7.4 Sistemas simbióticos
7.4.1 General
7.4.2 Infección y especificidad de huésped
7.4.3 Funcionamiento de los nódulos
radicales, energética de la fijación del nitrógeno
7.4.4 Efectos de factores endógenos y
exógenos sobre las tasas de fijación de nitrógeno
7.4.5 Efectos de otros nutrientes minerales aparte del nitrógeno
7.4.6 Efecto del nitrógeno mineral
En principio existen dos tipos de sistemas simbióticos en
relación al requerido suministro de carbono para la fijación de N2:
I. Leguminosas y no leguminosas noduladas
II. Simbiosis con cianobacteria (algas verde azuladas)
En el sistema I los
microorganismos fijadores de N2 son bien bacteria que pertenece al
genero Rhizobium y Bradyrhizobium (en leguminosas), ó
actinomicetos, del genero Frankia (no
leguminosas, simbiosis actinorrícicas). En los trópicos y subtrópicos cerca de
200 especies vegetales forman simbiosis actinorrícicas. El sistema Casuarina en particular recientemente ha
atraído mucha atención, con nódulos leñosos que pueden alcanzar un diámetro de
En el sistema II las
bacterias fijadoras de N2 confían principalmente en su habilidad
fotosintética para satisfacer el requerimiento de carbono (energía) para la
fijación de N2. Ejemplos del sistema II son las cianobacterias del
género Nostoc que viven
simbióticamente con hongos (e.g., líquenes), helechos flotantes de agua dulce
del genero Azolla con cianobacterias
formadoras de heterocistos del género Anabaena,
ó especies leñosas del género Cycas y Macrozamia con cianobacterias que
viven en raíces coraloides. En algunos casos las interacciones simbióticas entre
cianobacteria y huésped invalidan una estricta clasificación entre el sistema I
y II (ver arriba), i.e., microsimbiontes utilizan fotosintatos proporcionados por
el huésped. Para detalles sobre los varios tipos de interacciones simbióticas
el lector referirse a Werner (1987).
En sistemas de
producción agrícola se ha apreciado el helecho de agua dulce Azolla en simbiosis con Anabaena azolla por su contribución al balance
del nitrógeno en suelos de arrozales, que retiene en promedio de 50–80 kg N fijado por ha cada año. A partir de estudios en campo
a largo plazo se han calculado aún mayores valores (79–103 kg N ha–1 año–1 ó
7.4.2 Infección y especificidad de
huésped
La base inicial de nuestro entendimiento de la relación
simbiótica entre las leguminosas y las especies Rhizobium fue proporcionada por Hellriegel & Wilfarth en 1888, aunque en la agricultura
antigua se aprecio y hasta se explotó los efectos beneficiosos de las
leguminosas sobre el crecimiento de los subsiguientes cultivos para cultivos en
rotación.
Tanto en leguminosas
como en leguminosas, la simbiosis se caracteriza por una más ó menos notable
preferencia del huésped ó hasta especificidad de huésped.
Tabla 7.1
Ejemplos de la
preferencia de huésped en el Género Rhizobium y Bradyrhizobium a
|
|
Especie/género bacteriano
|
Planta huésped
|
Rhizobium
leguminosarum
biovar viciae
biovar phaseoli
biovar trifolii
Rhizobium
meliloti
Bradyrhizobium
japonicum
Bradyrhizobium
lupinus
Bradyrhizobium
arachis
|
Vicia, Lens,
Pisum sativum
Phaseolus
Trifolium
Medicago
sativa, Melilotus
Glycine
Lupinus
Arachis
|
a Inicialmente referido como rizobios de lento crecimiento
|
|
Dependiendo de la
especie vegetal puede presentarse la infección por el microsimbionte en pelos
radicales en desarrollo (e.g., en trébol), en la unión de las raíces lateral por
las paredes celulares estructuralmente alteradas del cortex radical (e.g.,
maní, así como también en muchos sistemas actinorrícicos) ó en la base del
tallo. En especies con nódulos caulinares como Sesbania rostrata la
infección sucede preferentemente en lugares donde el primordio de raíz lateral
puede perforar la epidermis, para que se presente la nodulación en algunas
especies se requiera de inundación temporal. Los nódulos caulinares son
formados básicamente por las mismas bacterias como en el caso de los nódulos
radicales, y, por general, los nódulos radicales y caulinares se presentan en
la misma planta. Comparando con los nódulos radicales, se deprimen menos tanto la
formación como la actividad de los nódulos caulinares por altos niveles de
nitrógeno mineral.
