8.2 Nitrógeno
8.2.1
Asimilación del nitrógeno
8.2.2 Biosíntesis de aminoácidos
y proteínas
8.2.3 Rol de los compuestos orgánicos nitrogenados de bajo peso molecular
8.2.4 Nutrición con amonio versus nitrato
8.2.5 Suministro, crecimiento, y composición vegetal
8.2.1
Asimilación del nitrógeno
El nitrato y el amonio
son las principales fuentes de nitrógeno inorgánico tomados por las raíces de
las plantas superiores. La mayoría del amonio tiene que ser incorporado en
compuestos orgánicos en las raíces (ver Sección 8.2.1.2), mientras que el
nitrato es rápidamente movilizado en el xilema y puede también ser almacenado
en las vacuolas de las raíces, vástagos, y órganos de almacenamiento. La
acumulación de nitrato en las vacuolas puede ser de considerable importancia
para el balance catión-anión (Sección 2.5.3), para la osmorregulación,
particularmente en las llamadas especies “nitrofílicas” como Chenopodium album y Urtica dioica y para la calidad de verduras y plantas forrajeras.
Sin embargo, a fin de ser incorporado en estructuras orgánicas y cumplir sus
funciones esenciales como nutriente vegetal, el nitrato tiene que ser reducido
a amoníaco. La importancia de la reducción y asimilación del nitrato para la
vida de la planta es similar a aquella de la reducción y asimilación del CO2 en la fotosíntesis.
8.2.1.1 Reducción y asimilación
del nitrato
Mecanismo. La reducción del
nitrato en plantas superiores así como en inferiores sigue la reacción:
NO
+ 8H+ + 8e- → NH3 + 2H2O + OH-
Algunas bacterias usan
el nitrato como un aceptor de electrones bajo condiciones anaeróbicas
(“respiración con nitrato”) y producen gases nitrogenados (N2, N2O
y NOx), un proceso que causa una perdida
considerable del nitrógeno combinado en los suelos por la desnitrificación.
La
reducción del nitrato a amoníaco es mediada por dos enzimas: la nitrato reductasa (NR), que involucra la
reducción de dos electrones de nitrato a nitrito, y la nitrito reductasa (NiR) que transforma el
nitrito a amoniaco en una reducción de seis electrones (Fig. 8.2). En plantas
superiores la nitrato reductasa es un complejo enzimático que contiene dos
subunidades idénticas mostrada una en
Fig.
8.2 Representación esquemática de la secuencia de asimilación del
nitrato en células foliares. (En base a Beevers & Hageman, 1983 y Warner & Kleinhofs, 1992)
La nitrito reductasa es un polipéptido monomérico de cerca de 60-63
kDa que contiene un grupo prostético sirohemo. En
contraste a la nitrato reductasa que está localizada en el citoplasma, la
nitrito reductasa está localizada en los cloroplastos en las hojas y en los
proplastidios en raíces y otros tejidos no fotosintéticos. En hojas verdes, el
donador de electrones es la ferredoxina reducida, generada en la luz por el
fotosistema I (Capitulo 5). En la oscuridad y particularmente en las raíces y
otros tejidos no fotosintéticos una proteína similar a la ferredoxina puede
hacer esta función y la energía para la producción de equivalentes reductores
es proporcionada por la glicólisis.
A
pesar de la separación espacial de la nitrato reductasa y la nitrito reductasa
(Fig. 8.2.), por lo general, el nitrito raramente se acumula en plantas
intactas bajo condiciones normales. Los nódulos radicales de leguminosas son
obviamente excepciones a este control en la sincronización de la actividad de
ambas enzimas (Sección 7.4.6). Ciertos herbicidas como el diuron inhiben fuerte y selectivamente la nitrito reductasa
en las hojas y correspondientemente incrementan el contenido de nitritos en el
tejido.
En
plantas C4, las
células del mesófilo y de la vaina del haz difieren en sus funciones no solo en
la asimilación de CO2 (Sección 5.2.4) sino también en la
asimilación de nitrato. Ambas, la nitrato reductasa y la nitrito reductasa están localizadas en las células del mesófilo y están
ausentes en las células de la vaina del haz. Esta “división de labor” en
plantas C4, en que las células del mesófilo utilizan la energía de
la luz para la reducción y asimilación del nitrato y las células de la vaina
del haz para la reducción del CO2, es mas probablemente la causa de
la mayor eficiencia en el uso del nitrógeno fotosintético (NUE) en las C4 comparando con las
plantas C3. Debido al particular mecanismo de concentración de CO2 en las células de la vaina del haz, se requiere menos concentración de RuBP
carboxilasa (Rubisco) en las plantas C4 que en las plantas C3.
