10.3.1 General
10.3.2 Toma, contenido y distribución
10.3.3 Rol en el metabolismo
10.3.4. Efectos beneficiosos
El silicio es el segundo elemento más
abundante en la corteza terrestre. En soluciones del suelo la forma
predominante es el ácido monosilicico, Si(OH)4, con una solubilidad en el agua (a 25ºC) de ~2 mм (equivalente a
56 mg Si l-1). En promedio, las
concentraciones en las soluciones del suelo son de 14-20 mg Si l-1 (rango cercano a 3.5-40 mg) con una tendencia a disminuir las
concentraciones a alto pH (>7) y cuando están presentes grandes cantidades
de sesquióxidos en los suelos y domina la adsorción de aniones. Tales
condiciones son generalizadas en suelos tropicales altamente alterados.
Concentraciones de silicio en soluciones acuosas mayores a 56 mg Si l-1 indican ó sobresaturación del Si(OH)4 ó polimerización parcial de ácido monosilicico.
El
ácido silícico, Si(OH)4, tiene un número de
semejanzas con el ácido bórico, B(OH)3, ambos son ácidos muy débiles
en soluciones acuosas, interactúan con pectinas y polifenoles en la pared celular, y están principalmente localizados en las paredes
celulares. En contrate al boro, la esencialidad del silicio ha sido demostrada
hasta ahora solo en unas pocas especies vegetales, pero es beneficioso para
muchas especies y, bajo ciertas circunstancias, para la mayoría de plantas
superiores. Ha sido recientemente declarado que la omisión del silicio en
soluciones nutritivas significa la imposición de un estrés ambiental atípico.
10.3.2 Toma, contenido y distribución
Las plantas superiores difieren
característicamente en su capacidad para la toma de silicio. Dependiendo de su
contenido de silicio (SiO2, expresado como
porcentaje de peso seco caulinar), ellas pueden ser divididas en tres grandes grupos:
los miembros de las Ciperáceas, como la cola de caballo (Equisetum arvense) y especies Gramíneas de aniego, como el arroz, 10-15%;
especies Gramíneas de secano, como la caña de azúcar y la mayoría de especies
cereales, y pocas dicotiledóneas, 1-3%; y la mayoría de dicotiledóneas,
especialmente leguminosas <0.5%. En una muestra de 175 especies vegetales
cultivadas en el mismo suelo, Takahashi & Miyake (1977) distinguieron entre las acumuladoras de silicio -plantas en las que la toma de silicio
excede por mucho la toma de agua- y las no acumuladoras -plantas en las que la toma de silicio es similar a ó es
menor que la toma de agua. La Tabla 10.8 ilustra la relación entre especie
vegetal, concentración de silicio, y la toma de silicio. En este experimento,
se ha medido y calculado el contenido de silicio en los vástagos. En el último
caso, se ha asumido que la toma de silicio y agua sucede en la misma proporción
como en la solución externa. Es evidente que, a bajas concentraciones externas,
el arroz, y en un menor grado el trigo, toman más silicio que el calculado,
indicando una toma activa ó un mecanismo de transporte. En arroz pero no en
trigo, aún a la mayor concentración externa se puede aún observar un componente activo.
