero más recientemente se han obtenido de
otras especies vegetales incluyendo las especies arroz, fríjol Phaseolus, Picea, y Pinus. Los brasinólidos tienen impactantes efectos sobre el
crecimiento y desarrollo vegetal, al incrementar la elongación y división
celular y al actuar sinergísticamente con el IAA y GA. Sus efectos son particularmente
potentes. Por ejemplo, aún a concentraciones tan bajas como 10–10 м,
los brasinólidos estimulan el crecimiento por elongación. Ellos son altamente
lipofílicos y sus efectos sobre la excreción de protones y el potencial
membranal indican que ellos pueden ser capaces de modificar la estructura y
función de las membranas. Se han conseguido impresionantes efectos positivos
sobre especies hortícolas mediante la aplicación de brasinólidos. Sin embargo,
aún falta información, con respecto a si los brasinólidos juegan un rol en las
plantas como mensajeros químicos en el sistema conductor de señales. Su
clasificación como biorreguladores es hasta este momento por lo tanto la más
apropiada.
A pesar del éxito en
varias áreas, es bastante limitada la aplicación de biorreguladores para la
manipulación de las relaciones demanda–fuente y rendimiento del cultivo,
principalmente debido a la incertidumbre frecuentemente asociada con su uso. Se
discuten las razones para estas dificultades en la siguiente sección.
5.6.3 Fitohormonas, deducción de
señales, centros receptores, y activación génica
Hay frecuentemente una pobre correlación entre los niveles de
fitohormonas endógenas, determinados mediante bioensayos ó métodos químicos, y
la acción de las fitohormonas en las plantas. Por ejemplo, se encuentran altos
niveles de GA en ciertos mutantes enanos. La esperada acción de las
fitohormonas aplicadas también está frecuentemente muy en desacuerdo con sus
acciones reales en las plantas. En
Fig. 5.16 Posibles relaciones entre los niveles y actividades de
fitohormonas, receptores, y la acción de las fitohormonas.
Sin embargo, la
principal razón para las pobres correlaciones –ó efectos inesperados-, es el
requerimiento de receptores en los centros de acción de la fitohormona. Durante
la diferenciación celular y tisular y la maduración del órgano no solo cambia la
respuesta (sensibilidad) a cambios fitohormonales dados; el tipo de acción
puede también ser diferente. Esto se demuestra en pocos ejemplos.
La estimulación de la
síntesis de RNA por CYT declina con la creciente edad foliar, en hojas más
viejas domina con mucho el efecto protector contra la degradación de las
proteínas existentes. La inhibición del crecimiento foliar por elongación por
elevados niveles de ABA se confina a la zona sensible de elongación celular
mientras que en toda la hoja el ABA afecta la apertura estomatal. Con respecto
a la auxina (IAA), solo es sensible el tejido foliar inmaduro, siendo insensible
el tejido maduro y ni la toma ni la tasa de metabolización del IAA son
responsables de la insensibilidad. Ya se han identificado varias proteínas que
se ligan al IAA a partir de zonas de elongación radicales y caulinares. Estas
proteínas se adhieren a la superficie externa de la membrana plasmática, y en
coleóptilos de maíz más del 90% en la pared celular epidérmica externa. Esto
significa que de todo el tejido de la zona de elongación solo es sensible a la
auxina una capa celular que, después de adherirse, induce la acidificación de
la pared celular y la acelerada depolimerización de la matriz de hemicelulosa.
En órganos en crecimiento como coleóptilos y hojas hay una fuerte tensión tisular
producida por la fuerza de extensión del tejido interno, contrarrestada por la
fuerza de contracción de la epidermis con su gruesa, relativamente inextensible
pared celular externa que está bajo fuerte tensión. La auxina realza el
crecimiento por elongación al incrementar la extensibilidad de la pared celular
epidérmica externa, y el ABA inhibe esta elongación inducida por IAA.
En muchos casos, sin
embargo, las fitohormonas transportadas hacia el tejido ó células blanco no
inducen directamente la respuesta sino que actúan vía mensajeros secundarios como las poliaminas (Fig. 5.16). También ha
atraído mucha atención en la última década el rol del calcio como mensajero
secundario. Particularmente cierto para los efectos de factores ambientales
(luz, temperatura, daño mecánico, etc.) en la modulación de la concentración
citosólica de Ca2+ libre y los subsiguientes procesos de secreción
activados por la calmodulina (Sección 8.6.7). También la elongación celular
regulada por auxinas parece requerir Ca2+ como mensajero secundario.
