8.6 Calcio
8.6.1 General
8.6.2 Forma de ligamiento y compartimentación
8.6.3 Estabilización de la pared celular
8.6.4 Extensión celular, procesos de secreción
8.6.5 Estabilización de la membrana
8.6.6 Balance catión–anión y osmorregulación
8.6.7 El calcio como mensajero secundario
8.6.8 Suministro de calcio, crecimiento y
composición vegetal
El calcio es
un catión relativamente grande con un radio iónico hidratado de 0.412 nm y una energía de hidratación de 1577 J mol–1 En el apoplasto, parte del calcio esta fuertemente enlazado a estructuras, otra
parte es intercambiable en las paredes celulares y en la superficie exterior de
la membrana plasmática. Una alta proporción del calcio puede estar secuestrada en las
vacuolas mientras que es extremadamente baja su concentración citosólica. Lo
mismo es cierto para la movilidad floemática del calcio en el simplasto de
célula a célula. La mayoría de las funciones del calcio como componente
estructural de macromoléculas están relacionadas con su capacidad para la
coordinación, por lo cual proporciona ligamientos intermoleculares estables
pero reversibles, predominantemente en las paredes celulares y en las membranas
plasmáticas. El calcio puede suplirse a altas concentraciones y puede alcanzar
más del 10% del peso seco, por ejemplo en hojas maduras, sin síntomas de
toxicidad ó inhibición seria del crecimiento vegetal, por lo menos en especies
vegetales calcícolas. Se han revisado comprensivamente las funciones del calcio en plantas por Hanson (1984) y Kirkby & Pilbeam (1984). En
años recientes el calcio ha atraído mucho interés en la fisiología vegetal y
biología molecular debido a su función como mensajero secundario en la
conducción de señales entre los factores ambientales y las respuestas vegetales
en términos de crecimiento y desarrollo. Esta función del calcio está
causalmente relacionada con su estricta compartimentación a nivel celular
(Sección 8.6.7).
8.6.2 Forma de ligamiento y compartimentación
En contraste a otros
macronutrientes, una alta proporción del calcio total en el tejido vegetal frecuentemente
está localizada en las paredes celulares (apoplasto). Esta distribución única
es principalmente el resultado de una abundancia de centros de ligamiento para
calcio en paredes celulares (Tabla 8.24) así como del limitado transporte del
calcio en el citoplasma. En la lamela media este es
enlazado a grupos R-COO– de los ácidos
poligalacturónicos (pectinas) en una forma más o menos fácilmente intercambiable
(Sección 2.2). En dicotiledóneas como remolacha azucarera, que tienen gran
capacidad de intercambio catiónico, y particularmente cuando es bajo el nivel
del suministro de calcio, hasta el 50% del calcio total puede enlazarse como
pectatos (Tabla 8.24). En tejidos de almacenamiento de frutos de manzano, la
fracción de calcio enlazado a la pared celular puede constituir hasta el 90%
del total.
Tabla 8.24
Relación entre el
suministro de calcio y la proporción de calcio total en varias formas de
ligamiento en plantas jóvenes de remolacha azucarera a
|
||
Forma de ligamiento
del calcio
|
Suministro de calcio
(meq l–1)
|
|
0.33
|
5.0
|
|
Hidrosoluble
Pectato
Fosfato
Oxalato
Residuos
|
27
51
17
4
1
|
19
31
19
25
6
|
a En base a
Mostaza & Ulrico (1976).
|
||
Con
el incremento en el suministro de calcio, en muchas especies vegetales se
incrementa la proporción de oxalato de calcio (Tabla 8.24). En muchos casos el
calcio enlazado al oxalato puede representar la dominante forma de ligamiento
del calcio, por ejemplo, en hojas maduras de remolacha azucarera ó acículas de pícea
de Noruega (Tabla 8.25). Aunque en acículas en promedio es extremadamente bajo el
calcio enlazado al pectato, los altos contenidos locales de pectato de calcio
son típicos para ciertas fracciones del tejido acicular, particularmente en las
gruesas paredes de las células floemáticas del tubo criboso.