En plantas C3 el nitrógeno en la Rubisco explica el 20-30% del
nitrógeno total foliar comparando con el menos del 10% en plantas C4,
más el 2-5% nitrógeno por la PEP carboxilasa en plantas C4.
La
nitrato reductasa es una enzima que es regulada mediante varios modos
diferentes ejercidos en diferentes niveles, es decir, en la síntesis y
degradación de la enzima, la inactivación reversible, y en la concentración del
sustrato y efectores. La enzima tiene una vida media de solo unas pocas horas,
y en plantas que no reciben nitrato esta simplemente ausente. La nitrato
reductasa puede ser inducida en pocas horas por la adición de nitrato y ser
suprimida por ciertos aminoácidos.
Como
se espera la actividad nitrato reductasa es muy baja en plantas deficientes de
molibdeno (Tabla 8.1). La incubación de segmentos foliares deficientes en
soluciones que contienen molibdeno incrementa marcadamente la actividad de la
enzima. La enzima puede aún ser reactivada in
vitro si la apoenzima sin molibdeno es tratada con complejos que contengan
molibdeno. Las notables diferencias entre las actividades nitrato reductasa en
plantas deficientes y suficientes en molibdeno y la rápida respuesta al
suministro de molibdeno pueden ser usadas para determinar el estado nutricional
del molibdeno en las plantas (ver también Capitulo 12).
Tabla 8.1
Efectos del
pretratamiento con molibdeno en la actividad nitrato reductasa en segmentos
foliares de trigo a
|
|||
Suministro de
molibdeno durante el crecimiento vegetal
(μg por planta)
|
Pretratamiento
de los segmentos foliares
(μg Mo l-1)
|
Actividad
nitrato reductasa
(μmol NO
|
|
24 h
|
70 h
|
||
0.005
0.005
5.0
5.0
|
0
100
0
100
|
0.2
2.8
-
-
|
0.3
4.2
8.0
8.2
|
a A partir de Randall (1969).
|
|||
La
alta tasa de recambio de la nitrato reductasa y la notable modulación de su
actividad por efectores como la luz, nitrato, ó fitohormonas, ha iniciado
muchos estudios usando a está enzima como un modelo para la regulación génica
por factores ambientales en general (Sección 5.6.3) y por el nitrato en
particular. El bien conocido incremento en la actividad nitrato reductasa por
las citoquininas (CYT) es expresado al nivel de mRNA de nitrato reductasa que se
incrementa por las CYT pero se suprime por el ABA. El nitrato no solo induce la nitrato reductasa sino también la nitrito reductasa al
alterar la expresión génica principalmente al realzar la transcripción de los
respectivos genes. La disminución en la eficiencia del uso de transcriptos de
nitrato reductasa para la producción de la proteína nitrato reductasa es
obviamente el principal factor responsable de la mucho menor actividad de la
nitrato reductasa en hojas viejas comparando con las jóvenes (Fig. 8.5). La
disminución en la importación de CYT hacia las hojas más viejas (Sección 5.6.5)
puede estar involucrada en esta declinación en la transcripción dependiente de
la edad.
Además
de su función en la inducción de la síntesis de nitrato reductasa, el nitrato,
junto con la luz, puede actuar como una “señal” que altera el particionamiento
del flujo del carbono fotosintético en las hojas (Fig. 8.3). Para la
asimilación del amoníaco hay una alta demanda de esqueletos de carbono y se
puede asumir que se presenta competencia entre la síntesis de sacarosa y la
síntesis de aminoácidos como se ha mostrado en hojas de tomate. El flujo de
carbono entre ambas vías parece estar regulada vía proteínquinasas citosólicas
que modulan la actividad de dos enzimas clave, la sacarosa-P sintasa y
Fig.
8.3 Modelo del NO
y luz como “señales” para la fosforilación proteica y
desactivación de sacarosa-P sintasa y activación de PEP carboxilasa.
(Modificado de Champigny & Foyer,
1992; reimpreso con permiso de
Localización en
Raíces y Vástagos. En la mayoría de
especies vegetales ambos raíces y vástagos son capaces de la reducción del
nitrato, y las raíces pueden reducir entre un 5 y 95% del nitrato tomado. La
proporción de la reducción llevada a cabo en las raíces y vástagos depende de
varios factores, que incluyen el nivel del suministro de nitrato, de la especie
vegetal, de la edad vegetal, y tiene importantes consecuencias para la
nutrición mineral y la economía del carbono vegetal. En general, cuando el
suministro externo de nitrato es bajo, una alta proporción del nitrato es reducida
en las raíces. Con un suministro creciente de nitrato, la capacidad para la
reducción del nitrato en las raíces se vuelve un factor limitante y una
proporción creciente del nitrógeno total es translocada a los vástagos en la
forma de nitrato (Fig. 8.4).
