9.8.1
General
9.8.2
Evolución del O2 fotosintético
9.8.3
ATPasa bombeadora de protones del tonoplasto
9.8.4
Regulación estomatal
9.8.5
Suministro de cloro y crecimiento vegetal
9.8.6
Suministro de cloro y osmorregulación
9.8.7
Deficiencia y toxicidad por cloro
El cloro es ubicuo en la
naturaleza, y se presenta en solución acuosa como el ión cloruro monovalente
(Cl-). Sus sales son rápidamente solubles, la movilidad del cloruro
en el suelo es alta, y su concentración en la solución del suelo varía en un
amplio rango. El cloruro es rápidamente tomado por las plantas y su
movilidad en el transporte a corta y larga distancia es alta. En plantas el
cloro se presenta principalmente como un anión libre ó está flojamente enlazado
a sitios de intercambio. Sin embargo, en plantas superiores también se han
encontrado más de 130 compuestos orgánicos clorados. Con pocas excepciones
(Sección 9.8.5), no se conoce la importancia de estos compuestos en términos
del requerimiento funcional de cloro para las plantas superiores. Los
contenidos promedio de cloro en las plantas están en el rango de 2-20 mg g-1 materia seca que es el contenido típico de un macronutriente. En la mayoría de
especies vegetales el requerimiento de cloro para el óptimo crecimiento, sin
embargo, está en el rango de 0.2-0.4 mg g-1 materia seca, esto es,
cerca de 10 a 100 veces menor. Debido a que el cloro es usualmente suplido como
cloruro a plantas a partir de varias fuentes (reservas del suelo, agua de
irrigación, lluvia, fertilizantes, polución del aire), en una base mundial hay
mucho mas interés acerca de la toxicidad por cloro
(Sección 16.6.3) que por su deficiencia en las plantas. De hecho, para inducir
deficiencia de cloro, en la mayoría de especies vegetales se requieren
precauciones particulares para reducir la “contaminación” por cloruro
proveniente de las semillas, químicos, agua y aíre. Usando estas precauciones
Broyer et al. (1954) fue capaz de
demostrar el requerimiento de cloro como un micronutriente para plantas
superiores. Para una más reciente tabulación donde se ha demostrado la
deficiencia de cloro el lector es referido a Flowers (1988).
9.8.2
Evolución del O2 fotosintético
En 1946 Warbug & Lüttgens mostraron
que el sistema de rompimiento del agua del fotosistema II (PS II) requiere de
cloro, y a partir de ese momento se ha confirmado la participación del cloro en
el rompimiento del agua en el centro oxidante del PS II, i.e., para la
evolución del O2 (Sección 5.2) en un gran número de estudios
con fragmentos de cloroplasto. Se muestra un ejemplo de esto en la Fig. 9.34.
En partículas de PS II de cloroplastos de espinaca agotados en cloruro hay un
abrupto incremento en la evolución del O2 fotosintético al
incrementar el suministro externo de cloruro. Sin embargo, otros aniones como
el sulfato disminuyen la eficiencia del cloruro (Fig. 9.34) indicando una baja selectividad
de los centros de ligamiento por el cloruro en el PS II.
Fig. 9.34 Evolución del O2 en partículas de PSII de cloroplastos de espinaca agotados en cloruro al
afectarse por varias concentraciones de NaCl y MgSO4. (A partir de
Itoh & Uwano, 1986)
En
principio resultados similares que muestran la dependencia al cloro para la
evolución del O2 se han encontrado para la dependencia al manganeso,
por ejemplo, por Ball et al. (1984)
con fragmentos de cloroplasto de remolacha azucarera. Es asombroso que además
del manganeso un simple anión como el cloruro pueda jugar un rol fundamental
tal en el sistema de rompimiento del agua del PS II. El cloruro puede
cualquiera actuar como un ligando puente para la estabilización del estado
oxidado del manganeso, ó como un componente estructural de los polipéptidos
asociados (extrínsecos). Un modelo de un rol estructural tal del cloruro se
muestra en la Fig. 9.35. Los varios polipéptidos (33 kDa, 24 kDa, 18 kDa)
adheridos al PS II proporcionan las cargas para el ligamiento del cloruro, y el
cloruro por otro lado protege a los polipéptidos de la disociación. Varía
ampliamente la concentración externa requerida para la máxima evolución del O2,
es tan alta como 250 mм en vesículas tilacoidales puras sin los tres
polipéptidos. El resuministro de los polipéptidos resultó en su redistribución
y redujo la concentración externa requerida de cloruro a cerca de 5 mм.