El inositol trifosfato también puede considerarse como un típico mensajero
secundario, siendo liberado desde la membrana plasmática en respuesta a señales
hormonales, y activando una proteínquinasa en el citoplasma.
Las fitohormonas ó
mensajeros secundarios se piensa que tienen un rol regulador general en el
crecimiento y desarrollo al reaccionar con centros receptores preexistentes
conduciendo por lo tanto a respuestas fisiológicas específicas (Fig. 5.16).
Aunque esto es cierto en varios casos, tiene que revisarse este simple concepto
para las bastante frecuentes respuestas fisiológicas que requieren activación
génica y síntesis de nuevas proteínas (Fig. 5.17).
Fig. 5.17 Fitohormonas como componente del sistema
conductor de señales en plantas.
Las fitohormonas y
mensajeros secundarios tienen que considerarse como partes integrales de una
cadena de transducción de señales entre los factores ambientales (que se
presentan frecuentemente como factores de estrés) y la respuesta a nivel
celular. Por ejemplo, la baja humedad del suelo (Sección 5.6.4) ó el deficiente
suministro radical de nitrógeno inducen la realzada síntesis y exportación de
ABA desde las raíces hacia el vástago. Algo de este ABA en le vástago puede
ligarse directamente a los centros receptores en la superficie externa de la
membrana plasmática de las células guarda induciendo el cierre estomatal, ó
interferir con la acción del IAA en la elongación celular, mas probablemente
por modulación enzimática y no activación génica.
Sin embargo, en su
efecto sobre la maduración seminal, el ABA regula la expresión de genes
específicos. Los JA que se incrementan bajo la desecación ó estrés osmótico,
similarmente al ABA, también inducen la expresión génica en dirección de la
realzada síntesis proteica (de estrés) y reprimen la síntesis de proteínas
control normalmente presentes, i.e., reprograman la expresión génica. Para el ET
también está bien documentada esta transducción de señales vía activación
génica (Fig. 5.17): en respuesta a factores ambientales de estrés como el
ozono, patógenos ó la luz UV, se incrementan los niveles de ET e inducen ó
activan, genes de defensa y por lo tanto incrementan, por ejemplo, el nivel de
ascorbato peroxidasa, una enzima clave en la detoxificación del peróxido de
hidrógeno. En su efecto inductor de la maduración del fruto el ET ejerce su
influencia través de expresión génica.
La activación génica
puede también estar involucrada en el “efecto memoria” de órganos vegetales como hojas. Puede conseguirse
la inducción de raíces de almacenamiento y tubérculos en papa por factores
ambientales que incrementen la relación ABA/GA en las plantas, por ejemplo, el bajo
suministro de nitrógeno (Sección 6.3) ó tratamiento con días cortos (SD). El
estimulo para la tuberización conseguido por SD puede trasmitirse a plantas no
inducidas mediante la injertación. Recientemente, se han discutido los JA como
candidatos potenciales del “estimulo”.
Ya que las fitohormonas
son componentes de un sistema general de transducción de señales (Fig. 5.17) se
requiere cuidado en la interpretación de sus niveles endógenos en términos de
efectos esperados sobre el crecimiento y desarrollo vegetal. Sin embargo, los
niveles endógenos proporcionan información muy valiosa en cuanto si, por
ejemplo, el factor de estrés ambiental fue suficientemente severo para transformarse
en una clara señal hormonal (disminución ó incremento en su nivel). Existen
muchos ejemplos que muestran no solo está relación sino también las relaciones
entre los niveles fitohormonales y la respuesta fisiológica, por ejemplo entre el
ABA en la savia xilemática y la apertura estomatal ó el nivel de CYT y la
senescencia foliar.
En respuestas a cambios
a corto plazo en el ambiente (pH, nutrientes, hormonas), las raíces también pueden
transmitir señales eléctricas (potencial de acción) hacia el vástago
conduciendo a un cambio en el intercambio foliar de gases. De acuerdo a la
velocidad de transmisión de la señal (2-
5.6.4 Efecto de factores ambientales en
el nivel endógeno de las fitohormonas
La síntesis, actividad, y degradación de las fitohormonas se
afectan por factores ambientales como la temperatura, longitud del día, y
suministro de agua y nutrientes. Algunos de estos factores son de particular
importancia ecológica y pueden variar en muchos casos relativamente fácilmente
por practicas agronómicas y hortícolas (e.g., la aplicación de fertilizantes).
De este modo, el crecimiento y desarrollo vegetal y en últimas el rendimiento económico pueden afectarse indirectamente vía modulación de los
niveles endógenos de las fitohormonas. En la siguiente discusión se dirige la
principal atención hacia el suministro de nutrientes minerales y agua y sus
efectos sobre los niveles fitohormonales.
