9.1 Hierro
9.1.1 General
9.1.2 Constituyentes del sistema redox que contienen hierro
9.1.3 Otras enzimas que requieren hierro
9.1.4
Desarrollo del cloroplasto y fotosíntesis
9.1.5 Localización y estado de ligamiento del hierro
9.1.6 Respuestas radicales a la deficiencia de hierro
9.1.7
Deficiencia y toxicidad por hierro
En
sistemas aireados mantenidos en el rango del pH fisiológico, las
concentraciones de Fe3+ y de Fe2+ iónicos están debajo de
10-15 м. Por lo tanto los quelatos de Fe(III)
y ocasionalmente del Fe(II) son las formas dominantes del hierro soluble en el
suelo y soluciones nutritivas. Por lo general, es preferentemente tomado el Fe(II) comparando con el Fe(III), pero esto también depende
de la especie vegetal (Estrategia I y II, Sección 2.5.6). En el transporte a
larga distancia en el xilema, hay un predominio de complejos de Fe(III) (Sección 3.2).
El hierro como un elemento de transición
caracterizado por la relativa facilidad por la que este puede cambiar su estado
de oxidación:
+e-
Fe3+ ⇌ Fe2+
-e-
y por
su habilidad para formar complejos octaédricos con varios ligandos. Dependiendo
del ligando, varia ampliamente el potencial redox del Fe(II/III).
Esta variabilidad da su especial importancia en los sistemas biológicos redox.
La alta afinidad del hierro por varios ligandos (e.g., ácidos orgánicos ó
fosfato inorgánico) hace improbable que los Fe3+ ó Fe2+ iónicos tengan alguna importancia en el transporte a corta ó a larga distancia
en las plantas. Además, en sistemas aeróbicos muchos quelatos de hierro de bajo
peso molecular, y el hierro libre en particular (cualquiera Fe3+ ó
Fe2+) es muy efectivo en producir radicales de oxigeno é hidroxilo y
compuestos relacionados, por ejemplo
O2 + Fe2+ → O
+ Fe3+
ó en la reacción de Fenton
H2O2 + Fe2+ → Fe3+ + OH- + OH•
Estos
radicales son responsables principalmente de la peroxidación de los ácidos
grasos poliinsaturados de los lípidos de membrana (Sección 2.3). Para evitar el
daño oxidativo el hierro tiene cualquiera que ser fuertemente enlazado ó
incorporado en estructuras (e.g., proteínas hemo y no hemo) lo cual permite
reacciones reversibles controladas de oxidación–reducción.
-e-
Fe(II) ⇌ Fe(III)
+e-
incluyendo aquellas en la protección antioxidante.
9.1.2 Constituyentes del sistema redox que
contienen hierro
9.1.2.1
Proteínas hemo
Las proteínas hemo mejor conocidas son
los citocromos, que contienen un complejo de hierro hemo-porfirina (Fig. 9.1)
como un grupo prostético. Los citocromos son constituyentes de los sistemas
redox en cloroplastos (Fig. 5.1) en mitocondrias, y también un componente en la
cadena redox de la nitrato reductasa (Fig. 8.2). Se ha discutido en el Capitulo
7 el rol particular del hierro en la leghemoglobina y nitrogenasa. Hay alguna
evidencia de que pequeñas cantidades de leghemoglobina están también presentes
en las raíces de plantas que no son capaces de formar nódulos radicales. Esta
leghemoglobina puede actuar como una molécula señal que indica deficiencia de O2 y da comienzo a un cambio metabólico hacia la fermentación.
Fig. 9.1 Rol del hierro en la
biosíntesis de coenzimas hemo y clorofila.
Otras
enzimas hemo son las catalasas y peroxidasas. Bajo condiciones de deficiencia
de hierro, declina la actividad de ambos tipos de enzima. Esto es
particularmente el caso de la actividad catalasa en hojas (Tabla 9.1). La
actividad de esta enzima es por lo tanto una indicadora del estado nutricional
del hierro en plantas (Sección 12.4).