Tabla 10.8
Contenido de silicio medido y calculado en los vástagos de
especies vegetales cultivadas en soluciones nutritivas con diferentes
concentraciones de silicio a
|
|||||
Especie vegetal
|
Concentración de Si en la solución nutritiva
(mg SiO2 l-1)
|
Coeficiente de traspiración
(l H2O kg-1 peso seco)
|
Contendio de SiO2
(mg kg-1 peso seco)
|
Relación medido/calculado
|
|
Medido
|
Calculado b
|
||||
Arroz
Trigo
Soya
|
0.75
30
162
0.75
30
162
0.75
30
162
|
286
248
248
295
295
267
197
197
197
|
10.9
94.5
124.0
1.2
18.4
41.0
0.2
1.7
4.0
|
0.2
7.4
40.2
0.22
8.9
43.3
0.15
5.9
31.9
|
54.5
12.7
3.1
5.5
2.1
0.9
1.3
0.3
0.1
|
a A partir de Vorm (1990)
b Asumiendo toma “no selectiva” de silicio mediante flujo másico
|
|||||
Según
esto, en arroz y otras especies acumuladoras, la toma de silicio está
estrechamente relacionada con el metabolismo radical y no es muy afectada por
la tasa de transpiración. Es por lo tanto más probable que en plantas
acumuladoras durante el transporte radial a través de las raíces esté
involucrado un componente sustancial del transporte simplástico de silicio como
también se indica por su acumulación en el protoplasto de células corticales y particularmente en las endodérmicas, por ejemplo de Sorghum bicolor
En
contraste al trigo y particularmente al arroz, en soya (Tabla 10.8) la toma y
el transporte radial del silicio a través de las raíces hacia los vasos del
xilema están muy restringidos a altas concentraciones de silicio, indicando un
efectivo mecanismo de exclusión. Los altos contenidos de silicio en los
vástagos del arroz y del trigo correspondieron con los notablemente menores
coeficientes de transpiración (Tabla 10.8), un efecto
colateral del silicio que puede ser considerado beneficioso (ver Sección
10.3.3).
En
especies vegetales como el trigo donde existe una correlación bastante estrecha
entre la tasa de transpiración y la toma de silicio, el contenido de silicio en
la materia seca caulinar ha sido considerado un parámetro conveniente para los
cálculos de eficiencia en el uso del agua de un cultivo; sin embargo esta
aproximación tiene muchas limitaciones (Sección 3.2.3). Aun dentro de una
especie, como cebada, los cultivares difieren mucho en su toma de silicio, en
paralelo a sus diferencias en la tomo de boro.
También en acumuladoras de silicio como Sorghum bicolor la endodermis radical actúa como una
barrera para el transporte radial de silicio. A lo largo del eje radical desde
las zonas apicales a las básales hay un abrupto incremento en la deposición de
silicio en la pared interna de las células endodérmicas. La silificación de la endodermis puede actuar como una barrera mecánica efectiva contra la
invasión del estele por patógenos y parásitos, como Striga (Capitulo 11).
De
acuerdo al conocimiento actual, el transporte a larga distancia del silicio en
plantas está confinado al xilema, y son depositadas cantidades relativamente
grandes de silicio en las paredes celulares de los vasos xilemáticos donde
puede ser importante en evitar la compresión de los vasos cuando las tasas de
transpiración son altas. La distribución del silicio dentro del vástago y los
órganos del vástago está determinada por la tasa de respiración del órgano y,
para un órgano dado, como una hoja, esta depende de la edad de la hoja. La
mayoría del silicio permanece en el apoplasto y es depositado después de la
evaporación del agua en el punto final del flujo de transpiración,
principalmente en las paredes externas de las células epidérmicas en ambas
superficies de las hojas así como en las brácteas de las inflorescencias de
especies gramíneas. El silicio es depositado cualquiera como sílice amorfo (SiO2•nH2O,
“ópalo”) ó también como los llamados fitolitos de
ópalo con tres formas dimensionales distinguibles. La deposición preferencial
de silicio en el apoplasto de las células epidérmicas y tricomas se refleja en
las semejanzas entre las características superficiales de una hoja y la
estructura de los depósitos de silicio. Las paredes celulares epidérmicas son
impregnadas con una firme capa de silicio y se vuelve una barrera efectiva
contra ambas, perdida de agua por transpiración cuticular e infecciones
fungosas (Capitulo 11). En pastos una porción considerable de silicio en la
epidermis de ambas superficies foliares está también localizado
intracelularmente en las llamadas células
silíceas ó células “buliformes”.