Tabla 8.25
Contenido y forma de
ligamiento del calcio en acículas de pícea de Noruega de 1 año de edad
cultivado en dos localizaciones a
|
||||
Localización
(suelo)
|
Ca total
(mg g–1 peso seco)
|
Proporción del Ca total
|
||
Hidrosoluble
|
Pectato, fosfato
|
Oxalato
|
||
I Rendzina
II Podsol
|
7.85
1.60
|
7.4
33.2
|
0.8
2.6
|
91.8
64.2
|
a En base a Fink (1992a)
|
||||
Mientras
que en la mayoría de angiospermas los cristales de oxalato de calcio están
confinados a las vacuolas de células foliares, a veces como “células con
cristales” ordenadas en patrones específicos a la especie, en Pinaceae como el
picea de Noruega, la mayoría de los cristales de oxalato de calcio se
encuentran en el apoplasto, en las paredes celulares ó en los espacios
intercelulares (Fig. 3.3). En especies con muy baja capacidad de ligamiento del
calcio en la fracción pectato de las paredes celulares (Tabla 8.25), la
precipitación del oxalato de calcio en al apoplasto es otro mecanismo para el
ligamiento y compartimentación del calcio, como alternativa a la formación vacuolar
de oxalato de calcio. Dependiendo de la especie y familia vegetal, el calcio vacuolar
puede también enlazarse a polianiones tipo pectina, ó, en el apoplasto,
precipitarse como carbonato de calcio.
Se muestra
en la Fig. 8.25 una distribución típica del calcio en células de tejido
completamente expandido con alta capacidad de intercambio catiónico en paredes
celulares. Hay notorias áreas y compartimentos con altas ó muy bajas
concentraciones de calcio. Se encuentran altas concentraciones de calcio en la
lamela media de la pared celular, en la superficie exterior de la membrana
plasmática, en el retículo endoplasmático (ER), y en la vacuola. La mayoría del
calcio hidrosoluble en el tejido vegetal está localizado en las vacuolas,
acompañado de aniones orgánicos (e.g., malato) ó de aniones inorgánicos (e.g.,
nitrato, cloruro). No es clara la forma de ligamiento del calcio en el ER. En
contraste a la pared celular, ER y vacuola, es extremadamente baja la
concentración citosólica de calcio y se mantiene en el rango de 0.1-0.2 µм de Ca2+ libre. Son esenciales por
varias razones tales bajas concentraciones, como para evitar de la
precipitación del Pi, la competencia con
Mg2+ por centros de ligamiento y, la última pero no la menor, es un
prerrequisito para la función del calcio como mensajero secundario (Sección
8.6.7).
Fig. 8.25 Representación esquemática de dos células adyacentes con la típica distribución
del calcio (●).
Se
consiguen bajas concentraciones citosólicas de Ca2+ libre por una generalmente
baja permeabilidad membranal constitutiva para calcio, y por la acción de
transportadores de membrana que extraen el calcio citosólico y lo expulsan al
apoplasto ó lo acumulan en depósitos intracelulares como el retículo endoplasmático
(ER), cloroplastos y vacuola (Fig. 8.26). En contraste a las células animales,
en células vegetales presumiblemente la mitocondria es de poca importancia para
el almacenamiento del calcio.
Fig.
8.26 Procesos de transporte de calcio en membranas celulares para el
mantenimiento de bajo Ca2+ libre citosólico. (Modificado a partir de Evans et al.,
1991.)
El
principal transportador de Ca2+ en la membrana plasmática y presumiblemente
también en el ER es la ATPasa bombeadora de calcio (antiporte Ca2+/H+).
También se consigue transporte de Ca2+ en el tonoplasto por el
antiporte Ca2+/H+, energizado por la fuerza motriz de
protones de ATPasa y PPiasa bombeadoras de
protones (Sección 2.4.2). En promedio, estos antiportes mantienen un factor de diferencia
de concentración hasta 105 entre el Ca2+ libre vacuolar y
el citosólico. También los cloroplastos pueden almacenar grandes cantidades de
calcio (6.5-15 mм calcio total, en su mayor parte
enlazado a membranas tilacoidales), pero en el estroma la concentración de Ca2+ libre solo está en el rango de 2.4-6.3 µм. Bajo
iluminación el calcio es transportado a lo largo del gradiente del potencial
electroquímico desde el citosol hacia el estroma del cloroplasto (Fig. 8.26).
