7.3 Bioquímica de la fijación de
nitrógeno
Ya que la fijación industrial de N2 requiere ambos
alta temperatura y presión, surge la pregunta de cómo puede sucede en células
vivas creciendo a bajas temperaturas y a presión atmosférica.
La reducción biológica
de N2 a NH3 es un proceso altamente endergónico con un mínimo
requerimiento de energía de 960 kJ mol–1 N
fijado. En todos los microorganismos fijadores de N2 los principales
pasos de está reacción son los mismos (Fig. 7.2). El complejo enzimático clave,
referido como nitrogenasa, es único
para microorganismos fijadores de N2 y se ha encontrado, por
ejemplo, en bacterias aeróbicas y anaeróbicas, cianobacterias, y nódulos
radicales de leguminosas y no leguminosas. Esta consiste de dos proteínas de
hierro no hemo sensibles al oxígeno. La menor de las dos proteínas es referida
como Fe–proteína, tiene una masa molecular entre 52 y 73 kDa y consiste de dos
subunidades y una solo unidad Fe4S4 (cluster). La mayor es
Fig. 7.2 Esquema que ilustra el suministro
energético y las principales reacciones del sistema nitrogenasa. (En base a Evans & Barber, 1977.)
Para la reacción de
nitrogenasa, se requiere energía en forma de ATP y equivalentes reductores
(electrones) (Fig. 7.2), suministrados por respiración (ATP) y carriers de
electrones, usualmente la ferredoxina (ver Capitulo 5). La nitrogenasa cataliza
la reducción de varios sustratos, incluyendo el H+, N2, y
C2H2. La principal reacción para la reducción del
dinitrógeno es como sigue:
N2 + 8H+ + 8e– +16Mg∙ATP → 2NH3 + H2 + 16Mg∙ADP + 16Pi
El actual requerimiento
de ATP para la fijación de N2 excede considerablemente los 16 mol
por mol de N2 fijado, por lo general se requiere entre 25 y 30 mol.
De acuerdo a la reacción de arriba, la evolución del H2 no es un “subproducto”
de la fijación de N2 sino que es parte de la química del ligamiento
y reducción del N2 como se muestra en mayor detalle en
Fig.
7.3 Mecanismo de protonación y reducción del dinitrógeno para nitrogenasa
de molibdeno. (Modificado a partir de Richards,
1991.)
Aún bajo óptimas
condiciones para la fijación del N2, en promedio 25% del flujo total
de electrones que atraviesa la nitrogenasa se asigna para la formación de H2.
La hidrogenasa de captación, rompe el H2 en 2H+ y 2e–,
reciclando algunos de los electrones para su subsiguiente uso en la reducción
del N2. Por lo tanto en leguminosas, la selección de cepas de Rhizobium con alta actividad hup se ha considerado como factor
importante para incrementar la fijación de N2. Posiblemente es baja
la ganancia de energía al reciclar H2, pareciendo ser la protección
de la nitrogenasa tanto del oxígeno libre (O2) como de la inhibición
por H2 las principales funciones de la hidrogenasa de captación.
La utilización de
sustratos alternativos en la reacción de nitrogenasa (Fig. 7.2) ofrece una
herramienta alternativa para los estudios de la actividad nitrogenasa y la
fijación del N2. El más importante en este contexto es el acetileno
(C2H2) que es reducido por la nitrogenasa a etileno (C2H4)
que puede medirse fácilmente en muy bajas concentraciones por cromatografía de
gases. El suministrar acetileno y luego determinar la tasa de evolución del
etileno (ensayo de reducción del acetileno, ARA) es un método relativamente
simple y ha contribuido mucho en el pasado en la investigación de la fijación
biológica de nitrógeno. La relación entre reducción de acetileno y fijación de
N2, sin embargo, no es constante y puede diferir considerablemente
con la edad vegetal y particularmente entre especies de leguminosas. Además, en
varias simbiosis se inhibe bastante rápidamente la actividad nitrogenasa por el
acetileno. De este modo, como método indirecto el ARA es más conveniente para
obtener datos relativos en vez de cuantificaciones de la tasa de fijación del N2.
Para el último propósito es mucho más apropiado el uso de 15N, particularmente
si puede resolverse el problema de una adecuada
“planta de referencia” no fijadora.
La nitrogenasa es
extremadamente sensible al oxigeno (O2). Para proteger la
nitrogenasa de la irreversible inactivación por O2 in vivo, los
microorganismos diazotrofos han desarrollado varias estrategias y mecanismos.
Estas incluyen:
1. Vivir bajo condiciones anaerobias (e.g., Clostridium).
2. Proporcionar condiciones microaerofílicas en el centro
enzimático mediante el consumo de la mayoría del O2 a través de
excesiva respiración i.e., protección respiratoria (e.g., Azotobacter).
3. Vivir en colonias cubiertas por capas de baba, que eviten la
difusión de O2.
4. Separación espacial de la nitrogenasa y los centros de
fotosíntesis, i.e., evolución del O2 (e.g., fijación de N2 en heterocistos en cianobacterias como Anabaena).
5. Controlar la difusión de O2 mediante barreras
mecánicas, y enzimáticamente por leghemoglobina (e.g, en los nódulos radicales
de leguminosas).
6. Enzimas detoxificadoras de especies tóxicas de oxígeno y H2O2 (e.g., ascorbato peroxidasa en nódulos radicales de leguminosas).
La alta demanda
energética (ATP), que solo puede proporcionarse en grandes cantidades
únicamente mediante respiración aeróbica, acoplada con la necesidad de proteger
a la nitrogenasa del O2 requiere un delicado sistema de regulación de la presión de oxígeno a nivel celular.
Esta regulación se realiza mejor en sistemas simbióticos y es un factor principal
para su mayor efectividad en la fijación de N2 comparando con otros
sistemas.