Existen
notables diferencias entre especies vegetales en ambas, la proporción de
nitrato reducido en las raíces y la respuesta a crecientes concentraciones
externas de nitrato. Por ejemplo, a un suministro de 1 mм nitrato la proporción del nitrógeno en la savia del xilema como nitrato fue de
15% en trébol blanco (Trifolium repens),
33% en arveja (Pisum sativum) y 59%
en Xanthium stumarium, y a 10 mм nitrato estas proporciones se incrementaron a 66%,
41% y 69%, respectivamente. Sin embargo, como se discutió en
Fig.
8.4 Representación esquemática del efecto del nivel de nitrato
suplido en el medio de enraizado sobre compuestos nitrogenados en savia xilemática de plantas decapitadas de guisante
forrajero no inoculado (Pisum arvensis L.) (Datos
recalculados a partir de Wallace & Pate, 1965).
Para una especie dada, la proporción de nitrato reducida en
las raíces se incrementa con la temperatura y la edad vegetal. La tasa de toma
del catión acompañante también afecta esta proporción. Con potasio como catión
acompañante, es rápida la translocación a los vástagos de ambos potasio y
nitrato; correspondientemente, la reducción de nitrato en las raíces es
relativamente baja. En contraste, cuando el calcio ó el sodio es el catión
acompañante, la reducción del nitrato en las raíces es considerablemente mayor.
El sitio preferencial de reducción del nitrato, raíces ó
vástagos, puede tener un impacto importante en la economía del carbono en
plantas, y probablemente también tenga consecuencias ecológicas para la adaptación vegetal a
condiciones de baja y alta luminosidad. La reducción y asimilación del nitrato
tiene un alto requerimiento de energía y son procesos altamente costosos cuando
son llevados en las raíces (Sección 8.2.1.1). Cuando se expresa en equivalentes
de ATP, este requerimiento representa 15 moles ATP para la reducción de una mol de NO
y
un adicional de 5 moles de ATP para la asimilación del amoniaco. En cebada,
donde una alta proporción de la reducción del nitrato se presenta en las
raíces, se requiere mas del 23% de la energía de la respiración radical para la
absorción (5%), reducción (15%) y asimilación del nitrógeno reducido (3%), comparando
con el solo 14% para la asimilación cuando es suplido el nitrógeno amonio. En
contraste, para la reducción del nitrato en hojas los equivalentes de reducción
pueden ser directamente proporcionados por el fotosistema I y el ATP a partir
de la fosforilación. Bajo condiciones de poca iluminación ó en plantas en
fructificación esto puede conducir a la competición entre la reducción de CO2 y de nitrato. Por otro lado, bajo condiciones de alta iluminación
y excesiva absorción de luz (fotoinhibición, fotooxidación; Sección 5.2.2) la
reducción del nitrato en las hojas puede no solo usar las reservas de energía
sino también aliviar el estrés por alta iluminación.
Edad Foliar. Durante la ontogénesis
de una hoja individual, se observa un patrón típico en la actividad nitrato
reductasa (Fig. 8.5). La máxima actividad se presenta cuando la tasa de
expansión foliar es máxima. Después de esto, la actividad declina rápidamente.
De este modo, en hojas completamente expandidas, la actividad nitrato reductasa
es usualmente muy baja, y a menudo los niveles de nitrato son
correspondientemente altos. Este patrón dependiente de la edad en la actividad
nitrato reductasa es también típico en cultivos celulares, y las razones para
esto han sido discutidas arriba. En raíces, la actividad nitrato reductasa es
alta en las células en expansión de las zonas apicales y declina rápidamente
hacia las zonas radicales básales.
Fig.
8.5 Curso de tiempo de la actividad nitrato reductasa y desarrollo
del área foliar durante la ontogenia de la primera hoja trifoliada de soya.
(Modificado a partir de Santoro & Magalhaes, 1983).
Debido
a la baja movilidad del nitrato en el floema (Capitulo 3), en hojas
completamente expandidas con baja actividad nitrato reductasa (Fig. 8.5), los
altos contenidos de nitrato son de uso limitado para el metabolismo vegetal del
nitrógeno. Además, en las células individuales el nitrato es almacenado casi
exclusivamente en las vacuolas. Aunque la tasa de liberación de nitrato de las
vacuolas en las células foliares se incrementa al disminuir la importación de
nitrato hacia la hoja, la liberación desde la vacuola en el citoplasma puede
ser un paso que limite la tasa de reducción del nitrato, y de este modo la
utilización del nitrógeno nitrato almacenado en los procesos de crecimiento. La
interrupción del suministro de nitrato a las raíces puede por lo tanto conducir
a una caída en ambas la actividad nitrato reductasa en las hojas y en la tasa
de crecimiento del vástago, a pesar de un todavía alto contenido de nitrato en
el vástago. Estos resultados tienen importantes consecuencias en la
sincronización del suministro de fertilizantes de nitrato.