Se
muestra en la Tabla 8.26 un ejemplo de la importancia de la baja concentración
citosólica de Ca2+ libre para el funcionamiento de ciertas enzimas
claves. La fructosa-1,6-bifosfatasa citosólica regula la síntesis de sacarosa a
partir de las triosas fosfato liberadas por los cloroplastos (Fig. 8.20). Una
concentración de Ca2+ tan baja como 1 µм inhibe severamente la actividad de esta enzima, aún con la presencia de
concentraciones de magnesio 1000 veces
mayores (1mм). El efecto inhibidor del Ca2+ sobre el Mg2+ es competitivo, y la concentración citosólica in vivo del Mg2+ libre es muy probablemente menor a 4 mм (Sección 8.5).
Tabla 8.26
Efecto de la
concentración de calcio (Ca2+ libre) sobre la actividad de la fructosa-1,6-bifosfatasa citosólica a en hojas de espinaca b
|
|||||
Concentración de Mn
|
Concentración de Ca2+ (mм)
|
||||
0
|
0.1
|
1.0
|
10
|
100
|
|
1.0
4.0
|
300
760
|
250
760
|
80
710
|
20
620
|
–
250
|
a Actividad enzimática medida como nmol mg–1 proteína min–1
b Recalculado a partir de Brauer et al. (1990).
|
|||||
Estos
resultados también demuestran la importante función reguladora del transporte
de calcio desde el citosol hacia los cloroplastos bajo iluminación.
Interesantemente, se estimula la fructosa-1,6bifosfatasa cloroplástica en vez de
inhibirse por un alza en el Ca2+ libre en el estroma.
8.6.3 Estabilización de la pared celular
El calcio enlazado como
pectato en la lamela media es esencial para el fortalecimiento de paredes
celulares y tejidos vegetales. Esta función del calcio se refleja claramente en
la estrecha correlación positiva entre la capacidad de intercambio catiónico de
paredes celulares y el requerido contenido de calcio en los tejidos vegetales
para el óptimo crecimiento (Sección 8.6.8). La degradación de los pectatos es
mediada por la poligalacturonasa, que se inhibe drásticamente a altas
concentraciones de calcio (Tabla 8.27). De acuerdo con esto, en tejidos
deficientes de calcio se incrementa la actividad poligalacturonasa, y un
síntoma típico de deficiencia de calcio es la desintegración de las paredes
celulares y el colapso de los tejidos afectados, como los pecíolos y las partes
caulinares superiores.
Tabla 8.27
Efecto del calcio
sobre la hidrólisis del pectato de sodio por poligalacturonasa a
|
|
Concentración de Ca2+
(mg l–1)
|
Cantidad liberada de
ácido galacturónico (μmol (4h)–1)
|
0
40
200
400
|
3.5
2.5
0.6
0.2
|
a En base a Corden (1965).
|
|
En
hojas de plantas que reciben altos niveles de calcio durante el crecimiento ó cultivadas
bajo condiciones de alta intensidad lumínica, existe una gran proporción de
material péctico como pectato de calcio. Esto hace al tejido altamente
resistente a la degradación por poligalacturonasa. También es importante la
proporción de pectato de calcio en las paredes celulares para la
susceptibilidad del tejido a infecciones fungosas y bacterianas (Capitulo 11) y
para la maduración de los frutos. Como mostró Rigney & Wills (1981) en experimentos con tejido de
pericarpio de tomate durante el desarrollo del fruto, el contenido de calcio de
las paredes celulares se incrementa en la etapa inmadura completamente
desarrollada, pero esto es seguido por una caída en el contenido y cambio en la
forma de ligamiento del calcio en el tejido justo antes de la maduración ("“ablandamiento"
del tejido). De acuerdo con esto, en un tomate mutante que no madura permanece
alto el contenido de calcio enlazado y baja la actividad poligalacturonasa en
todo el crecimiento del fruto. Al incrementar el contenido de calcio en los
frutos, por ejemplo, mediante varias aspersiones con sales de calcio durante el
desarrollo del fruto ó por baño poscosecha en solución de CaCl2,
conduce a un aumento en la firmeza del fruto y retrasa ó hasta evita la
maduración del fruto. Sin embargo, puede que no siempre se presenten
correlaciones entre la disminución de calcio enlazado y la maduración del fruto
como por ejemplo, durante la degradación de la lamela media por metilésterasa
se forman además nuevos centros de ligamiento para calcio.