El primer paso de la
infección de la planta huésped por microsimbiontes requiere el reconocimiento
del huésped. Se resumen en
Fig.
7.4 Modelo de los eventos iniciales de la infección de la planta
huésped por Rhizobium para un periodo
de 96 h. (A partir de Djordjevic & Weinman, 1991.)
La actividad inductora
de los genes nod sobre los exudados
radicales y la adsorción de los rizobios en la superficie radical se afecta
fuertemente por la concentración de
calcio y el pH. En el rango de concentración de 0–1.5 mм la adsorción del R. meliloti sobre Medicago sativa está linealmente
relacionada con las concentraciones de calcio y magnesio, y se requieren mayores
concentraciones de calcio para compensar el efecto negativo del bajo pH (i.e., altas
concentraciones de H+) sobre la adsorción de los rizobios. De este
modo, los conocidos efectos negativos del bajo pH y baja concentración de
calcio sobre la nodulación de alfalfa (M.
sativa) se reflejan ya en el primer paso de la nodulación. Además, en Trifolium subterraneum también es mayor la
actividad inductora del gen nod sobre
los exudados radicales en plantas cultivadas a mayores concentraciones de
calcio.
La planta puede limitar
el número de nódulos vía un proceso llamado “autorregulación” ó retroregulación
por el que la formación de nódulos en una parte de la raíz inhibe la
subsiguiente formación de nódulos en otras regiones de la raíz. Esta retroreacción
negativa es ejercida durante el inicio de la división celular en el cortex
radical, pero obviamente es ausente en mutantes “supernodulantes”. La forma del
suministro de nitrógeno puede alterar el grado de autorregulación. El nitrato
parece amplificar esta señal mientras que el amonio interfiere con su funcionamiento
(ver Sección 7.4.5).
Dependiendo de la
especie vegetal y de los factores ambientales, la fijación de N2 comienza tan pronto entre 10 y 21 días después de la infección. Los nódulos
funcionales también difieren típicamente entre especies vegetales en tamaño y
forma, y pueden ser de tipo indeterminado (continuo crecimiento) ó de tipo
determinado. Se presenta en
Fig. 7.5 Secciones de una raíz nodulada de soya (Glycine max) con nódulos determinados (izquierda) y de Mimosa pudica L. con nódulos indeterminados alongados (derecha). (Cortesía de A. P. Hansen.)
Durante la fase
retrasada entre la infección y el inicio de la fijación de N2 la
planta huésped tiene que suplir todos los nutrientes minerales, fotosintatos y
aminoácidos requeridos para el crecimiento de las bacterias y del tejido
nodular, sin beneficio directo para el huésped. Consecuentemente, las
leguminosas también confían en un adecuado suministro combinado de nitrógeno
durante este periodo (“N de arranque”) a fin de establecer un área foliar
fuente lo suficientemente grande a fin de suministrar los fotosintatos y otros
solutos a los nódulos en crecimiento.
7.4.3 Funcionamiento de los nódulos
radicales, energética de la fijación del nitrógeno
El gran potencial de las leguminosas noduladas para la fijación
del N2 se base principalmente en tres factores, el directo suministro
de fotosintatos hacia los bacteroides fijadores de N2 en los
nódulos, el efectivo mantenimiento de muy bajas concentraciones de O2 en el interior de los nódulos para la protección de la nitrogenasa, y la rápida
exportación del nitrógeno fijado (Fig. 7.6). La sacarosa es liberada por el
floema hacía los nódulos donde el metabolismo del carbono y del nitrógeno está
adaptado a un ambiente de limitado O2con concentraciones de O2 libre en el rango de
Fig. 7.6 Modelo de las relaciones entre la
nitrogenasa y reacciones relacionadas en bacteroides y citosol del huésped en
nódulos de leguminosas.
El alto consumo nodular
de O2 para la disposición de energía también crea un gran potencial
para la producción de especies tóxicas de oxigeno (Sección 5.2.2; Fig. 5.2).