Iluminación. En
las hojas verdes existe una estrecha correlación entre la intensidad lumínica y
la reducción del nitrato. Por ejemplo, hay un notable patrón diurno de
reducción caulinar pero no radical (Fig. 8.6). La proporción diurna de
reducción caulinar y radical del nitrato raíces por lo tanto difiere de aquella
proporción nocturna.
Fig. 8.6 Acumulación del 15N
reducido soluble en maíz durante un periodo de 24 h de suministro radical de 15NO3.
(En base a Pearson et al., 1981.)
La tasa de reducción foliar del nitrato es afectada por la
luz en varias formas. El ritmo diurno en la reducción del nitrato (e.g., Fig.
8.6) puede reflejar las fluctuaciones en el nivel de carbohidratos y en el
correspondiente suministro de equivalentes reductores y esqueletos de carbono. Sin embargo,
adicionalmente a estas gruesas regulaciones existen varios mecanismos de
regulación fina, al nivel de modulación enzimática mediante el particionamiento
del carbono (Fig. 8.3), ó en la modulación directa de la nitrato reductasa mediante
la fosforilación enzimática. En la transición luz-oscuridad esta inactivación
de la nitrato reductasa se presenta en pocos minutos y, de este modo, se evita la
acumulación de nitritos.
En
plantas con una reducción preferencial del nitrato en las hojas, las
fluctuaciones diurnas en la actividad nitrato reductasa pueden conducir a una
notable disminución en el contenido de nitratos durante el periodo lumínico
(Tabla 8.2). Independiente de este efecto de la luz el contenido de nitratos en
los pecíolos de la espinaca como en aquellas otras especies vegetales acumuladoras
de nitrato, es mayor que aquel en las láminas foliares. Las plantas cultivadas
permanentemente bajo condiciones de poca iluminación (e.g., en invernaderos
durante el invierno) pueden contener concentraciones de nitrato que son varias
veces mayores que las de aquellas plantas cultivadas bajo condiciones de alta
iluminación (e.g., en campo abierto durante el verano). Son factores adicionales
el almacenamiento de equivalentes reductores y esqueletos de carbono, así como
la retroregulación a partir de los aminoácidos acumulados como resultado de la
baja demanda para el crecimiento. Esto es particularmente evidente en ciertas
hortalizas como la espinaca y otros miembros de las Chenopodiaceae que tienen
una alta preferencia para la acumulación caulinar del nitrato y que obviamente
usan el nitrato en las vacuolas para la osmorregulación. En estas especies,
bajo condiciones de poca iluminación, las concentraciones de nitrato en las
hojas pueden alcanzar mas de 6000 mg kg-1 peso fresco, esto es,
~100 mм. Bajo estas condiciones de poca
iluminación el nitrato puede reemplazar completamente a los azucares en su
función osmótica, y lo mismo es cierto para la compensación del nitrato por el
cloruro.
Tabla 8.2
Curso de tiempo
del contenido de nitrato en hojas de espinaca durante el periodo lumínico de
|
||
Momento del día
|
Concentración
de N nitrato
(mg kg-1 peso fresco)
|
|
Lamina foliar
|
Pecíolos
|
|
luz 9:30
luz 13:30
luz 17:30
18:30
|
228.2
166.6
100.8
91.0
106.4
|
830.2
725.1
546.0
504.0
578.2
|
a Steingröver et al.
(1982).
|
||
Asimilación y
Osmorregulación del Nitrato. En aquellas especies
vegetales donde la mayoría ó toda la asimilación del nitrato se presenta en los
vástagos, los aniones ácidos orgánicos son sintetizados en el citoplasma y
almacenados en la vacuola (Fig. 8.7) a fin de mantener ambos el balance
catión-anión y el pH intracelular. Esto puede conducir a problemas osmóticos si
la reducción del nitrato fuera a continuar después de concluir la expansión
celular foliar. Sin embargo, existen varios mecanismos para la eliminación del
exceso de solutos osmóticos del tejido caulinar
:
1. La precipitación de los excesos de soluto en una forma no
activa osmóticamente. Son comunes en plantas la síntesis de ácido oxálico para
una compensación de cargas en la reducción y precipitación del nitrato como
oxalato de calcio, que incluyen a la remolacha azucarera.
2. La retranslocación del nitrógeno reducido (aminoácidos y
amidas) junto con los cationes móviles del floema, como el potasio y magnesio,
a áreas de nuevo crecimiento.