8.6.4 Extensión celular, procesos de secreción
En ausencia de un suministro
exógeno de calcio, cesa en pocas horas la extensión celular (Fig. 8.27). Este
efecto es más claro en una solución nutritiva sin calcio que en agua destilada,
una observación consistente con el rol del calcio de contrarrestar los efectos
dañinos de las altas concentraciones de otros cationes en la membrana plasmática.
Aunque el calcio también interviene en la división celular, el cese del
crecimiento radical en ausencia de calcio exógeno es principalmente el
resultado de la inhibición de la extensión celular. El calcio proporciona rigidez
a la pared celular al entrecruzar las cadenas pécticas de la lamela media. Por
otro lado, para el crecimiento por extensión se requiere aflojamiento de la
pared celular, un proceso en el que interviene la acidificación del apoplasto
inducida por auxinas y el reemplazo del calcio de los entrecruces de la cadena
péctica, aunque esto es solo uno componente del evento. Las auxinas también
activan canales de calcio en la membrana plasmática y por lo tanto conducen a
un transitorio incremento en las concentraciones citosólicas de Ca2+ libre que, a su vez, estimula la síntesis citosólica de precursores de la pared
celular y su secreción hacia el apoplasto. De acuerdo con esto, el crecimiento
del tubo polínico también es dependiente de la presencia de calcio en el sustrato,
y la dirección de su crecimiento es controlada quimiotropicamente por el
gradiente extracelular de calcio. El crecimiento del tubo polínico se
caracteriza por la secreción de material de pared celular desde el citosol hacia
el apoplasto en el ápice del tubo polínico.
Fig. 8.27 Relación entre la extensión de raíces
primarias y la concentración de calcio (±2 mм)
en la solución nutritiva. (En base a Marschner & Richter,
1974.)
En
vástagos el crecimiento por elongación, por ejemplo, de coleóptilos es
determinado principalmente por la extensibilidad de la capa epidérmica que no
solo es el blanco de acción de auxinas (Sección 2.6), sino que también se
caracteriza por mucho mayores concentraciones de calcio que el total del otro tejido.
El
calcio es requerido para la formación de vesículas secretoras y para su fusión
con la membrana plasmática conduciendo a la exocitosis,
por ejemplo, de precursores de celulosa para la formación de la pared celular,
así como para la formación de mucílago ó calosa. La secreción es disparada por
una alza de las concentraciones citosólicas de Ca2+ libre desde 0.1
a 1.0 µм ó aún mayores. En algunos casos, el
influjo de calcio desde el apoplasto se limita a ciertas partes de la membrana
plasmática, que luego actúan como focos para la exocitosis y por lo tanto establecen
una polaridad celular (e.g., crecimiento del tubo polínico ó pelo radical). La
polaridad en el influjo de calcio hacia el citosol y la acción de las bombas de
eflujo de calcio en el lado opuesto de la célula también se desarrolla en el
contraflujo calcio–auxina en los ápices caulinares ó en frutos jóvenes (Sección
3.4).