Esto es cierto en particular para la leghemoglobina que también está sujeta a
autooxidación en donde se liberan O
y H2O2. Para la protección contra está
toxicidad, los nódulos de leguminosas contienen enzimas del ciclo glutatión–ascorbato
como parte de un mecanismo de defensa (Fig. 5.2) que responde rápidamente a
cambios en las concentraciones nodulares de O2. En soya y alfalfa
los nódulos efectivos contiene un capacidad considerablemente mayor para detoxificar
peróxido que los nódulos inefectivos.
Más recientemente ha
atraído gran interés por varías razones la variable barrera en el cortex
radical externo que limita y modula la difusión de O2 hacia los
nódulos (Fig. 7.7). En esta barrera de una a cinco capas celulares en grosor
los espacios intercelulares están llenos de agua. Ya que el coeficiente de
difusión para O2 en aíre es cerca de 104 veces más alto
que en agua, una barrera de agua en el cortex mediante la imbibición de los
espacios celulares representa un muy efectivo mecanismo que limita la difusión
de O2 hacía el interior de los nódulos. En nódulos altamente activos
los espacios intercelulares están principalmente llenos con aire. Sin embargo,
un cambio en el estado hídrico vegetal, por ejemplo como resultado de la sequía
ó defoliación, puede causar la imbibición de los espacios intercelulares con
agua y, de este modo, disminuir drásticamente el suministro de O2 para
la leghemoglobina en el citosol huésped y subsiguientemente para los
bacteroides (Fig. 7.7).
Fig.
7.7 Modelo del posible mecanismo de inhibición de la tasa de fijación
de N2 por limitación de O2 para la actividad nitrogenasa.
(Modificado a partir de Vessey & Waterer, 1992.)
La importación y
exportación de agua en los nódulos es otro factor que afecta indirectamente la
tasa de fijación del N2. Ya que el suministro de agua hacia los
nódulos está acoplado con la importación de solutos vía floemática (Sección
5.4), cualquier limitación en esta importación disminuye la presión de turgor
dentro de los nódulos y por lo tanto indirectamente la permeabilidad del nódulo
al O2. La tasa de fijación del N2 puede también limitarse
por la disponibilidad de agua para la exportación xilemática desde los nódulos del
nitrógeno reducido. La mayoría del agua involucrada en está exportación desde
los nódulos se deriva del floema. Una disminución en la importación floemática de
solutos (e.g., sombreo) presumiblemente también inhibe la exportación de
nitrógeno y fijación de N2 por limitación por agua para la
exportación xilemática. Por lo tanto muchos factores ambientales que deprimen
la actividad nitrogenasa pueden por lo menos en parte funcionar vía
modificación tanto de las relaciones hídricas como de la barrera nodular de
difusión de O2 (Sección 7.4.4. y 7.5).
En nódulos radicales de
la simbiosis Frankia la nitrogenasa
está protegida del O2 libre principalmente por paredes celulares que
circundan al microsimbionte (vesículas); estas paredes celulares se adaptan a
la presión ambiental del O2 mediante la variación en grosor e
incorporación de múltiples capas lipídicas.
Debido a la baja
concentración de oxigeno libre en el citosol huésped de leguminosas noduladas,
domina la degradación de carbohidratos por glucólisis vía oxidativa, y se
sintetiza preferentemente el ácido málico como se conoce del metabolismo del carbono en raíces de
especies tolerantes a la inundación (Sección 16.4.3). El ácido málico actúa
como sustrato para la síntesis reductora de ácidos carboxílicos C4 fumarato y succinato que se transportan hacía los bacteroides para servir como
sustrato energético para la nitrogenasa. Otros esqueletos de carbono a partir
de la glucólisis sirven como sustratos para la asimilación del NH3 en el citosol (Fig. 7.6).
En ciertas etapas del
periodo de crecimiento nodular se pueden consumir hasta el 50% de los
fotosintatos producidos por leguminosas como en fríjol caupí. Cerca de la mitad
de estos fotosintatos son respirados como CO2. Sin embargo, entre el
25 y el 30% del CO2 respirado puede reasimilarse por lo nódulos vía
PEP carboxilasa proporcionando hasta un 25% del carbono necesario para la
síntesis de malato y aspartato, requeridos para la asimilación de NH3 y su exportación hacia la planta huésped (Fig. 7.6). Para peso fresco, la
actividad PEP carboxilasa nodular es entre 20 veces (arveja) y 1000 veces (soya)
más alta que en las raíces.