Tabla 9.1
Efecto de la deficiencia de hierro en el contenido de clorofila
y actividad enzimática en hojas de tomate a
|
||||
Tratamiento
|
Hiero en hojas
(μg g-1 peso fresco)
|
Clorofila
(mg g-1 peso fresco)
|
Actividad enzimática (relativa)
|
|
Catalasa
|
Peroxidasa
|
|||
+Fe
-Fe
|
18.5
11.1
|
0.25
|
100
20
|
100
56
|
a En base a Machold (1968)
|
||||
La
catalasa facilita la dismutación del H2O2 a agua y O2 de acuerdo a la reacción
H2O2 → H2O + ½ O2
La enzima juega un rol importante en
asociación con la superóxido dismutasa (Sección 9.2.3), así como en la
fotorrespiración y en la vía del glicolato (Fig. 5.4).
Son
abundantes en plantas las peroxidasas de varios tipos (isoenzimas). Ellas
catalizan las siguientes reacciones:
XH2 + H2O2 → X + 2H2O
y
XH + XH + H2O2 → X—X + 2H2O
Se
ha dado en la Fig. 5.2 un ejemplo del primer tipo de reacción, que muestra el
rol de la ascorbato peroxidasa en la detoxificación del H2O2 en los cloroplastos. En el segundo tipo de reacción, las peroxidasas de la
pared celular catalizan la polimerización de los fenoles a lignina. Las
peroxidasas son abundantes particularmente en las paredes celulares epidérmicas
y rizodérmicas y se requieren para la biosíntesis de lignina y suberina. Ambas vías sintéticas
requieren de compuestos fenólicos y H2O2 como sustratos.
La formación de H2O2 se cataliza mediante la oxidación
del NADH en la interfase membrana plasmática/pared celular. Los principios de
estas reacciones son como sigue:
En
raíces deficientes en hierro, se deprime mucho la actividad peroxidasa y se
acumulan fenólicos en la rizodermis, por ejemplo, en girasol. Los fenólicos son
también liberados a tasas mucho mayores desde raíces
de plantas deficientes en hierro comparando con plantas suficientes en hierro.
Ciertos fenólicos como el ácido cafeico, son muy efectivos en la quelación y
reducción del Fe(III) inorgánico, y son un componente
de la Estrategia I en la adquisición del hierro (Sección 2.5.6). Puede ser que
las alteraciones en la formación de la pared celular de las células
rizodérmicas bajo deficiencia de hierro (ver Fig. 9.4) estén causalmente
relacionadas con la deteriorada actividad de la peroxidasa.
9.1.2.2
Proteínas de hierro-azufre
En estas proteínas no
hemo el hierro está coordinado como clusters al grupo tiol de la cisteína ó al azufre inorgánico, ó
a ambos. La mejor conocida es la ferredoxina, que actúa como trasmisora de
electrones en un número de procesos metabólicos básicos de acuerdo al
principio:
Los
detalles de la función de la ferredoxina en estos procesos han sido discutidos
en las secciones relevantes. En hojas deficientes de hierro, se disminuye el
contenido de ferredoxina a un grado similar al contenido de clorofila (Tabla
9.2), y la caída en el nivel de ferredoxina está asociado con una menor
actividad de la nitrato reductasa (NRA). Ambos, el contenido de ferredoxina y
de NRA puede ser restablecido mediante el resuministro de hierro. En vista de
la intervención del hierro en varios pasos de la reducción del nitrato (Fig.
8.2) se esperan correlaciones positivas entre el suministro de hierro, el
contenido de ferredoxina y la reducción del nitrato.
Tabla 9.2
Efecto de la deficiencia de hierro en el contenido de clorofila
y ferredoxina y en la actividad nitrato reductasa en hojas de Citrus a
|
|||
Contenido de Fe
(μg g-1 peso seco)
|
Clorofila
(mg g-1 peso seco)
|
Ferredoxina
(mg g-1 peso seco)
|
Nitrato reductasa
(nmol NO2 g-1 peso freco h-1)
|
96
62
47
47 → 81 b
|
1.80
1.15
0.55
―
|
0.82
0.44
0.35
0.63
|
937
408
310
943
|
a En base a Alcaraz et al.,
(1986).
b 40h después de la infiltración de hojas intactas deficientes
en hierro con 0.2% FeSO4.
|
|||
Otro
ejemplo de proteínas de hierro–azufre son aquellas isoenzimas superóxido
dismutasas (SOD) que contienen hierro como un componente metálico del grupo
prostético (FeSOD). Las superóxido dismutasas detoxifican los radicales libres
anión superóxido (O
) mediante la formación de H2O2 (Fig.