3. La retranslocación a las raíces de aniones ácidos orgánicos,
preferentemente malato, junto con el potasio y la liberación de un anión (OH– ó HCO
) después de la descarboxilación. En el intercambio de los
aniones liberados, el nitrato puede ser tomado sin los cationes, debido a que
el potasio endógeno actúa como contraión en el transporte a larga distancia, un
mecanismo discutido en el Capitulo 3 (Fig. 3.12).
Fig.
8.7 Modelo de asimilación caulinar del nitrato.
8.2.1.2 Asimilación del amonio
Mientras que el nitrato
puede ser almacenado en las vacuolas sin efectos perjudiciales, el amonio y en
particular su equilibrio junto con el amoniaco
NH3 (disuelto en
agua) ⇌ NH
+ OH-
son tóxicos a
concentraciones bastante bajas. La formación de aminoácidos, amidas y
compuestos relacionados es la principal vía de detoxificación de cualquiera de los
iones amonio tomados por las raíces ó del amoniaco derivado de la reducción del
nitrato ó de la fijación del N2. Mientras que las concentraciones de
amonio (NH
) en el citoplasma están usualmente debajo de 15 µм hay evidencia de que cantidades considerables de
amonio pueden ser almacenadas en las vacuolas donde el bajo pH evita la
formación de amoniaco.
Los
principales pasos en la asimilación de iones amonio suplidos a las raíces son
la toma por las células radicales y la incorporación en aminoácidos y amidas
con una liberación simultanea de protones para la compensación de carga (Fig.
8.8). Se ha discutido como un modelo alternativo la infiltración del amoniaco a
través de la membrana plasmática, presentándose la liberación de protones antes
de la infiltración. Ya que los vástagos tienen una capacidad bastante limitada
para la eliminación de protones, casi todo el amonio tomado tiene que ser
asimilado en las raíces, y el nitrógeno asimilado es transportado en el xilema
como aminoácidos y amidas hacia el
vástago (Fig. 8.8). En algunas especies vegetales, como el arroz de aniego, una
proporción considerable del amonio (NH
) puede ser transportado a, y asimilado en, los vástagos.
Fig.
8.8 Modelo de asimilación radical del amonio.
La asimilación radical del amonio también tiene un gran
requerimiento de esqueletos de carbono para la síntesis de aminoácidos. Estos
esqueletos de carbono son proporcionados por el ciclo de los ácido
tricarboxílicos (TCA), y los intermediarios removidos tienen que ser
reabastecidos por la incrementada actividad PEP carboxilasa (Fig. 8.8). Con el
suministro de N-NH4 comparando
con N-NO3 la fijación neta de carbono en las raíces es hasta
tres veces mayor en arroz y tomate y cerca de cinco veces mayor en maíz. Los
principios de esta “fijación oscura” de CO2 se han discutido en
conexión con la toma excesiva de cationes (Fig. 2.20), con la fijación de N2 en leguminosas
noduladas (Fig. 7.6) y con la asimilación del nitrato (Fig. 8.7).
A
fin de minimizar los costos de carbono para el transporte de la raíz al
vástago, el grueso del nitrógeno asimilado en las raíces es transportado en la
forma de compuestos ricos en nitrógeno con relaciones de N/C > 0.4. Uno,
raramente dos ó más, de los siguientes compuestos dominan en el exudado del
xilema radical: las amidas glutamina (2N/5C) y asparragina (2N/4C); el
aminoácido arginina (4N/6C); y los ureidos alantoína y ácido alantoico (4N/4C).
De acuerdo con este modelo de la economía del carbono, en el transporte en el
floema a los frutos en desarrollo, que son demandas no fotosintéticas, los
aminoácidos con una relación > 0.4 son las predominantes formas de
transporte del nitrógeno.
Los
compuestos orgánicos nitrogenados de bajo peso molecular usados
predominantemente para el transporte a larga distancia ó para el almacenamiento
en células individuales difieren entre familias vegetales (Tabla 8.3). En
leguminosas en general y en soya en particular, la mayoría del nitrógeno fijado
transportado desde el xilema de las raíces noduladas es incorporado en los
ureidos alantoína y ácido alantoico.
Tabla 8.3
Compuestos
orgánicos nitrogenados de bajo peso molecular que son formas importantes en
el almacenamiento y transporte a larga distancia
|
|
Compuesto
|
Familia vegetal
|
Glutamina, asparragina
Glutamina
Asparragina
Arginina, glutamina
Prolina, alantoína
Betaína
|
Gramineae
Ranunculaceae
Fagaceae
Rosaceae
Papilionaceae
Chenopodiaceae
|
A
pesar de los diferentes sitios de asimilación del amoniaco (raíces, nódulos
radicales, y hojas) las enzimas clave involucradas son en cada caso la
glutamina sintetasa y la glutamato sintasa (Fig. 8.9). Ambas enzimas se han encontrado
en raíces, en cloroplastos, y en microorganismos fijadores de N2, y
la asimilación de la mayoría si no todo el amoniaco derivado de la toma de
amonio, de la fijación de N2, de la reducción del nitrato, y de la
fotorrespiración (Capitulo 5) es mediada por la vía de
la glutamina sintetasa-glutamato sintasa.