Los costos de carbono
para la fijación de N2 varían según la especie vegetal, la cepa
bacteriana y el desarrollo vegetal. Pueden incrementarse con la edad vegetal
por un factor cercano a tres, por ejemplo en soya, pero permanecen casi
constantes en trébol rojo. Los estimados para costos de carbono por g N fijado
varían entre
Aunque son bastante
altos los costos de carbono para la fijación de N2, esos costos
tienen que compararse con los costos de asimilación del nitrógeno enlazado, por
ejemplo, nitrato. En especies vegetales como lupino en donde el nitrato es
reducido preferentemente en las raíces, se han calculado los costos del carbono
en un rango similar a aquellos para la fijación del N2. En fríjol
caupí se requieren cerca de
El nitrógeno fijado en
los bacteroides de los nódulos radicales se libera como NH3 al
citosol huésped (Fig. 7.6), únicamente por simple difusión a través de las membranas
peribacteroides. En el citosol huésped el NH3 es asimilado mediante
la vía glutamina sintetasa (GS)/glutamato sintasa (GOGAT), como también es el
caso para la asimilación radical y caulinar de NH3 en el huésped (Sección
8.2.1). Las altas concentraciones de NH3 así como los productos
finales de su asimilación, la glutamina, también reprimen la actividad
nitrogenasa. Esto tiene importantes implicaciones para las aplicaciones de
fertilizantes nitrogenados a leguminosas y otros sistemas fijadores de N2 (Sección 7.4.6).
Generalmente, la
glutamina es un compuesto nitrogenado exportado desde los nódulos solo en pequeñas
cantidades (Fig. 7.8). En especies de leguminosas con nódulos indeterminados la
glutamina es metabolizada en los nódulos principalmente a asparragina y
liberada en el xilema hacía los vástagos. En contraste, en especies leguminosas
con nódulos determinados la glutamina es metabolizada en los nódulos a ureidos
alantoína y ácido alantoico (Sección. 8.2.3) y translocados en el xilema hacia
el vástago.
Fig. 7.8 Incorporación de amoniaco en los solutos
nitrogenados translocados en leguminosas con nódulos determinados e
indeterminados. (Modificado a partir de Atkins, 1987;
reimpreso con permiso de Kluwer Academia Publishers.)
7.4.4 Efectos de factores endógenos y
exógenos sobre las tasas de fijación de nitrógeno
En general hay una estrecha correlación entre la tasa de fijación
de N2 y un continuo suministro de carbohidratos recién fijados hacia
los nódulos radicales. Se reflejado, por ejemplo, en las fluctuaciones diurnas
de las tasas de fijación de N2. Sin embargo, estas fluctuaciones
diurnas en las tasas de fijación de N2 pueden también reflejar, por
lo menos en parte, las fluctuaciones en la temperatura del suelo y las
correspondientes diferencias en las tasas de difusión de O2 hacia
los nódulos.
Si plantas leguminosas
noduladas se mantienen por varios días bajo baja iluminación, no solo disminuye
la tasa de fijación de N2 sino también un creciente proporción de
los nódulos radicales se transforma desde el tipo funcional rojo fijador de N2 que contiene leghemoglobina al tipo infuncional. En maní, las variaciones
genotípicas en las tasas de fijación de N2 bajo condiciones de campo
fueron principalmente causadas por diferencias en la intercepción lumínica, i.e.,
características del dosel. Por lo tanto, en poblaciones mixtas de leguminosas y
no leguminosas, la competitividad de la leguminosa esta, estrechamente
relacionada con la intercepción lumínica e intensidad lumínica. Sin embargo, las
especies leguminosas difieren en el tipo de respuesta a un suministro caulinar decreciente
de fotosintatos, e.g., después del sombreo ó defoliación. Las plantas de maní,
a diferencia de otras leguminosas, bajo estas condiciones puede mantener por tiempo
más prolongado su fijación de N2, lo que es probablemente atribuible
a la presencia de fotosintatos almacenados (como cuerpos lipídicos) en los
nódulos.