5.1) y pueden contener Cu, Zn, Mn ó Fe como componentes metálicos (Sección
9.2.2). En los cloroplastos la FeSOD es la isoenzima típica de la SOD, pero
puede también encontrarse en la mitocondria y los peroxisomas en el citoplasma.
La
aconitasa es una proteína de hierro–azufre que cataliza la isomerización del
citrato a isocitrato en el ciclo del ácido tricarboxílico (Fig. 5.8). El hierro
como el componente metálico del grupo prostético es requerido para ambas, la
estabilidad y la actividad de la enzima, y el cluster férreo de la enzima es el
responsable de la orientación espacial de los sustratos (citrato e isocitrato);
los cambios en la valencia no están involucrados en la reacción. En plantas
deficientes en hierro es menor la actividad aconitasa, y se alteran las
reacciones en el ciclo del ácido tricarboxílico conduciendo a ácidos orgánicos,
particularmente el ácido cítrico y málico (Tabla 9.3). En raíces de plantas de
tomate deficientes en hierro un incremento en el contenido de ácidos orgánicos
está estrechamente correlacionado con la realzada fijación oscura de CO2 y excreción neta de H+, i.e., acidificación de la rizosfera. Las
relaciones causales entre la menor actividad aconitasa y la acumulación de
ácidos orgánicos en las raíces de plantas deficientes en hierro son todavía
cuestiones de polémicas.
Tabla 9.3
Relación entre el suministro de hierro, el contenido foliar de
clorofila, y el contenido radical de ácidos orgánicos en avena a
|
|||||
Tratamiento
|
Contenido de clorofila
(relativo)
|
Contenido de ácidos orgánicos
(μg (10g)-1 peso fresco)
|
|||
Málico
|
Cítrico
|
Otros
|
Total
|
||
+Fe
-Fe
|
100
12
|
39
93
|
11
67
|
23
78
|
73
237
|
a En base a Landsberg (1981).
|
|||||
También
se acumula la riboflavina en la mayoría de especies vegetales dicotiledóneas
bajo deficiencia de hierro, y su liberación desde las raíces puede ser realzada
por un factor de 200 en plantas deficientes de hierro. La acumulación de la
riboflavina es presumiblemente el resultado de alteraciones en el metabolismo
de las purinas debido al deterioro de la xantina oxidasa, otra enzima con
clusters de hierro–azufre como grupo prostético. En microorganismos como las
cianobacterias, pero no en plantas superiores, tales cambios en el metabolismo
de las purinas son expresiones de un cambio en la transferencia de electrones
en la cadena respiratoria desde enzimas dependientes de hierro a enzimas no
dependientes de hierro, por ejemplo, la flavodoxina.
9.1.3 Otras enzimas que requieren hierro
Hay un numero de enzimas menos
caracterizadas en que el hierro actúa como cualquiera un componente metálico en
las reacciones redox ó como elemento puente entre la enzima y el sustrato. En
plantas deficientes de hierro, se deterioran las actividades de algunas de
estas enzimas (quizás debido a la menor afinidad por el hierro) y pueden
frecuentemente ser responsables de los cambios gruesos en los procesos
metabólicos.
Para
la biosíntesis de etileno, la metionina es el precursor principal. A lo largo
de esta vía biosintética en la conversión del
ácido-1-aminociclopropano-1-carboxílico (ACC) en etileno, sucede la oxidación
de un electrón en dos pasos, catalizada por el Fe(II)
(ver Fig. 9.5). Por consiguiente, la formación de etileno es muy baja en
células deficientes en hierro y puede restaurarse inmediatamente con el
resuministro de hierro, y sin la intervención de síntesis proteica.
Las
lipooxigenasas son enzimas que contienen un átomo de hierro por molécula, y
catalizan la peroxidación de los ácidos linólico y
linolénico, i.e., de ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga. La alta actividad lipooxigenasa es típica en tejidos y órganos en rápido
crecimiento, y puede volverse crítica para la estabilidad de la membrana. La
peroxidación lipídica mediada por la lipooxigenasa está involucrada en la
senescencia de células y tejidos y en los primeros eventos de hipersensibilidad
en combinaciones incompatibles huésed–patógeno y, de este modo, en la
resistencia a enfermedades. En hojas de plantas deficientes en hierro, están
positivamente y estrechamente correlacionados la actividad lipooxigenasa y el
contenido de clorofila indicando la posibilidad de una estrecha asociación de
la enzima con las membranas tilacoidales.