En
está vía el aminoácido glutamato actúa como el aceptor para el amoniaco, y se
forma la amida glutamina (Fig. 8.9). La glutamina sintetasa tiene una muy alta
afinidad por el amoniaco (bajo valor Km) y de este modo es capaz de incorporar amoniaco
aún si está presente a concentraciones muy bajas. La glutamina sintetasa es
activada por un alto pH y por altas concentraciones de ambos magnesio y ATP, y
todos estos tres factores se incrementan en el estroma del cloroplasto bajo
iluminación (ver Sección 8.5.4).
Fig.
8.9 Modelo de vía de asimilación del amoniaco (1,2) vía de la
glutamina sintetasa-glutamato sintasa, con bajo suministro de NH3 (1) y con alto suministro de NH3 (2). (3) vía de la glutamato
deshidrogenasa. GOGAT, glutamina-oxoglutarato aminotransferasa.
En
cloroplastos, la reducción del nitrato estimulada por la luz y la realzada
asimilación de amoniaco están eficientemente coordinados a través de la
importación del 2-oxoglutarato desde el estroma y la exportación del glutamato
desde el estroma de los cloroplastos al citoplasma. Se requiere una
coordinación eficiente para evitar altos niveles de amoniaco que pueden
desacoplar la fotofosforilación. La toxicidad por amoniaco puede estar
relacionada con la rápida infiltración del amoniaco a través de las
biomembranas. Por ejemplo, el amoniaco, pero no el amonio (NH
), se difunde rápidamente a través de las membranas
exteriores de los cloroplastos.
La
otra enzima en la asimilación del amoniaco, la glutamato sintasa (GOGAT),
cataliza la transferencia del grupo amida (NH2)
desde la glutamina al 2-oxoglutarato, que es un producto del ciclo de los
ácidos tricarboxílicos (Fig. 8.9): Para esta reacción se requiere cualquiera la
ferredoxina reducida (del fotosistema I) ó el NAD(P)H
(de la respiración). La reacción resulta en la producción de dos moléculas de
glutamato, de las cuales una es requerida para el mantenimiento del ciclo de
asimilación del amoniaco y la otra puede ser transportada desde los sitios de
asimilación y utilizada en cualquier parte para la biosíntesis de proteínas,
por ejemplo. Como una alternativa, cuando el suministro de amoniaco es grande,
ambas moléculas de glutamato pueden actuar como un aceptor del amoniaco, y una molecula de
glutamina abandona el ciclo (vía (2). Fig. 8.9)
Otra
enzima, la glutamina deshidrogenasa (Fig. 8.9) que tiene una baja afinidad por
el amoniaco (alto valor Km),
solo se vuelve importante en la asimilación del amoniaco a un muy alto
suministro de amonio en combinación con el bajo pH de la solución nutritiva,
relacionado con los altos contenidos de amoniaco libre en el tejido radical.
8.2.2 Biosíntesis de aminoácidos
y proteínas
El
nitrógeno enlazado orgánicamente del glutamato y la glutamina puede ser usado
para la síntesis de otras amidas, así como de ureidos, aminoácidos,
péptidos, y péptidos de altos peso
molecular como las proteínas. Aunque las plantas pueden contener hasta 200
diferentes aminoácidos, solo cerca de 20 de ellos son requeridos para la
síntesis de proteínas. La cadena peptídica de cada proteína tiene una secuencia
de aminoácidos genéticamente fija. Los esqueletos de carbono para estos
diferentes aminoácidos son derivados principalmente de intermediarios de la
fotosíntesis, glucólisis, y del ciclo de los ácidos tricarboxílicos. (Fig.
8.10).
Fig.
8.10 Biosíntesis de aminoácidos a partir de varios intermediarios del
ciclo de Calvin, glucólisis y ciclo de los ácidos tricarboxílicos (TCA).
La
transferencia de grupos amino desde aminoácidos a otros esqueletos de carbono
-la reacción de transaminación- es catalizada por aminotransferasas, que son
también referidas como transaminasas:
El
grupo prostético de las transaminasas es el piridoxal fosfato, un derivado de
la vitamina B6. Las plantas superiores contienen un juego completo
de transaminasas capaces de lanzar grupos aminos entre los aceptores
apropiados. Los animales monogástricos y los humanos dependen de un suministro
externo en la dieta de ambos el grupo prostético de la transaminasa (i.e., de
la vitamina B6) y ciertos aminoácidos que no pueden ser sintetizados
y que por lo tanto son “esenciales” en la dieta (e.g., valina, leucina, lisina,
metionina, y triptófano).