En leguminosas anuales de
grano, aunque en menor grado en leguminosas de pasturas como trébol blanco, durante
la ontogénesis se presenta un característico patrón en la tasa de fijación de N2,
como se muestra en
Fig.
7.9 Cambios en las tasas de fotosíntesis neta y fijación de N2 durante el crecimiento de caupí. Valores relativos. (En base a Herridge & Pate, 1977.)
La eliminación de las
flores y vainas en desarrollo puede evitar está declinación en la tasas de
fijación de N2 (Tabla 5.23), si la declinación es causada por la
competición de demanda por fotosintatos. Sin embargo, la presencia de frutos no
deprime necesariamente y hasta puede realzar la fijación de N2,
probablemente al eliminar la retroinhibición asociada con la excesiva disponibilidad
de nitrógeno fijado recientemente. Bajo condiciones de campo tales retroregulaciones
frecuentemente pueden limitar las tasas de fijación de N2 más que el
suministro limitado de fotosintatos. Este tipo de retroregulación merece más
atención en las actuales revisiones sobre los mecanismos de regulación de la
fijación de N2 en leguminosas.
La defoliación de
leguminosas mediante el corte ó pastoreo induce una rápida y drástica
declinación en la actividad nitrogenasa, perdiéndose en trébol hasta 95% en
pocas horas. Sin embargo, similarmente al efecto del sombreo, también varia
entre especies el efecto del corte sobre la actividad nodular, y es, por
ejemplo, muy severo sobre Sesbania comparando con Leucaena. Se asume
generalmente que estos efectos del sombreo y defoliación son causados por la privación
de fotosintatos como fuente energética de la nitrogenasa; sin embargo puede intervenir
la privación de O2 en los nódulos ó hasta ser el principal factor
regulador. Por ejemplo, después de cortar al trébol puede superarse a un alto
grado la caída drástica de la actividad nitrogenasa al incrementar la
concentración de O2 ambiental en la zona de enraizado. En contraste, las elevadas
concentraciones de O2 deprimieron la actividad nitrogenasa en
plantas de trébol intactas (no defoliadas). Se han encontrado en soya
diferencias similares en la respuesta de la actividad nitrogenasa a elevadas
concentraciones de O2 ambiental entre plantas control completamente
iluminadas y aquellas expuestas a prolongada oscuridad. Probablemente en estas
diferentes respuestas al O2 intervienen los cambios en la presión de
turgor del nódulo (Sección 7.4.3). La limitación a corto plazo del suministro floemático en
particular, puede cambiar el turgor nodular y su barrera de difusión (Fig. 7.7)
por lo tanto induciendo una limitación por O2 más que limitación por
carbono.
7.4.5 Efectos de otros nutrientes
minerales aparte del nitrógeno
Los nutrientes minerales pueden influir en la fijación de N2 en leguminosas y no leguminosas en varios niveles de las interacciones
simbióticas: infección y desarrollo del nódulo, funcionamiento del nódulo, y
crecimiento de la planta huésped. Además, pueden diferir en muchos casos el
requerimiento relativo de un nutriente mineral dado para el crecimiento de la
planta huésped por un lado y para el establecimiento y funcionamiento de la
simbiosis por el otro. Para revisiones del tema el lector referirse a O´Hara et al (1988a), Martin (1990) y Robson & Bottomley (1991).
Un principal factor
limitante en la fijación de N2 en muchas especies de leguminosas
cultivadas en suelos minerales ácidos es la inhibición de la nodulación. El
incremento en el pH del suelo mediante el encalado es por lo tanto muy efectivo
para incrementar el número de nódulos, por ejemplo en fríjol común ó alfalfa.
Varios factores son responsables de la pobre nodulación en suelos minerales
ácidos, las altas concentraciones de protones y de aluminio monomérico y en
particular, las bajas concentraciones de calcio. Como se muestra en
Fig. 7.10 Efecto de las concentraciones de calcio en
la solución nutritiva (pH 5.0) sobre el peso fresco (●) y número de
nódulos (○) en trébol subterráneo. (En base a Lowther & Loneragan, 1968.)