El
bajo contenido de clorofila (clorosis) en hojas jóvenes es el síntoma visible
más obvio de la deficiencia de hierro. Varios factores son responsables de esta
disminución, siendo el más directo el rol del hierro en la biosíntesis de
clorofila (Fig. 9.1). El precursor común de la síntesis de clorofila y hemo es
el ácido δ-aminolevulínico
(ALA), y la tasa de formación de ALA es controlada por el hierro. El hierro es
también requerido para la formación de protoclorifilidas a partir de la
Mg-protoporfirina (Fig. 9.1). La alimentación con ALA al tejido foliar
deficiente en hierro conduce a un incremento en el nivel de Mg-protoporfirina,
mientras que los niveles de protoclorifilidas y clorofila permanecen bajos
comparando con los niveles del tejido foliar suministrado adecuadamente con
hierro. La copropofirinogeno oxidasa (Fig. 9.1) es también una proteína que
contiene hierro.
9.1.4
Desarrollo del cloroplasto y fotosíntesis
Por
lo regular, la deficiencia de hierro tiene mucho menos efecto sobre el
crecimiento foliar, el numero de células por unidad de área, ó el número de
cloroplastos por célula que sobre el tamaño de los cloroplastos y el contenido
proteico por cloroplasto (Tabla 9.4). Solo con deficiencia severa de hierro
también se inhibe la división celular y, de este modo, se reduce el crecimiento
foliar. El hierro es requerido para la síntesis proteica, y el número de
ribosomas –los sitios de síntesis proteica- disminuye en células deficientes en
hierro. Sin embargo, bajo deficiencia de hierro, es mucho mas deteriorada la
síntesis proteica en los cloroplastos que en el citoplasma. En hojas de maíz
deficientes en hierro, por ejemplo, el contenido proteico total disminuye en un
25% pero aquel de los cloroplastos lo hace en un 82%, mas probablemente debido
al particularmente alto requerimiento de hierro del mRNA y rRNA cloroplásticos.
Tabla
9.4
Efecto de la deficiencia de hierro en hojas y
cloroplastos de remolacha azucarera a
|
|||
Parámetro
|
Clorofila (mg cm-1)
|
||
Control
>40
|
Deficiencia suave
20-40
|
Deficiencia severa
<20
|
|
Proteína
soluble (mg (mg cm-2 área foliar)
Volumen
promedio célula foliar (10-8 cm3)
Cloroplastos
(no. por célula)
Volumen
promedio cloroplasto (μm3)
N
proteico (pg por cloroplasto)
|
0.57
2.64
72
42
1.88
|
0.56
2.78
77
37
1.34
|
0.53
2.75
83
21
1.24
|
a A partir de Ferry
(1980)
|
|||
En las membranas tilacoidales en la
cadena de transporte de electrones están involucrados directamente cerca de 20
átomos de hierro por unidad de PS II y PS I. Este alto requerimiento de hierro
para la integridad estructural y funcional de las membranas tilacoidales, y el
requerimiento adicional de hierro para la ferredoxina y la biosíntesis de clorofila
explican la alta sensibilidad a la deficiencia de hierro de los cloroplastos en
general y de los tilacoides en particular (Fig. 9.2).
Fig. 9.2 Estructura fina de los
cloroplastos a partir de plantas de soya (Glycine
max L) (x24 000) suficientes en hierro (superior)
y deficientes en hierro (inferior).
(Cortesía de Ch. Hecht-Buchholz.)
En hojas deficientes de hierro, sin
embargo, no son disminuidos en el mismo grado todos los pigmentos
fotosintéticos y componentes de la cadena de transporte de electrones (Tabla
9.5). Es mucho mas deprimida la actividad del PS I que la del PS II. El
resuministro de hierro a las hojas cloróticas aumenta mucho más la función del
PS I como una transmisora de electrones que la del PS II. Los componentes
individuales del PS I, la P 700, los
citocromos, y las proteínas, se incrementan de un modo similar, indicando que
el hierro esta involucrado en la regulación del desarrollo del PS I y
ensamblaje de las subunidades en las membranas tilacoidales. Si la deficiencia
de hierro se vuelve mas severa, la actividad del PS II también cae
drásticamente y es mucho mas difícil de restaurar (Tabla 9.4). En contraste al
deterioro en el transporte fotosintético de electrones, usualmente no se afecta
la actividad respiratoria en hojas deficientes en hierro, presumiblemente
debido a que la oxidación terminal por la citocromo oxidasa en las mitocondrias
es catalizada por el cobre y no por el hierro (Sección 9.3).