En
la síntesis proteica los aminoácidos individuales son acoplados por enlaces
peptídicos (R1-CO-NH-R2) en una reacción de condensación:
Las proteínas son
polipéptidos formados a partir de más de 100 aminoácidos individuales, y su
secuencia es determinada por la información genética llevada por moléculas de
doble hebra (Fig. 8.11). La expresión de la información genética inicia en el
núcleo de la célula con la síntesis de un ácido ribonucleico mensajero (mRNA)
que es una copia de una hebra de un fragmento activado de DNA (transcripción).
El mRNA se difunde en el citoplasma y se adhiere a los ribosomas, las
“fabricas” en la biosíntesis de proteínas. Por sus distintas estructuras espaciales
los ribosomas permiten a dos moléculas de aminoacíl-tRNA ligarse al mRNA de
acuerdo con su codon en la punta. Ahora los dos
residuos aminoácidos están en posición para ser ligados enzimáticamente mediante
la formación de un enlace peptídico. Subsecuentemente, los ribosomas se mueven
a lo largo del mRNA, liberando el primer tRNA y permitiendo que el siguiente
aminoacíl-tRNA se ligue al mRNA resultando en la elongación del péptido. Este
proceso de translocación se termina cuando el ribosoma alcanza la señal stop
que demanda su rompimiento y la liberación de la cadena peptídica. Los
nutrientes minerales tienen un rol importante en estos procesos. El
mantenimiento de la altamente organizada estructura del ribosoma requiere de
cationes divalentes, Mg2+ en particular. El magnesio también es
necesario para la activación de los aminoácidos por el ATP, y el potasio está
involucrado en el paso de la elongación de la cadena. El zinc es el componente
metálico de la RNA polimerasa, y el hierro es requerido en algún modo para la
integridad del ribosoma. Estos efectos
de los nutrientes minerales individuales son discutidos en mayor detalle en las
secciones posteriores.
Fig. 9.11 Principales pasos de la
biosíntesis proteica.
La síntesis y degradación de las proteínas se presentan
simultáneamente en las células y tejidos. Las tasas de recambio de las
proteínas, i.e., su vida media, difieren ampliamente, desde unas pocas horas a
varios días y semanas. Se encuentran particularmente altas tasas de recambio en
algunas proteínas enzimáticas, por ejemplo, la nitrato reductasa y la proteína
D1 en el fotosistema II (Sección 5.2.2). Para una proteína dada, la tasa de
síntesis y degradación son fuertemente moduladas por factores endógenos y exógenos,
que incluyen la etapa de desarrollo (e.g., edad foliar), ó a las fitohormonas
como componentes que transmiten “señales” ambientales al nivel de expresión
génica y síntesis de proteínas (Sección 5.6; Fig. 5.17) Los nutrientes
minerales tienen una fuerte influencia en ambas la síntesis y degradación,
cualquiera directamente (e.g., como un componente de la enzima) ó indirectamente vía al
alterar la estructura de la membrana y, de este modo, la compartimentación
(e-g., calcio) ó el equilibrio de las fitohormonas, lo que es particularmente
cierto para el nitrógeno.
8.2.3 Rol de los
compuestos orgánicos nitrogenados de bajo peso molecular
En plantas superiores
los compuestos orgánicos nitrogenados de bajo peso molecular (Fig. 8.12) no
solo actúan como intermediarios entre la asimilación del nitrógeno orgánico y
la síntesis -ó degradación- de compuestos de alto peso molecular. Ellos también
son importantes por otras varias razones como se muestra en los siguientes
ejemplos. En contraste con las plantas inferiores, animales, y humanos, las
plantas superiores no son capaces de excretar cantidades considerables de
nitrógeno enlazado orgánicamente, por ejemplo, como la urea. Aunque las plantas
pueden almacenar grandes cantidades de nitrato, ellas no son capaces de
reoxidar el nitrógeno enlazado orgánicamente a nitrato, el que podría ser una
forma segura de almacenamiento, por ejemplo, en periodos de una realzada
degradación proteica (e.g., hojas senescentes). De los compuestos de nitrógeno
de bajo peso molecular principalmente los aminoácidos y las amidas sirven a la
función como buffer y almacenamiento transitorio, además de sus funciones en el
transporte a larga distancia del nitrógeno reducido.
Fig.