La
deposición de silicio en los pelos de las hojas, culmos,
brácteas de la inflorescencia y en los
pelos rizados de cereales de grano como el trigo se sospecha que plantean una
amenaza a la salud humana. Hay considerable evidencia de que las brácteas de la
inflorescencia de los pastos del género Phalaris y de mijo
meno (Setaria italica) contienen
abundantes fibras silíceas elongadas que caen dentro
del rango de tamaño crítico de fibras que han sido clasificadas como
cancerígenas. Hay impresionantes correlaciones entre el cáncer de esófago y el
consumo de cualquiera de mijo menor en la China del norte, ó del trigo
contaminado con Phalaris en el Medio Este.
Hay
evidencia creciente de la necesidad de modificar la perspectiva tradicional de
la deposición de silicio en las paredes celulares como un proceso puramente
físico que conduce a una estabilización mecánica (rigidez) del tejido y actúa
como una barrera mecánica a los patógenos. La deposición de silicio está bajo
bastante estricto control metabólico y temporal. Por ejemplo, en pelos foliares
de pastos las formas estructurales de los depósitos de sílice cambian
particularmente durante la transición de la formación de pared celular primaria
a secundaria de silicio con forma laminar a globular. Estos cambios son
obviamente dictados por los cambios en los metabolitos de la pared celular que
interactúan con el ácido silícico (formación de enlaces éster) conduciendo a la
deposición gruesa de silicio dentro de la estructura madura de la pared
celular. También en los efectos protectores del silicio contra insectos y
patógenos, además de la barrera mecánica, está involucrado un componente
dinámico de redistribución del silicio (Sección 11.2.2).
Está bien documentada la esencialidad del
silicio en organismos unicelulares como diatomeas, y se conocen muchos detalles
de sus funciones metabólicas en estos organismos. Esta razonablemente bien
establecida en plantas superiores la esencialidad del silicio para especies silicófilas como Equisetum arvense y ciertas especies de pastos de
aniego. En arroz de aniego carente de silicio, se reduce notablemente el
crecimiento vegetativo y la producción de grano y pueden presentarse síntomas
de deficiencia, como la necrosis de hojas maduras y el marchitamiento vegetal,
sugiriendo, pero no comprobando, que el silicio es esencial para el crecimiento
del arroz. Sin embargo, todavía no se ha demostrado el fallo para completar su
ciclo de vida. El requerimiento actual de silicio para el crecimiento
vegetativo parece ser extremadamente bajo aún para arroz, en donde el mayor
requerimiento de silicio parece estar confinado a la etapa reproductiva (Tabla
10.9). Durante la etapa reproductiva el silicio es transportado preferentemente
a las hojas bandera, y la interrupción del suministro de silicio en esta etapa
deteriora la fertilidad de las espiguillas. No son conocidos ni los sitios de
acción (fuente ó demanda) ni el mecanismo de acción por los cuales el silicio
afecta la fertilidad de las espiguillas.
Tabla 10.9
Efecto del silicio suplido a diferentes etapas de crecimiento
en el crecimiento y rendimiento de grano en arroz de aniego a
|
||||
Suministrob en la etapa vegetativa
Suministrob en la etapa reproductiva c
|
-Si
-Si
|
+Si
-Si
|
-Si
+Si
|
+Si
+Si
|
% SiO2 (peso seco caulinar)
Peso seco
(g. por maceta)
Raíces
Vástagos
Grano
|
0.05
4.0
23.5
5.3
|
2.2
4.3
26.5
6.6
|
6.9
4.2
31.0
10.3
|
10.4
4.7
33.6
10.8
|
a En base a Okuda & Takahashi (1965) y Takahashi & Miyake (1977)
b +Si, 100 mg SiO2 l-1; -Si, sin suministro de silicio
c Emergencia de la espiga
|
||||
La
caña de azúcar es otra planta acumuladora de silicio que responde fuertemente
al suministro de silicio. Bajo condiciones de campo para el rendimiento optimo
de la caña en términos de materia seca foliar se requiere por lo menos un 1% de
silicio (~2.1% SiO2), y a 0.25% silicio el
rendimiento cae a cerca de la mitad. Tales drásticas reducciones están
asociadas con los típicos síntomas de deficiencia visibles (“moteado foliar”)
en las láminas foliares expuestas directamente a plena luz solar. En contraste,
bajo condiciones de invernadero el requerimiento de silicio para la caña de
azúcar es extremadamente bajo, lo cual no apoya la afirmación de la
esencialidad del silicio como un elemento mineral para la caña de azúcar.