Tabla
9.5
Efecto del estado
nutricional de las hojas de tabaco en los contenidos de clorofila y en los
componentes del fotosistema I (PS I) y en la capacidad del transporte
fotosintético de electrones del PS II al PS I a
|
|||||||
Tratamiento con Fe
|
Fe
(μg cm-2 hoja)
|
Clorofila
(μg cm-2 hoja)
|
Componentes del PS I
|
Capacidad de tranporte
de e- b
|
|||
P700
|
Citocromos
(pmol cm-2)
|
Proteína
(μg cm-2)
|
PS II
|
PS I
|
|||
+Fe
-
Fe
-
Fe + Fe c
|
1.44
0.25
1.16
|
89
26
24
|
545
220
430
|
599
201
474
|
108
38
79
|
56
30
36
|
840
390
764
|
a Recalculado a partir
de Pushnik & Millar (1989).
b μeq cm-1 hoja h-1.
c 10 días después de la
aplicación foliar de hierro.
|
|||||||
En hojas deficientes de hierro, declinan
en el mismo grado los contenidos de clorofila y β-caroteno, mientras que ciertas xantofilas pueden aun
aumentar. Se ha observado este aumento particularmente en la zeaxantina,
violaxantina y anteraxantina que están involucradas en el llamado ciclo de las xantofilas, un sistema que
es importante para la disipación de energía no radiante (i.e., generadora de
calor) bajo alta intensidad lumínica (Sección 5.2.2). Este cambio en la
composición de los pigmentos de los cloroplastos bajo deficiencia de hierro
esta probablemente relacionado con los cambios estructurales (Fig. 9.2) ya que
la mayoría de las xantofilas están localizadas en la envoltura del cloroplasto,
y no en los tilacoides.
Las hojas deficientes de hierro están
caracterizadas por bajos contenidos de almidón y azucares. Esto es de ser
esperado en vista del bajo contenido de clorofila, el deterioro del transporte
fotosintético de electrones y el bajo contenido de ferredoxina y la deprimida
regeneración de la ferredoxina reducida. Un factor adicional que contribuye al
bajo contenido de carbohidratos es la retardada regeneración del bifosfato de
ribulosaque actúa como sustrato para el CO2 en el ciclo de Calvin.
Esto puede limitar la fotosíntesis en hojas deficientes en hierro y también
posiblemente explicar en parte la menor tasa de fijación de CO2 por
unidad de clorofila en hojas deficientes en hierro comparando con hojas
suficientes en hierro.
9.1.5
Localización y estado de ligamiento del hierro
Cuando
las plantas son cultivadas bajo condiciones controladas, cerca del 80% del
hierro se localiza en los cloroplastos en hojas en rápido crecimiento,
independiente del estado nutricional del hierro (Fig. 9.3). Bajo deficiencia de hierro se presenta un
cambio en la distribución del hierro solo dentro de los cloroplastos, en el cual se incrementa el contenido de hierro lamelar
a expensas del contenido de hierro estromático.
Fig. 9.3 Distribución
intracelular del hierro en laminas foliares de plantas
de remolacha azucarera suficientes y deficientes en hierro. Barras sólidas,
hierro lamelar; barras punteadas, hierro estromático; barras limpias; hierro
extracloroplástico. (Redibujado a partir de Ferry & Low, 1982, por cortesía
de Marcel Dekker, Inc.)
El hierro puede almacenarse en las
células vegetales en el estroma de los plastidios como fitoferritina (contenido
de Fe 12-23% peso seco). Esta consiste de una concha proteica, y en su interior
pueden almacenarse hasta 5000 átomos de hierro como Fe(III).
La fitoferritina tiene frecuentemente una forma cristalina bien definida con la
formula propuesta (FeO•OH)8•(FeO•OPO3H2). Su contenido es alto en hojas
cultivadas en la oscuridad (hasta 50% del hierro total), pero este desaparece
rápidamente durante el reverdecimiento y permanece muy bajo en hojas verdes.