8.12 Principales clases de compuestos nitrogenados en plantas.
En
contraste a los aminoácidos y amidas, los ureidos alantoína y alantoato (ácido
alantoico) sirven principalmente en la función del transporte del nitrógeno
fijado en los nódulos radicales de ciertas especies leguminosas como la soya
(Fig. 7.8). Todavía no es claro si los ureidos son también sintetizados en las
raíces y hojas de leguminosas no noduladas. En los vástagos, la mayoría de los
ureidos son degradados en las hojas y solo una pequeña proporción es directamente
transportada a las vainas en desarrollo y degradados ahí antes de ser
transportados a los cotiledones. Las vías de degradación de los ureidos son
mostradas en la Fig. 8.13. En soya la liberación de amoniaco y de CO2 a partir de la
degradación de los ureidos sucede sin la participación de la urea como un
intermediario, i.e., vía alantoato amidohidrolasa (Fig. 8.13). Puede por lo
tanto no esperarse un alto requerimiento de níquel como un componente metálico
de la ureasa (Sección 9.5) en leguminosas noduladas transportadoras de ureidos.
Fig.
8.13 Vía de degradación caulinar de los ureidos alantoína y alantoato en
soya nodulada. (Modificado a partir de Winkler et al., 1988; reimpreso con permiso de Trends in Biochemical Sciences.)
Fig.
8.14 Vía de la síntesis de poliaminas. (Modificado de Evans & Malmberg, 1989).
Otra
clase importante de compuestos orgánicos nitrogenados de bajo peso molecular
son las aminas y poliaminas, siendo su biosíntesis mediada por la
descarboxilación de aminoácidos. Las aminas son componentes de la fracción lipídica
de las biomembranas (Sección 2.3), el componente amino etanolamina, por
ejemplo, es sintetizado mediante la descarboxilación del aminoácido serina. Más
recientemente las poliaminas han atraído la atención como mensajeros
secundarios (Sección 5.6.3) y en la protección de membranas. En plantas el
aminoácido arginina es el principal precursor de la síntesis de poliaminas
(Fig. 8.14). La putrescina que es usualmente la poliamina dominante en las
plantas, puede constituir mas del 1.2% de la materia seca vegetal. El contenido
de poliaminas es particularmente alto en tejidos meristemáticos, en plantas
suplidas con altos niveles de amonio, y bajo deficiencia de potasio (Sección
8.7).
Las
poliaminas parecen hacer muchas funciones en las plantas, cualquiera en forma
libre ó enlazada, por ejemplo con varios fenólicos. Ellas están causalmente
involucradas en la división celular, embriogénesis, e iniciación y desarrollo
floral, un ejemplo de lo ultimo ha sido dado en la Tabla 6.3. Las poliaminas
son bastante efectivas en retrasar la senescencia de las hojas al inhibir la
actividad de las proteinasas ácidas. Las poliaminas están también
potencialmente involucradas en la biosíntesis de etileno (Fig. 8.14). Muchos de
los efectos y funciones de las poliaminas, que incluyen la inhibición de la
síntesis de etileno están probablemente relacionados con su capacidad para
actuar como eliminadores de radicales libres de oxígeno e inhibir por lo tanto
la peroxidación de las lípidos de las membranas (Sección 2.3) y, de este modo,
estabilizan las biomembranas.
Otro
compuesto orgánico nitrogenado de bajo peso molecular importante para la
estabilización de las estructuras celulares y la osmorregulación es la betaína
(también referida como glicina betaína, Tabla 8.3). Bajo estrés por salinidad ó
por sequía, son muy realzadas la síntesis de betaína y su acumulación
particularmente en el citoplasma donde esta actúa como un “soluto compatible”
al contrarrestar la perturbación osmótica causada por las altas concentraciones
vacuolares de iones inorgánicos como el cloruro y el sodio, que son
incompatibles con el metabolismo citoplasmático. La glicina betaína protege a
las enzimas de la inactivación por las altas concentraciones de NaCl (Fig. 16.24) y a las membranas contra la
desestabilización por el calor. Los compuestos orgánicos nitrogenados de bajo
peso molecular son por lo tanto importantes para la adaptación vegetal a sustratos
salinos (Sección 16.6).
En
respuesta a la exposición vegetal a altas concentraciones de ciertos metales
pesados, cadmio en particular, se induce la síntesis de polipéptidos que tienen
un muy alto contenido del aminoácido cisteína que contiene azufre y que se
ligan a grandes cantidades de metales pesados. Estas “fitoquelatinas” pueden
jugar un rol importante en la detoxificación de metales pesados (Sección 8.3).
Los péptidos han sido también considerados en estar involucrados en el trasporte a larga distancia de metales pesados en el xilema. Sin embargo, la mayoría de los metales pesados en el xilema están presumiblemente presentes cualquiera como cationes libres ó complejados con ácidos orgánicos. El cobre es una excepción, este es transportado en el xilema exclusivamente en forma complejada, mas probablement