Como,
aún para plantas acumuladoras de silicio como el arroz de aniego y la caña de
azúcar, todavía no se ha demostrado la esencialidad del silicio, se ha
recibidos con sorpresa reportes de esencialidad del silicio para el tomate y pepino, soya y fresa. La detención del suministro de
silicio no solo redujo drásticamente el rendimiento de fruto sino que también
causo malformación en las hojas recién desarrolladas, marchitamiento,
senescencia prematura, deteriorada viabilidad del polen y en casos severos el
fallo en el cuajado del fruto. Ha sido particularmente dañina la falta de
suministro de silicio bajo condiciones de abundante iluminación. En la
reexaminación de estos resultados del silicio como un nutriente mineral para
especies dicotiledóneas no acumuladoras se ha demostrado que estos efectos del
silicio están confinados a las plantas suplidas con altas concentraciones de
fósforo e insuficientes de zinc, y bajo estas condiciones el silicio
contrarresto la deficiencia de zinc inducida por la toxicidad por fósforo, un
desorden que fue discutido en la sección 9.4.8. El suministro de silicio
incrementó la disponibilidad fisiológica de zinc a las plantas por un mecanismo
desconocido. Este efecto beneficioso del silicio sobre la disponibilidad del
zinc también merece atención en la caña de azúcar.
Debido
a su abundancia en la biosfera, la esencialidad del silicio como un micronutriente para las plantas superiores es muy difícil
de probar. Aún el agua altamente purificada contiene cerca de 20 nм silicio, y correspondientemente las hojas de
plantas acumuladoras de silicio que fueron sometidas al llamado tratamiento sin
silicio usualmente contenían entre 1-4 mg SiO2 g-1 peso seco foliar.
Ha habido solo pocos estudios profundos sobre los cambios
metabólicos en las plantas superiores cuando se omite el silicio en
la solución externa ó cuando es suplido un inhibidor específico del metabolismo
del silicio, el ácido germánico. En ausencia de silicio se ha observado en caña
de azúcar una considerable disminución en la incorporación del fosfato
inorgánico a ATP, a ADP, y a fosfatos de azúcar; en raíces de trigo declina la
proporción de lignina en las paredes celulares y aumenta la de los compuestos
fenólicos. Este último aspecto merece una atención particular por varias
razones. Algo del silicio enlazado a la pared celular está presumiblemente
presente como un éster derivado del ácido silícico (R1–O-Si-O-R2)
que actúa como puente en la organización estructural de los poliuronidos.
Además, el silicio parece influenciar el contenido y el metabolismo de los polifenoles en las paredes celulares xilemáticas. Como lo
mostró Weiss & Herzog (1978) el ácido silícico, como el ácido bórico, tiene una alta afinidad por los o-difenoles como el ácido cafeico y los correspondientes esteres,
formando complejos de silicio mono-, di- y poliméricos de alta estabilidad y
baja solubilidad:
El
silicio puede por lo tanto afectar la estabilidad de plantas superiores no solo
como una deposición inerte en las paredes celulares lignificadas sino también
al modular la biosíntesis de lignina. Como acentúo Raven (1983), el silicio como material estructural requiere mucha menos energía que
la lignina. Se requiere cerca de 2g. de glucosa para
la síntesis de 1g. de lignina; la proporción del
requerimiento de energía para la lignina a aquella para el silicio es de 20:1.