Esta es una de las razones del por que se ha revisado críticamente la necesidad
del cloro in vivo como un cofactor en
el sistema de rompimiento de agua del PS II. Se argumenta también que el calcio
(Ca2+) puede jugar un rol estructural más importante en el PS II que
el cloruro.
Desafortunadamente los experimentos con cloroplastos intactos
son inconclusos para comprobar la esencialidad del cloro en la evolución del O2 fotosintético, ya que los contenidos de cloro son relativamente altos aún en
los cloroplastos provenientes de plantas deficientes de cloro. En base a sus
estudios con especies vegetales halófitas y no halófitas, que incluyen
espinaca, suplida con diferentes concentraciones de cloruro, Robinson &
Downton (1985, 1986) concluyeron que los cloroplastos mantiene una concentración
bastante alta de cloruro (80-90 mм) independientemente de la especie vegetal y del suministro externo. Esto contrasta con los resultados para
remolacha azucarera y espinaca. Al usar microanálisis por rayos X se mostró que
las concentraciones de cloruro en los cloroplastos de espinaca estaban
estrechamente relacionadas con la concentración externa y caían tan bajo como
1.4 mм a bajo suministro externo. Esto puede implicar que en cloroplastos
intactos el requerimiento de cloruro del PS II para la evolución del O2 está en el rango de 1 mм ó menos, a menos que este sea estrictamente
compartimentado.
9.8.3
ATPasa bombeadora de protones del tonoplasto
Las ATPasas y PPiasas
bombeadoras de protones de la membrana son estimuladas por varios cationes y
aniones. La importancia de estas bombas para la regulación del pH del citosol y
la toma radical de iones se ha discutido en la Sección 2.4. Mientras que la
ATPasa bombeadora de protones de la membrana plasmática es estimulada por
cationes monovalentes, K+ en particular, la ATPasa bombeadora de
protones del tonoplasto no es afectada por cationes monovalentes sino que es
estimulada específicamente por el cloruro. Un ejemplo que muestra la
estimulación del cloruro es dado en la Tabla 9.45. El bromuro es algo menos
efectivo, el sulfato tiene un efecto inhibidor. El nitrato cualquiera estimula
la bomba solo ligeramente (Tabla 9.45) ó aún inhibe su actividad.
La
estrecha relación entre el suministro de KCl y la actividad radical ATPasa
(Sección 8.7) es por lo tanto un reflejo de dos diferentes mecanismos
localizados en diferentes membranas:
Tabla 9.45
Efecto de las sales en la ATPasa bombeadora de protones de las
vesículas del tonoplasto a
|
|
Sal
(10 mм ion monovalente)
|
Estimulación de la ATPasa
(% de control)
|
Ion no
monovalente
KCl
(control)
NaCl
NaBr
KNO3
K2SO4
|
10
100
102
87
21
3
|
a En base a Mettler et al. (1982)
|
|
Hay
también notables semejanzas entre la ATPasa-H+ estimulada por el
cloruro y los mecanismos que regulan la elongación de los coleoptilos. La
severa inhibición de la elongación radical en plantas deficientes en cloro
puede también estar relacionada con está función del cloruro. La falta de
estimulación de la ATPasa-H+ del tonoplasto por el nitrato es
probablemente un importante mecanismo regulador que asegura bajas tasas de
acumulación de nitrato en las vacuolas de las células radicales y por lo tanto
el rápido transporte del nitrato al vástago, el principal sitio de reducción
del nitrato. Por otro lado el transporte preferencial del cloruro a las
vacuolas de las células radicales permite a este ión funcionar como un soluto
osmoticamente activo dentro de las raíces. Estas funciones osmorreguladoras
requieren de altas concentraciones de cloro y son difíciles de reconciliar con
las funciones del cloro como un micronutriente, a menos que estas funciones
osmóticas estén confinadas solo a partes vegetales particulares ó compartimentos celulares
(Sección 9.8.6).