Después del resuministro de hierro a plantas deficientes, sin embargo, la tasa
de toma es excepcionalmente alta (Sección 2.5.6) y el contenido foliar de
fitoferritina puede transitoriamente incrementarse dramáticamente y explicar
hasta el 30% del hiero foliar total. La localización de la fitoferritina no
está confinada a los cloroplastos: esta también puede ser detectada en el
xilema y el floema. La fitoferritina es también abundante en la semilla, como
por ejemplo, en leguminosas. Durante la germinación la fitoferritina es
rápidamente degradada, probablemente es catalizado por el Fe2+ liberado y la generación de radicales hidroxilo que destruyen la concha
proteica. La fitoferritina puede también actuar como almacenamiento de hierro
en nódulos de leguminosas, ambos para la síntesis de hemo durante el desarrollo
del nódulo y para la degradación del hemo durante la senescencia.
Si las plantas son cultivadas bajo
condiciones controladas (e.g., en solución nutritiva), existe una estrecha
correlación positiva entre el contenido total de hierro foliar y el contenido
de clorofila cuando el suministro de hierro (como quelato) es subóptimo. Esta
correlación, sin embargo, es frecuentemente pobre ó ausente en plantas
cultivadas en suelos calcáreos, donde existe un gran suministro de fósforo, ó
cuando son suministradas diferentes formas de nitrógeno. Bajo estas
condiciones, el contenido de hierro en las hojas cloróticas puede ser similar ó
aún mayor que el de las hojas verdes. Estas discrepancias están relacionadas en
parte a la localización y al estado de ligamiento del hierro en las hojas. Una
proporción del hierro puede ser precipitado en el apoplasto de las hojas y no
ser fisiológicamente disponible. Como se mostró por la espectrometría de
Mössbauer, la mayoría del hierro en las plantas está en la forma férrica
(FeIII) y de particular importancia fisiológica es la fracción que experimenta
la oxidorreducción reversible Fe(II)/Fe(III). La
extracción desde las hojas con ácidos diluidos ó quelantes para caracterizar el
llamado “hierro activo” a menudo mejora las correlaciones entre el contenido de
hierro y clorofila en hojas de plantas cultivadas en campo. No se conoce sin
embargo, ni la composición ni la localización de este “hierro activo” extraído.
9.1.6
Respuestas radicales a la deficiencia de hierro
En
las hojas de todas las especies vegetales el principal síntoma de la
deficiencia de hierro es la inhibición del desarrollo del cloroplasto. Para la
raíces, sin embargo, ambos cambios morfológicos y fisiológicos causador por la
deficiencia y las respuestas a esta falta de hierro dependen de la especie
vegetal (Estrategia I y II, Sección 2.5.6). En ambas dicotiledóneas y
monocotiledóneas, con excepción de los pastos (especies gramíneas), la
deficiencia de hierro está asociada con la inhibición de la elongación radical,
incremento en el diámetro de las zonas radicales apicales, y abundante
formación de pelos radicales. Estos cambios morfológicos están frecuentemente
asociados con la formación de células con una notable invaginación en la pared
típica de las células de transferencia (Fig. 9.4). Estas células de
transferencia pueden ser inducidas cualquiera en la rizodermis (Fig. 9.4) ó en
la hipodermis. La formación de células de transferencia rizodérmicas inducida
por la deficiencia de hierro es parte de un mecanismo regulador para realzar la
toma de hierro. Estas células de transferencia son presumiblemente los centros
de respuestas radicales de Estrategia I inducidas por la deficiencia de hierro,
es decir la realzada excreción neta de protones y capacidad reductora así como
la liberación de compuestos fenólicos. Después de que se restaura el suministro
de hierro, no solo desaparecen las respuestas fisiológicas radicales, sino
también las células de transferencia se degeneran en 1 a 2 días. Cuando el
suministro de hierro es subóptimo [e.g., cuando la concentración de los
quelatos de Fe(III) es baja ó son suministrados
compuestos de Fe(III) inorgánico escasamente solubles], se observan cambios
cadenciosos en la morfología radical y cambios inducidos por la raíz en el pH
del sustrato y en la tasa de toma del hierro. La tasa de crecimiento caulinar y
el contenido de clorofila, sin embargo, permanecen sin alterarse.