En
la caliptra, la secreción del mucílago depende de la concentración extracelular
de calcio. La extracción del calcio extracelular (apoplástico) reduce drásticamente
la actividad secretora de las células de la caliptra bloqueando además la
respuesta gravitrópica en raíces vegetales. Además inhibidores del transporte
de auxinas como el TIBA inhiben tanto la redistribución del calcio como el
gravitropismo. La caliptra es el centro de percepción de la señal de gravedad conduciendo
a la redistribución del calcio apoplástico hacia la parte inferior de la
caliptra y la realzada secreción de mucílago en esa parte. Esto a su vez
permite mayores tasas de transporte basipétalo de inhibidores de crecimiento
(ABA?) en el mucílago hacia la zona de extensión
radical en la parte inferior de la raíz. En principio, la redistribución de
calcio también interviene en las respuestas gravitrópicas de los coleóptilos.
La
formación de calosa es otro ejemplo de realzados procesos secretores inducidos por
calcio (Fig. 8.29). En la interfase membrana plasmática–pared celular
normalmente se sintetiza celulosa (unidades 1,4-β-glucano). Sin embargo, en respuesta a lesiones como daño
mecánico é infección por parásitos, ó a altas concentraciones de aluminio,
puede presentarse un cambio hacia la producción de calosa (unidades 1,3β-glucano). Este cambio también es disparado
por un incremento en un factor cercano a 10 en el Ca2+ libre citosólico.
La deposición de calosa en el estigma en respuesta a polinización incompatible
también parece ser un proceso dependiente del calcio.
La
estimulación de la actividad α-amilasa
en semillas cereales en germinación es uno de los pocos ejemplos de la estimulación
enzimática por altas (mм) concentraciones de
calcio. Esta estimulación es además mediada por una realzada síntesis y
secreción de α-amilasa inducida
por calcio en células de aleurona. El calcio es un constituyente de la α-amilasa que se sintetiza en el ER
rugoso. El transporte de Ca2+ por las membranas del ER es realzado por
GA e inhibido por ABA, conduciendo a la típica estimulación (GA) é inhibición
(ABA) de la actividad α -amilasa
en células de aleurona.
8.6.5 Estabilización de la membrana
Se refleja de varios modos el
rol fundamental del calcio en la estabilidad membranal é integridad celular. Puede
demostrarse muy fácilmente por la incrementada filtración de solutos de bajo
peso molecular en células de tejido deficiente en calcio (e.g., frutos de
tomate) y, en plantas severamente deficientes, por una desintegración general
de las estructuras membranales y una pérdida de la compartimentación celular
(Fig. 8.28).
Fig.
8.28 Estado nutricional del calcio y estructura fina de células de brotes de
papa. (Arriba) suficiente en calcio.
(Abajo) deficiente en calcio; perdida
de la compartimentación. (Cortesía de Ch. Hecht-Buchholz.)
El
calcio estabiliza las membranas celulares mediante la unión de grupos fosfato y
carboxilato de fosfolípidos y proteínas, preferentemente en superficies
membranales. Puede presentarse un intercambio entre el calcio en estos centros
de ligamiento y otros cationes (e.g., K+, Na+, ó H+).
El intercambio del calcio enlazado a la membrana plasmática, por ejemplo, por
altas concentraciones externas de sodio es el principal factor involucrado en
el estrés por salinidad. También se discute el reemplazo del calcio enlazado a
la membrana plasmática –ó el bloqueo de canales de calcio– como factores
causativos de la toxicidad por aluminio.
Para
cumplir sus funciones en la membrana plasmática, por lo tanto, el calcio
siempre debe estar presente en la solución externa, donde regula la selectividad
de la toma iónica (Sección 2.5) y evita el filtrado de solutos desde el
citoplasma. El efecto protector de membrana del calcio es más notable bajo
condiciones de estrés como bajas temperaturas y anaerobiosis (Tabla 8.28). El
calcio también alivia el daño a los tejidos causado por el estrés por
congelamiento–descongelamiento. Durante el descongelamiento de tejidos
congelados como bulbos de cebolla, se incrementa el eflujo de solutos de bajo
peso molecular, particularmente de iones potasio. Durante este eflujo, también
es reemplazado el calcio enlazado a la membrana plasmática conduciendo a un ulterior
aumento en la permeabilidad membranal y eflujo de solutos. Por consiguiente, un
incremento en la concentración externa de calcio reduce drásticamente el eflujo
de solutos y el daño por congelamiento. El efecto aliviante del suministro
externo de calcio sobre el estrés por bajas temperaturas ó anaerobiosis (Tabla
8.28) está muy probablemente basado en un mecanismo similar al caso de estrés
por congelamiento.