El cloro puede jugar un rol esencial en
la regulación estomatal. La apertura y cierre de los estomas es mediada por los
flujos de potasio y aniones acompañantes como el malato y el cloruro (Sección
8.7.6.2). En especies vegetales como Allium
cepa que carece en las células guarda de cloroplastos funcionales para la
síntesis de malato, el cloruro es esencial para el funcionamiento estomatal, y
se inhibe la apertura estomatal en ausencia de cloruro. Los miembros de la Palmaceae como el coco (Cocus nucifera L.) y la palma de aceite
(Elaeis guineensis Jacq.) que pueden
poseer cloroplastos que contienen almidón en sus células guarda también
requieren del cloruro para el funcionamiento estomatal. En coco se presenta una
estrecha correlación entre los flujos de potasio y cloruro durante la apertura
estomatal desde las células subsidiarias a las células guarda y, viceversa,
durante el cierre estomatal; en plantas deficientes en cloro se retrasa la
apertura estomatal por cerca de 3 h. El deterioro de la regulación estomatal en
palmas se considera un factor principal responsable de la depresión del
crecimiento y síntomas de marchitamiento en plantas deficientes en cloro.
9.8.5
Suministro de cloro y crecimiento vegetal
Además de los síntomas
de marchitamiento, en la mayoría de plantas el principal efecto de la
deficiencia de cloro es una reducción en el área de la superficie foliar y por
lo tanto del peso seco planta (Fig. 9.36). Esta disminución en el área foliar
es el resultado de una reducción en las tasas de división celular y extensión
celular, y no de la fotosíntesis de neta por unidad de clorofila, indicando un
menor requerimiento de cloro para la evolución del O2 fotosintético
que para otros procesos dependientes de cloro. En remolacha azucarera el
contenido crítico de deficiencia en laminas foliares está en el rango de 20
(Fig. 9.36) y 50 μmol Cl g-1 peso seco, ó 0.7 y 1.7 mg Cl g-1 peso seco, respectivamente.
Fig. 9.36 Efecto de la
deficiencia de cloro sobre el crecimiento (A) y fotosíntesis (B) en remolacha
azucarera. (A partir de Ferry, 1977.)
La
especie vegetal juega un rol importante al determinar el contenido crítico de
deficiencia del cloro en el peso seco caulinar, y la depresión del crecimiento
cuando se interrumpe el suministro de cloro como se muestra en la Fig. 9.37
para varias especies vegetales cultivadas en soluciones nutritivas bajo
condiciones ambientales controladas. Al retener el suministro de cloro, el
crecimiento no fue alterado en calabaza, pero lo redujo drásticamente en
lechuga. El resuministro de cloro a las plantas deficientes restauro el
crecimiento en unos pocos días.
Fig. 9.37 Peso seco caulinar
relativo y contenido de cloro en plantas deficientes en cloro. (Redibujado a
partir de Jonson et al., 1957.)
La
reducción del crecimiento y los síntomas de deficiencia del cloro pueden ser
restaurados al 90% del nivel de plantas adecuadamente suplidas con cloruro al
suplirlas con bromuro. El cloruro y el bromuro tienen propiedades
fisicoquímicas similares; por ejemplo, sus radios iónicos hidratados son casi
los mismos: 0.332 nm (Cl-) y 0.330 nm (Br-). Sin embargo,
la sustitución del cloruro por el bromuro no tiene significado práctico, debido
a las diferencias en sus abundancias naturales. En la corteza terrestre, el
mar, y el aíre, así como en las plantas, el cloro es ~1000 veces mas abundante
que el bromo.
Comparando
con la mayoría de otras especies vegetales (con excepción de los árboles de
palma), el kiwi (Actinidia deliciosa)
tiene un mucho mayor requerimiento de cloro (Tabla 9.46). En plantas
deficientes de cloro el peso seco y el tamaño foliar son drásticamente
reducidos y se presenta clorosis intervenal en laminas foliares maduras. El
contenido crítico de deficiencia en las hojas es de cerca de 2 mg Cl g-1 peso seco y, de este modo, la deficiencia por cloro puede ser rápidamente
inducida en esta especie. No son claras las razones para el alto requerimiento
de cloro por el kiwi. En el experimento mostrado en la Tabla 9.46, los efectos
del cloro sobre el crecimiento no estaban relacionados con los cambios en el
balance catión-anión en las plantas, ya que los crecientes contenidos de
cloruro en las hojas fueron contrarrestados por disminuciones equimolares en el
contenido de nitrato.
Tabla 9.46
Efecto del suministro de cloruro en el contenido de cloro en la
hoja más joven y crecimiento en kiwi (Actinidia
deliciosa) a
|
|||
Suministro de cloruro
(µм)
|
Contenido en la hoja más joven
(mg g-1 peso seco)
|
Peso seco total
(g. por planta)
|
Área foliar principal
(m2 por hoja)
|
0
350
700
1400
|
0.7
1.5
2.1
4.0
|
8
32
37
34
|
0.17
0.41
0.50
0.43
|
a En base a Smith et al.