La pobre nodulación en
suelos ácidos también es causada por la baja sobrevivencia de ciertas cepas de Rhizobium ó Bradyrhizobium, y los efectos sobre la morfología radical. La
inhibición en la formación de pelos radicales por las bajas concentraciones de
calcio y altas concentraciones de aluminio (Sección 16.3) y protones puede intervenir
en la deteriorada nodulación en especies donde los pelos radicales son los centros
dominantes de infección.
En suelos minerales
ácidos, es un efecto secundario negativo la liberación neta de protones, i.e., acidificación
de la rizosfera, acoplada indirectamente con la nutrición simbiótica de
nitrógeno en leguminosas y no leguminosas noduladas (Sección 15.3.2).
Dependiendo de la especie leguminosa, se producen entre 37 y 49 mg H+ por gramo de nitrógeno fijado, alcanzando
una producción anual por hectárea de
Se necesita un alto
suministro de fósforo para la nodulación. Este requerimiento puede ser mayor
que para el crecimiento radical y caulinar de la planta huésped como se mostró
en
Tabla 7.2
Relación entre
el suministro de fósforo y el peso seco radical, nodular y caulinar en
plantas de soya a
|
|||
Suministro de P
(μg l–1)
|
Peso seco (g
por planta)
|
||
|
Radical
|
Nodular
|
Caulinar
|
0.5
20
50
200
500
|
0.60
0.76
0.79
1.23
1.35
|
0.07
0.10
0.16
0.35
0.64
|
1.21
1.55
1.86
4.22
6.57
|
En base a Cassman et al.
(1980).
|
|||
Cuando leguminosas
dependientes de nitrógeno simbiótico reciben un inadecuado suministro de
fósforo, ellas pueden por lo tanto sufrir de deficiencia de fósforo. En soya
cultivada en un suelo bajo en fósforo disponible, se obtuvo un similar incremento
de rendimiento con el suministro de fertilizante mineral en las combinaciones
bien de
Usualmente el contenido
de fósforo por unidad peso seco es considerablemente mayor en nódulos que en
raíces y vástagos, particularmente a bajo suministro externo de fósforo. Los
nódulos por lo tanto proporcionan una fuerte demanda de fósforo. Puede diferir
entre especies leguminosas la capacidad de los nódulos en desarrollo para
competir con otras demandas vegetativas (meristemos radicales y caulinares) por
fósforo bajo un limitado suministro externo y puede en parte ser responsable de
las dudas surgidas sobre las recomendaciones de altos requerimientos
específicos de fósforo para la nodulación.
En muchas especies
leguminosas el alto requerimiento de fósforo para la nodulación es responsable,
por lo menos en parte, de las interacciones entre la infección radical con
micorrizas VA y la nodulación. La infección radical micorrícica incrementa la
adquisición de fósforo en plantas cultivadas en suelos bajos en fósforo y, de
este modo, puede incrementarse la nodulación bien por la aplicación de
fertilizantes de fósforo ó por infecciones radicales con micorrizas (Sección
15.7.1).
Ya que el molibdeno es
un componente metálico de la nitrogenasa, todos los sistemas fijadores de N2 tienen un alto requerimiento específico de molibdeno (Capitulo 9.5). Aunque a
bajo suministro, el molibdeno es transportado preferentemente hacia los
nódulos, es amplia la deficiencia de nitrógeno inducida por deficiencia de
molibdeno en leguminosas que dependen de fijación de N2,
particularmente en suelos minerales ácidos de trópicos húmedos y subhúmedos.
Bajo estas condiciones, el peletizado de semillas ó el tratamiento del suelo
con molibdeno son métodos efectivos de obtener altas tasas de fijación de N2 en leguminosas como se muestra para maní en
Tabla 7.3
Efecto del
fertilizante nitrogenado (2 x
|
||||||
Tratamiento
|
Llenado de
vaina temprano (68 DAP)
|
Madurez (90
DAP)
|
||||
Peso seco
nodular
(mg por planta)
|
Nitrogenasa
(μmol C2H4 g–1 peso
fresco nodular)
|
Contenido
foliar de N
(mg g–1 peso seco)
|
Peso seco (kg ha–1)
|
Toma de N
(kg ha–1)
|
||
Caulinar
|
Vainas
|
|||||
+ P b
+ P + N
+ P + Mo
|
80
70
180
|
50
43
60
|
25
33
37
|
861
1817
1380
|
1570
1783
1948
|
77
110
119
|
a En
base a Hafner et al. (1992). Reimpreso con permiso
de Kluwer Academia Publishers.