Tabla 8.28
Influencia del calcio
sobre la pérdida de carbohidratos en raíces de algodón a
|
|||
Tratamiento
|
Pérdida de
carbohidratos
(μg por plántula (4h)–1)
|
||
Aireación
|
Temperatura (°C)
|
Solución
|
|
O2
O2
O2
N2
N2
|
31
5
5
31
31
|
Agua destilada
Agua destilada
10–5 м Ca2+
Agua destilada
10–5 м Ca2+|
|
18
57
7
89
7
|
a En base a Christiansen et
al. (1970).
|
|||
En
tejidos deficientes de calcio el deterioro de la integridad membranal conduce a
incrementadas tasas de respiración que están relacionadas con una realzada filtración
de sustratos respiratorios desde la vacuola hacia enzimas respiratorias en el
citoplasma. Por lo tanto el tratamiento con calcio en tejidos deficientes
disminuye las tasas de respiración; además realza la tasa de síntesis proteica neta.
Estas características en la deficiencia de calcio son similares a las relacionadas
con la senescencia. De acuerdo con esto, en segmentos foliares puede postergarse
la degradación neta de proteínas y clorofila (Tabla 8.29) por la adición de
citoquininas (benciladenina, BA), ó calcio. Los efectos de ambas sustancias son
aditivos. La senescencia está estrechamente relacionada con la peroxidación lipídica
membranal a través de elevados niveles de radicales libres de oxigeno (Sección
2.3), y el efecto protector tanto del calcio como de la BA sobre la peroxidación
lipídica membranal es señalado por la claramente inferior actividad lipooxigenasa
(Tabla 8.29).
Tabla 8.29
Influencia del calcio
y la benciladenina (BA) sobre el contenido de clorofila a de discos foliares de caupí incubados en la
oscuridad b
|
|||||
Tratamiento
|
Tiempo de incubación
(h)
|
Actividad
lipooxigenasa después de 72 h c
|
|||
0
|
24
|
48
|
72
|
||
Control (H2O destilada)
15 mм CaCl2
15 μм BA
15 μм BA + 15 mм CaCl2
|
2.50
–
–
–
|
1.84
2.05
1.92
2.67
|
1.59
2.00
1.85
2.52
|
1.01
1.95
1.62
2.31
|
2.5
1.5
1.5
0.9
|
a Medida
como mg clorofila g–1 peso fresco.
b En base a Swamy & Suguna (1992).
c μmol O2 consumido mg–1 proteína min–1.
|
|||||
El
calcio no solo protege los lípidos membranales sino también interviene en su realzado
rompimiento. Esto es cierto para fosfolípidos y bien documentado durante el
rompimiento de membranas de cuerpos lipídicos en cotiledones durante la
germinación seminal, por ejemplo, en Ricinus.
Se estimulan por lo menos dos enzimas lipofiticas asociadas con cuerpos proteicos por calcio ó calmodulina y 30 μм Ca2+ libre, que pueden derivar de
la hidrólisis de fitatos (Sección 8.4.5), estimulan por un factor cercano a 40.la
actividad fosfolipasa
El
calcio estimula un rango de enzimas de membrana, particularmente ATPasas de membrana
plasmática de raíces de ciertas especies vegetales. Debido a que las
actividades de muchas enzimas de membrana son moduladas por la estructura de
membrana, el calcio presumiblemente realza la actividad de aquellas enzimas
aunque esté enlazado a centros no catalíticos en las membranas. De acuerdo con
esta suposición, esta estimulación requiere concentraciones milimolares de Ca2+ libre. En contraste, para la estimulación ó inhibición de enzimas citosólicas ó
cloroplásticas se requieren únicamente concentraciones micromolares de calcio,
lo que indica otro mecanismo de regulación (Sección 8.6.7).