Más
recientemente, se ha proporcionado evidencia de que el silicio no solo
contribuye a la rigidez y fortaleza de la pared celular sino que también puede
incrementar la elasticidad de la pared celular durante el crecimiento por
extensión. En las paredes celulares primarias el silicio interactúa con
constituyentes de la pared celular como las pectinas y polifenoles,
y estos entrecruzamientos obviamente incrementan la elasticidad de la pared
celular durante el crecimiento por extensión, un efecto que es particularmente
evidente en Pinus taeda L. bajo estrés por sequía. Este tiene un paralelo interesante al rol del silicio sobre el crecimiento de las
fibras del algodón. Durante la fase inicial del crecimiento por elongación el
contenido de silicio en la fibra de algodón es bastante alto (0.5% Si en la
materia seca) y disminuye con el engrosamiento de la pared secundaria, esto
es., deposición de celulosa. El mayor contenido de silicio se ha encontrado en
variedades de algodón con largas fibras finas. Este efecto del silicio en las
paredes celulares primarias es opuesto a aquel usualmente observado, por
ejemplo, en las hojas cuando grandes cantidades de silicio son incorporadas en
las paredes celulares secundarias, pero tiene notables semejanzas con la
función del boro en las paredes celulares (Sección 9.7.4). La importancia
relativa del boro y silicio en las paredes celulares primarias puede depender
de la especie vegetal. Las especies gramíneas y dicotiledóneas difieren mucho
mas en su composición de la pared celular y en su requerimiento de boro el cual
es opuesto a su capacidad de toma de silicio y a los
crecimientos respuesta frente al suministro de silicio.
El silicio tiene otros
bien documentados y rápidamente visibles y/ó mensurables efectos beneficiosos.
Bajo condiciones de campo, particularmente en poblaciones densas
de cereales, el silicio puede estimular el crecimiento y el rendimiento por
varias acciones indirectas. Estas incluyen la disminución del sombreo mutuo al
mejorar la erección foliar, la disminución de la susceptibilidad al
volcamiento, la disminución de la incidencia de infecciones de parásitos y
patógenos radicales, patógenos foliares, y la prevención de la toxicidad por
manganeso ó hierro ó de ambos.
La
erección foliar es un factor importante que afecta la intercepción de la luz en poblaciones vegetales
densas. Para un cultivar dado, la erección foliar disminuye al aumentar el
suministro de nitrógeno (Tabla 10.10), por las razones discutidas en la Sección
8.2. El silicio aumenta la erección foliar y así en gran parte contrarresta los
efectos negativos del alto suministro de nitrógeno sobre la intercepción de la
luz. De manera similar, el silicio contrarresta los efectos negativos de un
creciente suministro de nitrógeno sobre la estabilidad de la caña y su
susceptibilidad al volcamiento.
Tabla 10.10
Relación entre el suministro de silicioa y nitrógeno en la
abertura foliarb en plantas de arroz (cv. IR8) en floración c
|
|||
Suministro de nitrógeno
(mg l-1)
|
Suministro de silicio (mg SiO2 l-1)
|
||
0
|
40
|
200
|
|
5
20
200
|
23º
53º
77º
|
16º
40º
69º
|
11º
19º
22º
|
a Como silicato de sodio
b Angulo entre el culmo y la punta de
las hojas
c En base a Yoshida et al., (1969).
|
|||
Este
efecto del silicio sobre la erección foliar está principalmente en función de
las deposiciones de silicio en las capas epidérmicas de las hojas y, de este
modo, en un amplio rango estrechamente relacionado a la concentración
suministrada de silicio (Tabla 10.10). También en especies dicotiledóneas, como
el pepino, el silicio incrementa la rigidez de las hojas maduras, que se
sostienen más horizontalmente, incrementa su contenido de clorofila y retrasa
su senescencia.
.Los
altos contenidos de silicio en las capas epidérmicas de las hojas son
particularmente efectivos en incrementar la resistencia de los tejidos contra
los ataques por hongos como el mildeo polvoso, la infección del tizón en el
arroz y de insectos plaga. Estos aspectos son discutidos en mayor detalle en el
Capitulo 11.