b
|
||||||
El hierro es requerido
para varias enzimas clave del complejo nitrogenasa así como para el carrier de
electrones la ferredoxina (Fig. 7.2) y para algunas hidrogenasas. Existe un
particular alto requerimiento de hierro en leguminosas para el componente hemo
de la hemoglobina. Por lo tanto, en leguminosas el hierro es requerido en mayor
cantidad para la formación del nódulo que para el crecimiento de la planta huésped,
por ejemplo en lupino y maní (Tabla 7.4). Aunque la deficiencia de hierro no
afecta significativamente el crecimiento caulinar si deprime severamente la
masa nodular y particularmente el contenido de leghemoglobina, el número de
bacteroides y la actividad nitrogenasa, comparando con plantas cinco días
después de su aspersión foliar de hierro. En contraste al maní, en lupino (Lupinus angustifolius) el hierro no es
retranslocado hacia los nódulos después de una aspersión foliar, y se requiere el
suministro directo de hierro en los centros radicales de infección para la
efectiva nodulación.
Tabla 7.4
Desarrollo
nodular limitado por deficiencia de hierro en maní (Arachis hypogaea cv. Tainau 9) cultivado en suelos calcáreos a
|
||||||
Tratamiento
(aspersión
foliar FeSO4)
|
Follaje
(g peso fresco
por planta)
|
Nódulos
(mg peso fresco por planta)
|
Hierro
(μg g–1 peso seco nodular)
|
Leghemoglobina
(nmol g–1 peso fresco nodular)
|
Contenido de
bacteroides
(106 g–1 peso fresco=
|
ARA c
(pmol min–1 por planta)
|
– Fe
+ Fe b
|
3.2
3.3
|
15
60
|
800
1470
|
6
86
|
170
7300
|
3
35
|
a O´Hara et al.
(1988b).
b En
el día 10; todas las mediciones (±Fe) en el día 15.
c pmol acetileno reducido (C2H2 → C2H4)
|
||||||
El paso crítico deteriorado por deficiencia de
hierro no es la infección en sí sino la ulterior división de las células
corticales, i.e., las etapas iniciales del desarrollo nodular. En especies
vegetales dicotiledóneas cultivadas en suelos calcáreos, las altas
concentraciones de bicarbonato no solo inducen síntomas visuales de deficiencia
de hierro (clorosis) y disminución en la fotosíntesis neta sino que pueden
deprimir particularmente la nodulación y la fijación de N2 en
leguminosas.
Aunque el níquel es un
constituyente de una variedad de hidrogenasas de captación, y se ha encontrado
una menor actividad hidrogenasa en bacteroides aislados a partir de plantas de
soya deficientes en níquel, falta evidencia de que bajo condiciones de campo se
deteriora la fijación de N2 en leguminosas por la deficiencia en
níquel.
El cobalto es requerido
para la síntesis de leghemoglobina y, de este modo, para el crecimiento de
leguminosas que dependen del nitrógeno fijado simbióticamente, el cobalto es un
nutriente mineral esencial (Sección 10.4). La deficiencia de cobalto afecta el
desarrollo y función del nódulo a diferentes niveles y grados (Tabla 7.5). En
lupinos que dependen de la fijación simbiótica de N2 la deficiencia
de cobalto deprime el crecimiento de la planta huésped, perno no la masa
nodular, que hasta se incrementa en plantas deficientes. El parámetro más
sensible para la limitación por cobalto es el contenido nodular de bacteroides.
Mientras que la síntesis de leghemoglobina también responde marcadamente al
suministro de cobalto, fue relativamente pequeño el incremento en la actividad
nitrogenasa por unidad de hemoglobina.
Tabla 7.5
Efecto del
suministro de cobalto por seis semanas durante el desarrollo y funcionamiento
nodular en Lupinus angustifolius a
|
|||||
Parámetro
|
Suministro de Co (mg CoSO4∙7H2O (
|
||||
0
|
0.01
|
||||