8.6.6 Balance catión–anión y osmorregulación
En células vacuoladas foliares
en particular, una gran proporción del calcio esta localizado en las vacuolas,
donde puede contribuir al balance catión–anión al actuar como contraión para
aniones inorgánicos y orgánicos. En especies vegetales que sintetizan preferentemente
oxalato en respuesta a la reducción de nitrato, es importante la formación vacuolar
de oxalato de calcio para el mantenimiento de una baja concentración citosólica
de Ca2+ libre. Lo mismo es cierto para especies vegetales con
formación preferencial de oxalato de calcio en el apoplasto (Sección 8.6.3).
La
formación de oxalato de calcio escasamente soluble es también importante para
la osmorregulación celular y proporciona un medio de acumular de sales en
vacuolas de plantas alimentadas con nitrato sin incrementar la presión osmótica
vacuolar. En hojas maduras de remolacha azucarera, por ejemplo, hasta el 90%
del calcio total está enlazado a oxalato.
Aunque
indirectamente, en su función como mensajero secundario el calcio también juega
un rol clave en la osmorregulación. El movimiento estomatal ó movimientos
nictinásticos ó seismonásticos son típicamente procesos regulados por turgor causados
por cambios en el turgor en células individuales (células guarda) ó tejidos (e.g.,
células motriz de los pulvinulos). Estos cambios de turgor son principalmente conducidos
por flujos de potasio (Sección 8.7.6), cloruro y malato (Sección 9.8) como
componentes osmóticos activos. Ahora se ha establecido que para la transducción
de señales (e.g., luz, tacto) en respuesta fisiológica en términos de bombas
iónicas de membrana se requiere un cambio transitorio del Ca2+ libre
citosólico. La acción del ABA sobre el cierre estomatal depende de las
concentraciones de calcio en la epidermis foliar, que son usualmente mucho
mayores que en otras células. La activación de canales de calcio inducida por
ABA y el abrupto incremento en las concentraciones citosólicas de Ca2+ libre parecen bloquear las bombas de protones y abrir canales aniónicos, y
ambos eventos conducen a la perdida del turgor de células guarda y al cierre
estomatal.
8.6.7 El calcio como mensajero secundario
La función del calcio como
mensajero secundario se basa en las muy bajas concentraciones citosólicas de Ca2+ libre dentro del rango de 0.1–0.2 μм y en las
altas concentraciones en varios compartimentos adyacentes (Fig. 8.26). Las
señales ambientales pueden activar los canales de calcio en las membranas de
estos pools de calcio y por lo tanto incrementar el influjo de calcio y las concentraciones
citosólicas de Ca2+ libre (Fig. 8.29). Se induce tal incremento en
el Ca2+ libre citosólico, por ejemplo, por ABA, IAA, luz, una
infección patogénica, y estrés ó daño mecánico. Un aumento en la concentración
de Ca2+ libre citosólico también interviene en la tigmorfogénesis, que es una respuesta a
largo plazo a la estimulación mecánica (e.g., viento), expresado como un patrón
de crecimiento alterado, por ejemplo, acortando la longitud del tallo.
Calmodulina
Fig. 8.29 Modelo del rol del calcio como mensajero secundario en
la transducción de señales en células vegetales. R = centros receptores, e.g.,
fitocromo, ó centros de ligamiento hormonal, e.g., ABA, IAA.
Puede
ser que muchas de estas señales ambientales induzcan una despolarización de la
membrana plasmática (diferencia de potencial en el rango de –120 a –180 mV; Sección 2.1), por ejemplo, una repentina caída de
temperatura y por lo tanto activen los canales de calcio en la membrana
plasmática. Aun no es claro cómo las señales ambientales recibidas por la
membrana plasmática son transmitidas a los pools de calcio en el ER y vacuola
(Fig. 8.29). El inositol-1,4,5-trifosfato liberado
desde la membrana plasmática puede actuar como mensajero secundario.