La
estimulación del crecimiento por el silicio puede ser también causada por la
prevención ó depresión de la toxicidad por manganeso y hierro. Como se muestra
en la Fig. 10.6, el silicio no tiene efecto sobre el crecimiento de plantas de
fríjol a bajas concentraciones de manganeso. A altas concentraciones, sin
embargo, ó previene (5.0 μм Mn) ó por lo menos reduce (10.0 μм Mn) la severa depresión en el crecimiento inducida
por la toxicidad por manganeso. Aunque el silicio puede estimular
considerablemente el crecimiento a altas concentraciones de manganeso, este no
obstante tiene que ser clasificado como un efecto beneficioso típico ya que
esto está restringido a condiciones de excesivo suministro de manganeso.
Fig. 10.6 Efecto del manganeso sobre
el peso seco del fríjol en ausencia y presencia de silicio (1.55 mg SiO2 l-1).
Las líneas verticales representan la desviación estándar. (Modificado a partir
de Horst & Marschner, 1978a)
El
incremento en la tolerancia al manganeso en plantas de fríjol no resulta por la
menor toma de manganeso sino por el incremento en la tolerancia del tejido
foliar a los altos contenidos de manganeso. Lo mismo es cierto para la cebada.
En especies vegetales como la cebada y fríjol con baja tolerancia tisular a
altos contenidos de manganeso, y en algún grado en especies tolerantes al
manganeso como el arroz, el silicio altera la distribución del manganeso dentro
del tejido foliar. En ausencia del silicio la distribución del manganeso no es
homogénea y está caracterizada por un acumulación por
manchas (Fig. 10.7). Estas manchas semejan los típicos síntomas visibles de
toxicidad por manganeso en hojas maduras, es decir, síntomas de moteados
marrones circundados por zonas cloróticas ó neuróticas ó ambos. Estos moteados
marrones están principalmente confinados a las paredes celulares y contienen
manganeso oxidado, pero el color marrón se deriva de los polifenoles oxidados.
Fig. 10. 7 Autoradiografía que muestra el efecto del silicio (0.75 mg SiO2 l-1) en la distribución de 54Mn en hojas de fríjol suplidas con 0.1 mм 54Mn por 6 días. El contenido de manganeso en las hojas primarias:
22.0 μg g-1 peso seco en –Si y 16.7 μg g-1 peso seco en +Si- (Horst & Marschner, 1978a)
El
silicio evita la aparición de moteados marrones al causar una distribución homogénea
del manganeso (Fig. 10.7), presumiblemente incrementando por lo tanto la
tolerancia tisular a los altos contenidos de manganeso. Pueden diferir
considerablemente los niveles críticos de toxicidad por manganeso en el tejido
foliar de ciertas especies vegetales dadas, dependiendo, por lo tanto del
contenido de silicio en las hojas. Aunque la severidad de los síntomas de
toxicidad en las hojas y su actividad peroxidasa están positivamente correlacionados, no es claro si el silicio alivia la toxicidad
del manganeso principalmente vía modulación de la actividad enzimática ó
distribución del manganeso.
El
silicio también puede incrementar la tolerancia al aluminio en plantas como se
ha mostrado en el crecimiento de teosinte en solución
nutritiva (Sección 16.3.4).
En
acumuladoras de silicio como el arroz de aniego, el silicio incrementa
principalmente de otra forma la tolerancia a concentraciones excesivas de
manganeso y hierro en el medio de enraizado, es decir al deprimir los
contenidos de hierro y particularmente de manganeso en los vástagos. Este
efecto del silicio sobre los contenidos de manganeso en los vástagos es solo
pequeño a bajas concentraciones externas de manganeso pero se vuelve mucho más
notable a altas concentraciones (Tabla 10.11). En contraste a los contenidos
caulinares, debido el silicio se incrementan los contenidos radicales de
manganeso (así como las cantidades por planta), demostrando que en arroz y
otras especies de aniego el silicio aumenta el “poder oxidante” de las raíces.