(1987).
|
|||
No
se conoce mucho sobre el rol específico del cloro como un micronutriente, por
ejemplo, en la división y extensión celular, ó en el metabolismo del nitrógeno.
Los contenidos de ciertos aminoácidos y amidas son excepcionalmente altos en
plantas de col y coliflor deficientes en cloro como un resultado cualquiera
debido a la inhibición en la síntesis ó al realce de la degradación proteica.
Se indica un rol del cloro en el metabolismo del nitrógeno por su efecto
estimulante en la asparragina sintetasa, que usa la glutamina como sustrato:
Cualquiera
el cloruro ó el bromuro realzan está transferencia en un factor de ~7, mientras
que el sulfato tiene un efecto inhibidor. Además, el cloruro incrementa la
afinidad de la enzima por el sustrato en un factor de 50. En especies vegetales
en que la asparragina es el principal componente en el transporte a larga
distancia de nitrógeno soluble (Sección 8.2), el cloruro puede de este modo
también jugar un rol en el metabolismo del nitrógeno.
Algunos
de estos compuestos orgánicos que contienen cloro en las plantas tienen una
actividad biológica tan alta como antibióticos y fungicidas. Puede concebirse
un efecto particular del cloro sobre el crecimiento por extensión en algunas
especies leguminosas como arveja y haba que contienen cantidades considerables
de IAA clorado en sus semillas. Este compuesto realza la elongación del
hipocótilo 10 veces mas de lo que lo hace la IAA misma, probablemente debido a
su mayor resistencia contra la degradación por peroxidasas.
9.8.6
Suministro de cloro y osmorregulación
Cuando se expresa en base al contenido de
agua vegetal, un contenido crítico de deficiencia del 0.2% en el peso seco
representa 60 μmol Cl g-1 peso seco, ó una concentración
cercana a 6 mм Cl-. Esta concentración es muy baja para ser de
importancia general en la osmorregulación del tejido vegetal total a menos que
el cloro sea acumulado preferentemente en ciertos tejidos (e.g., zonas de
extensión) ó células (e.g., células guarda). Por lo general, sin embargo, las
concentraciones de cloro en las plantas exceden
este nivel crítico de deficiencia por dos órdenes de magnitud y se vuelve
importante en el ajuste osmótico y en las relaciones planta agua incluyendo un
rol en el caudal del xilema y en la presión radical (Sección 3.2). En este
rango de concentración el cloruro representa el anión inorgánico dominante en
la vacuola. En la savia del floema las concentraciones de cloruro pueden estar
en el orden de 120 mм y parecen jugar un rol en la carga y descarga de
azúcares en el floema. Este es el caso por ejemplo, en hojas de cebada, y en la
descarga del floema en los pulvinulos de Mimosa
pudica durante los movimientos foliares seismonásticos; en el último
proceso la descarga del cloruro está acompañada por potasio y azúcares.
El
cloruro, junto con el potasio, tiene una función particular en la
osmorregulación en el estigma de pastos. El estigma de pastos como Pennisetum americum L. frecuentemente se
extiende en minutos en la antesis mediante la elongación celular y es
principalmente mediado por la rápida transferencia de potasio y cloruro desde
los tejidos circundantes al primordio de estigma.
En
conclusión, el cloruro tiene funciones importantes a diferentes niveles en la
osmorregulación. A contenidos vegetales usualmente altos este es un osmótico
principal en las vacuolas del tejido total (50-150 mм Cl-),
junto con el potasio. A bajos contenidos que están en el rango de
micronutriente (~1 mм Cl- ó debajo), estas funciones
osmorreguladoras del cloruro están presumiblemente confinadas a tejidos ó
células especializadas, como las zonas de extensión radicales y caulinares,
pulvinulos y estigma, y células guarda, donde las concentraciones de cloruro
pueden ser mucho mayores que en el promedio del tejido total. La estimulación
del cloruro en la ATPasa bombeadora de protones en el tonoplasto concuerda con
el rol particular del cloruro en la osmorregulación.
9.8.7
Deficiencia y toxicidad por cloro
El marchitamiento de las hojas,
especialmente en los márgenes foliares, es un síntoma típico de la deficiencia
de cloro, aún en cultivos hidropónicos, cuando las plantas son expuestas a
plena luz solar. Con deficiencia severa puede presentarse rizado de las hojas
más jóvenes seguido por marchitamiento y necrosis. En árboles de palma que
tiene un requerimiento particularmente alto de cloruro cercano 6 mg Cl g-1 peso seco foliar, además del marchitamiento y senescencia prematura de las
hojas, la fractura de las frondas y agrietamiento del tallo son los síntomas
típicos de deficiencia de cloro (Tabla 9.47).