Se acepta generalmente que
la mayoría de CYT se sintetiza en las raíces. De este modo hay una estrecha
relación entre el crecimiento radical en general, el número de meristemos
radicales (los centros de síntesis de CYT), y la producción radical de CYT en
particular. De los nutrientes minerales, el nitrógeno tiene la influencia más
notoria en ambos el crecimiento radical y la producción y exportación de CYT hacia
los vástagos. Debido a que
Tabla 5.10
Efecto del
suministro radical de nitrógeno sobre la exportación radical de CYT en
plantas de papa a
|
||
Edad vegetal en
el momento cero b
|
CYT exportada
(ng por planta(24h)–1) c
|
|
+N
|
–N
|
|
0
3
6
9 d
|
196
420
561
–
|
196
26
17
132
|
a En
base a Sattelmacher & Marschner (1978a).
b 30 días
después de brotación.
c La cantidad exportada de CYT (por un periodo de
24 h) se determinó por los niveles en el exudado xilemático. +N, suministro
continuo de N; –N suministro interrumpido de N.
d Restauración del suministro de nitrógeno después de 6 días sin nitrógeno.
|
||
El suministro de
fósforo y potasio también afecta la síntesis y exportación de CYT, aunque este
efecto es algo menos notable que el caso del nitrógeno (Tabla 5.11). Se han obtenido
resultados similares a estos con girasol en perennes.
Tabla 5.11
Suministro de
nutrientes y contenido radical y foliar de CYT en plantas de girasol
cultivadas en solución nutritiva con niveles deficientes de nutrientes a
|
||
Tratamiento
(15 días)
|
Contenido de
CYT
(equivalentes
de cinetina μg kg–1 peso fresco)
|
|
Radical
|
Foliar
|
|
Control
1/10 N b
1/10 P
1/10 K
|
2.38
0.94
1.06
1.06
|
3.36
1.06
1.28
2.02
|
a A partir de Salama & Wareing (1979).
b Indica la proporción del nutriente en relación con la solución control
completamente concentrada.
|
||
Aunque no se puede descartar
la posibilidad de que estos nutrientes minerales tengan un efecto directo sobre
la biosíntesis de CYT, es mucho más probable que ellos actúen indirectamente
vía crecimiento radical e inducción de primordios radicales (ver arriba). La
estrecha correlación positiva entre el número de primordios radicales y el área
foliar en plantas de tomate está presumiblemente relacionado con la producción
de CYT.
Las diferencias en los
crecimientos respuesta de especies vegetales a bajas temperaturas en la zona radical
están estrechamente relacionadas con las diferencias en la síntesis y
exportación radical de CYT. En especies vegetales sensibles a heladas (e.g., Cucumis sativus), a bajas temperaturas
en la zona radical caen drásticamente los niveles de CYT y declina abruptamente
el crecimiento, mientas que en especies tolerantes a heladas (e.g., Cucurbita ficifolia) la baja temperatura
en la zona radical incrementa marcadamente los niveles radicales de CYT,
manteniendo una similar tasa de transporte de CYT hacia los vástagos y el
crecimiento solo se deprime ligeramente.
Se muestra en
Tabla 5.12
Tasa de
crecimiento relativo de Plantago major L.
conforme es afectado por el suministro de nutrientes minerales y
benciladenina (BA, 10–8 м) a
|
|||||
Tratamiento b
(concentración
de nutrientes)
|
BA
|
Tasa de
crecimiento relativo
(mg peso seco g–1 día–1)
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Contenido de
CYT
(pmol Z + ZR g–1 peso fresco)
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Caulinar
|
Radical
|
Caulinar
|
Radical
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100%
2%
100% → 2%
100% → 2%
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–
–
–
+
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208
49
73
220
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159
76
183
163
|
78
21
34
81
|
105
39
50
110
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a Datos compilados a partir de Kuiper (1988) y Kuiper et al.(1988).
b Solución nutritiva completamente concentrada (100%) ó diluida a 2%;
tratamientos 100% → 2% por solo dos días.
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La realzada síntesis y
mayores niveles radicales y caulinares de ABA son una respuesta típica a la
deficiencia de nitrógeno, y similarmente a la deficiencia de agua (estrés por
sequía) ó a una súbita disminución en las temperaturas de la zona radical. Se
muestra un ejemplo del efecto del nitrógeno en
Tabla 5.13
Relación entre
el suministro de nitrógeno y el contenido de ABA en plantas de girasol a
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Parte vegetal
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