En
el citosol los principales blancos de las señales de calcio son las proteínas ligantes
de calcio conocidas como proteínas moduladas
por calcio, de las más conocidas son las calmodulinas (CaM), y las proteínquinasas dependientes de calcio pero independientes
de CaM. Las proteínquinasas dependientes de calcio son estimuladas directamente
por calcio, y estas enzimas fosforilan a otras enzimas (Sección 8.4.4.). Tales
enzimas son localizadas, por ejemplo, en la membrana plasmática. La ATPasa
bombeadora de protones es un enzima que es fosforilada por la acción de la
proteínquinasa dependiente de calcio. En otros casos el calcio es enlazado con
alta selectividad, pero en forma reversible, a la CaM, un polipéptido con
cuatro centros de ligamiento para calcio (Fig. 8.29). El ligamiento del calcio
cambia la conformación y actividad CaM. Se conocen un numero relativamente
grande de enzimas dependientes de CaM, incluyendo la NAD quinasa que cataliza
la conversión de NAD+ a NADP, aceptor final de electrones en los
cloroplastos (Fig. 5.1). También es estimulada por la CaM la ATPasa
translocadora de calcio, que es un componente importante en la homeostasis citosólica
del calcio (Fig. 8.26).
La
concentración de CaM es mucho mayor en tejidos meristemáticos y en las células
de la caliptra radical que en las zonas más maduras, encontrándose altos
niveles de proteínas ligantes de calcio (calmodulina?) en el citoplasma de
especies vegetales calcícolas pero solo bajos niveles en especies calcífugas.
Esto puede reflejar un mecanismo de adaptación vegetal a suelos calcáreos
(Sección 16.5). Por un mecanismo tal las plantas pueden mantener una baja
concentración citosólica de Ca2+ libre en las células radicales. En
vista de las muy bajas concentraciones citosólicas de Ca2+ libre y
de las frecuentes altas concentraciones vacuolares de calcio, es muy plausible un
sistema lanzadera para la transferencia de calcio entre la membrana plasmática
y el tonoplasto y pueden intervenir bien la CaM ó el
ER. La función reguladora del Ca2+ libre citosólico también implica
que tienen que regularse estrictamente las concentraciones apoplásticas de Ca2+ libre en tejidos en crecimiento (e.g., zonas apicales caulinares y radicales),
y explica por que el crecimiento radical es tan sensible a factores ambientales
que disminuyan la concentración apoplástica de calcio.
8.6.8 Suministro de calcio, crecimiento y
composición vegetal
El contenido vegetal de
calcio varía entre 0.1 y > 5.0% peso seco dependiendo de las condiciones de
crecimiento, especie vegetal, y órgano vegetal. El requerimiento de calcio para
el óptimo crecimiento es mucho menor en monocotiledóneas que en dicotiledóneas,
como se muestra en la Tabla 8.30. En soluciones nutritivas fluidas bien
balanceadas con pH controlado, se obtuvieron máximas tasas de crecimiento a
niveles de suministro de calcio de 2.5μM (ryegrass) y 100μM (tomate),
i.e., difiriendo por un factor de 40. Esta diferencia principalmente es un
reflejo de la demanda de calcio a nivel tisular, que en ryegrass (0.7 mg) es
menor que en tomate (12.9 mg). Las diferencias genotípicas en el requerimiento
de calcio están estrechamente relacionadas con los centros de ligamiento en
paredes celulares, esto es, la capacidad de intercambio catiónico. Esto también
explica porque el requerimiento de calcio en algunas especies de algas está en
el rango de micronutriente ó es aún difícil de demostrar en absoluto.
Tabla 8.30
Efecto de la
concentración de calcio en la solución nutritiva sobre las tasas de
crecimiento relativo y contenido caulinar de calcio a
|
|||||
Especie vegetal
|
Concentración de Ca2+ (μм)
|
||||
0.8
|
2.5
|
10
|
100
|
1000
|
|
Tasa de crecimiento relativo
Ryegrass
Tomate
Contenido de calcio (mg g–1 peso
seco)
Ryegrass
Tomate
|
42
3
0.6
2.1
|
100
19
0.7
1.3
|
94
52
1.5
3.0
|
94
100
| |