En
hojas y raíces, además de la división celular, se deteriora particularmente la
extensión celular en plantas deficientes, y en raíces esto está asociado con el
hinchamiento subapical y la realzada formación de raíces laterales cortas,
dando a la raíces una apariencia regordeta.
Tabla 9.47
Relación entre el contenido foliar de cloro y desordenes en el
crecimiento en árboles de coco (Cocos
nucifera L.) a
|
||||
Fertilización
(kg KCl por árbol)
|
Contenido foliar
(% en materia seca)
|
Desordenes en el crecimiento (%)
|
||
K
|
Cl
|
Fractura de frondas
|
Agrietamiento caulinar
|
|
0
2.25
4.50
|
1.61
1.64
1.66
|
0.07
0.41
0.51
|
11.6
1.7
1.2
|
27.0
8.1
4.5
|
a En base a von Uexküll (1985).
|
||||
En
especies vegetales como en trébol rojo con requerimientos de cloruro
relativamente bajos (<1 mg Cl g-1 peso seco foliar) la demanda puede
ser cubierta por una concentración de 100 µм Cl- en la
solución nutritiva, a un suministro de 10 µм Cl- el peso seco
caulinar cae en un 50%, indicando que la selectividad en la toma de cloro no es
muy alta comparando, por ejemplo, con la del fósforo, donde el mucho mayor
requerimiento en el peso seco foliar (Sección 8.4.6) puede ser cubierto por el
suministro de aún menos de 10 µм.
Surge
la pregunta acerca de la ocurrencia de deficiencia de cloro bajo condiciones de
campo. Asumiendo un contenido crítico de deficiencia de 1 mg Cl g-1 peso seco caulinar, el requerimiento del cultivo puede estar en el rango de 4-8
kg Cl ha-1, que aproximadamente es la entrada a partir de lluvia en
áreas bastante distantes de los océanos, y aproximadamente 10 veces menos que
la entrada a partir de lluvia en parte cercanas al océano. Sin embargo, en
suelos altamente lixiviados con una baja entrada de cloro a partir de la lluvia
y otras fuentes, puede presentarse deficiencia de cloro aún en especies
vegetales con bajo requerimiento de cloro. La probabilidad de deficiencia de
cloro y, así de la respuesta a fertilizantes de cloro, se incrementa en
especies vegetales con un alto requerimiento de cloro como el kiwi y los
árboles de palma en particular.
Hay
también reportes de experimentos en campo con trigo y otros cereales (que tiene
un requerimiento relativamente bajo de cloro) en que los incrementos en el rendimiento de
grano fueron obtenidos por la fertilización con cloruro (e.g., KCl en vez de K2SO4).
Este incremento del rendimiento puede
ser una combinación de varios efectos, incluyendo el alivio de la deficiencia
de cloro, la supresión de enfermedades de pudrición radical, ó una combinación
de la supresión de enfermedades y de las mejoradas relaciones planta-agua. En
kiwi, las realzadas tasas de toma de potasio y un mejoramiento en el estado
nutricional del potasio pueden ser efectos colaterales adicionales por la
aplicación de fertilizantes de cloruro.
Comparada con la deficiencia de cloro, la toxicidad es de mucha más ocurrencia mundial y una factor general de estrés que limita el crecimiento vegetal particularmente en regiones áridas y semiáridas. En promedio, las concentraciones de cloruro en la solución externa de más de 20 mм puede conducir a la toxicidad en especies vegetales sensibles, mientras que en especies tolerantes la concentración externa puede ser cuatro a cinco veces mayor sin reducir el crecimiento. Estas diferencias están relacionadas principalmente con las diferencias en la sensibilidad del tejido foliar a contenidos excesivos de cloruro. Mas de 3.5 mg Cl g-1 peso seco foliar (~10 mм Cl- en el agua foliar) son toxicas para especies sensibles, como la mayoría de árboles frutales, y para el fríjol y algodón. En contraste, 20-30 mg Cl g-1 peso seco foliar (~60-90 mм Cl- en el agua foliar) no son dañinas para especies tolerantes como la cebada, espinaca, lechuga, y remolacha azucarera. Las diferencias genotípicas en la tolerancia al cloro están estrechamente relacionadas con los mecanismos de tolerancia a las sales, que son discutidos en la Sección 16.6.