Este efecto del silicio es llevado a cabo al incrementar el volumen y rigidez
del aerénquima (espacios llenos de aire en vástagos y raíces), realzando por lo
tanto el transporte de O2 desde los vástagos hacia el sistema
radical sumergido expuesto a concentraciones tóxicas de hierro y manganeso
reducidos (Sección 16.4.3). Independiente del contenido de manganeso, el silicio disminuyo consistentemente las
tasas de transpiración en plantas de arroz (Tabla 10.11) mediante la disminución
del componente de transpiración no estomatal (cuticular). En plantas de arroz,
el realce del crecimiento por el suministro de silicio no esta asociado solo
con las menores tasas de transpiración sino también con la menor toma de calcio
reflejada en ambos el menor contenido de calcio en la materia seca caulinar y
en su cantidad por planta.
Tabla 10.11
Efecto del suministro de silicio (50 mg SiO2 l-1) en el peso seco
caulinar, contenido de manganeso en raíces y vástagos y tasas de
transpiración del arroz (Oryza sativa L.) a
|
||||||||
Suministro de Mn
(mg l-1)º
|
Peso seco caulinar
(g. por planta)
|
Contenidos (mg Mn g-1 peso seco)
|
Tasa de transpiración
(mg H2O g-1 peso seco por día)
|
|||||
Radical
|
Caulinar
|
|||||||
-Si
|
+Si
|
-Si
|
+Si
|
-Si
|
+Si
|
-Si
|
+Si
|
|
0.32
1.0
3.2
10.0
|
4.4
4.3
4.2
4.1
|
4.5
4.7
5.0
5.0
|
0.03
0.12
0.72
2.12
|
0.13
0.50
1.60
2.89
|
0.25
0.66
1.94
4.36
|
0.21
0.53
1.20
1.97
|
11.8
11.6
11.7
11.7
|
10.9
10.7
10.8
10.7
|
a En base a Horiguchi (1988a).
|
||||||||
La
aplicación de fertilizantes de silicio como la escoria básica es un medio
efectivo para satisfacer las demandas particularmente altas de silicio de1 caña
de azúcar que es cultivada en suelos orgánicos. En arroz de aniego, puede
esperarse rendimiento respuesta a la aplicación de silicio a contenidos de SiO2 debajo del 11% de la materia seca foliar.
La cascarilla de arroz en particular y también la paja de arroz en general son
usualmente altas en contenido de silicio. Sin embargo, el silicio de paja de
arroz solo es liberado muy lentamente después de su incorporación en el suelo
y, de este modo, solo es adecuada como una fuente a largo plazo de silicio para
plantas de arroz. La desorción del fósforo mediante la aplicación de
fertilizantes de silicio es de importancia en suelos de altiplano pero no en
suelos de los arrozales. Merecen más atención en el futuro los otros efectos
beneficiosos de la aplicación de silicio como la reducción de la pérdida de
agua por transpiración cuticular, y el incremento de la resistencia contra el
volcamiento y plagas, en otros cultivos aparte del arroz y de la caña de
azúcar. En trigo, un incremento en el suministro de silicio estimula la
germinación y el crecimiento, y este efecto es relativamente más notable en
substratos salinos; este efecto puede estar relacionado con el rol del silicio
en la elasticidad de la pared celular primaria (Sección 10.3.3).
El
silicio es un elemento mineral esencial para los animales, donde este es un
constituyente de ciertos mucopolisacáridos en tejidos
conectivos. Por otro lado, en animales rumiantes la toma de grandes cantidades
de fitolitos puede conducir a la abrasión excesiva de
la pared del rumen, y el silicio disuelto puede
formar deposiciones secundarias en el riñón, causando por lo tanto serias
perdidas económicas.