Fig. 9.4 Secciones de células
rizodérmicas de girasol. (Arriba)
Suficiente en hierro. (Abajo)
Deficiente en hierro. (Cortesía de D. Kramer.)
En especies dicotiledóneas perennes y
anuales como Ficus benjamina y Lupinus cosentinii, se realza la
formación de raíces proteoid (Sección 15.5) no solo en respuesta a la
deficiencia de fósforo sino también a la deficiencia de hierro. Las raíces
proteoid se caracterizan por una capacidad particularmente alta de reducir Fe(III) y excretar protones. En estas propiedades las raíces
proteoid son de este modo similares a las zonas radicales apicales que
contienen células de transferencia.
En especies gramíneas (Estrategia II) no
se presentan estos cambios morfológicos y fisiológicos inducidos por la
deficiencia de hierro. Más bien, las raíces liberan fitosideróforos (PS) como
quelantes del Fe(III) (Sección 2.5.6). Es razonablemente
bien entendida la vía de biosíntesis de PS (Fig. 9.5). La L-metionina es el
precursor dominante, y son usadas tres moléculas de esta para formar una
molécula de nicotianamina que, después de la desaminación e hidroxilación, es
convertida en ácido 2-desoximuginéico y ulteriormente a otro PS (Fig. 9.5),
dependiendo de la especie vegetal. En contraste a la vía biosintética, se
entiende mucho menos la regulación por la deficiencia de hierro de la expresión
génica de la síntesis de PS, pero se ha hecho algún progreso.
Fig. 9.5 Modelo de biosíntesis de
fitosideróforos y algunos otros factores relacionados con el hierro en raíces.
(En base a Shojima et al., 1989 y
Scholz et al., 1992)
La nicotianamina (NA) no es solo un
precursor de la biosíntesis de PS sino que es también un fuerte quelante del Fe(II), pero no del Fe(III). Es también esencial para el
funcionamiento apropiado de los procesos dependientes de Fe(II).
Parece que juega un rol importante en la homeostasis del hierro en células y
compartimentos celulares (Fig. 9.5), quizás al regular una proteína represora.
La nicotianamina puede ser el enlace entre las dos estrategias de respuestas
radicales inducidas por la deficiencia de hierro, reflejando quizás las
diferencias en el uso de codones en genes de dicotiledóneas en comparación con
las monocotiledóneas.
9.1.7
Deficiencia y toxicidad por hierro
El
contenido crítico foliar de deficiencia de hierro está en el rango de 50-150 mg
Fe kg-1 peso seco. El contenido se refiere al hiero total y es, por
lo tanto, solo un valor limitado para la caracterización del estado nutricional
del hierro en plantas cultivadas en campo (Sección 9.1.6). En general, las
especies C4 requieren un mayor suministro de hierro que las especies
C3, pero sus contenidos críticos de deficiencia son similares, es
decir cerca de 72 mg Fe kg-1 en especies C3 y cerca de 66
mg Fe kg-1 en especies C4. En tejidos meristemáticos de
rápido crecimiento y en tejidos en expansión, por ejemplo los ápices
caulinares, los contenidos críticos de deficiencia son mucho mayores,
presumiblemente en el rango de 200 mg Fe kg-1 peso seco para hierro
total, y de 60-80 mg Fe kg-1 peso seco para “hierro activo”. En
leguminosas es particularmente alta la demanda de hierro para el desarrollo
nodular (Sección 7.4.5).
La deficiencia de hierro es un problema
mundial en la producción de cultivos sobre suelos calcáreos. Este es el
principal factor para la llamada clorosis inducida por cal (Sección 16.5). La
deficiencia de hierro puede también limitar la fijación de CO2 del
fitoplancton en océanos como el Pacifico.
Por otro lado, la toxicidad por hierro
(“bronceado”) es un problema serio en la producción de cultivo sobre suelos
inundados, este es el segundo factor más severo que limita el rendimiento en arroz de aniego. Los contenidos
críticos de toxicidad están encima de los 500 mg Fe kg-1 peso seco
foliar, pero dependen mucho de otros factores como el contenido de otros
nutrientes minerales. La toxicidad por hierro puede también jugar un rol bajo
condiciones de suelo seco y es probablemente un evento inicial del daño del
tejido fotosintético inducido por sequía causado por la formación de radicales
libres de oxigeno en cloroplastos catalizada por hierro.