La química del selenio (Se) tiene
características en común con la del azufre. El selenio, como el azufre, puede
existir en los estados de oxidación –II (seleniuro Se2-), 0, -IV
(selenita SeO
) y –VI (selenato SeO
). A partir de ambos suelos y soluciones nutritivas las plantas
toman el selenato en fuerte preferencia a la
selenita. El sulfato y el selenato compiten por
sitios de toma común en las raíces y, de esta forma, la toma de selenato puede ser fuertemente disminuida por el alto
suministro de sulfato. Los suelos también contienen seleno-aminoácidos
como la selenometionina que es rápidamente tomada por
las plántulas de trigo.
Las
especies vegetales difieren mucho en la toma y acumulación de selenio en los
vástagos y también en su capacidad para tolerar altas concentraciones de
selenio en el medio radical ó en el tejido caulinar ó en ambos. Un ejemplo
representativo de las diferencias entre especie vegetal y la acumulación de
selenio es mostrado en la Tabla 10.15. En base a estas diferencias las plantas
se han clasificado en acumuladoras de
selenio y no acumuladoras, y
aquellas entre las dos como indicadoras
de selenio. Muchas especies de los géneros Astragalus, Xilorrhiza y Stanleyea son típicas
acumuladoras de selenio, y son capaces de crecer en suelos con altos contenidos
de selenio (suelos seleníferos) sin ningún efecto
perjudicial sobre el crecimiento y alcanzando contenidos caulinares de selenio
tan altos como 20 – 30 mg g-1 materia
seca. Sin embargo, dentro del genero Astragalus hay grandes diferencias entre especies y ecotipos
en su capacidad para acumular selenio, siendo el contenido de selenio en tipos acumuladores 100-200 veces mayor que en
tipos no acumuladores.
Tabla 10.15
Contenidos caulinares de selenio en especies acumuladoras y no
acumuladores cultivadas en un suelo con 2-4 mg Se kg-1 a
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Especie vegetal
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Contenido (mg Se kg-1 materia seca)
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Astragalus pectinalus
Stanleya pinnola
Guitierrezia fremontii
Zea mays
Helianthus annuus
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4000
330
70
10
2
|
a En base a Shrift (1969).
|
|
Los
miembros de las Crucíferas como la mostaza negra y el brócoli también acumulan
cantidades relativamente grandes de selenio y pueden contener, y tolerar varios
cientos de µg Se g-1 materia seca
caulinar. Por otro lado, la mayoría de especies vegetales hortícolas y
agrícolas son no acumuladoras y puede presentarse toxicidad por selenio a
contenidos inferiores a 100 µg Se g-1 (e.g., alfalfa) ó menos de 10 µg Se g-1 (e.g., trigo). Típicamente, los contenidos críticos de toxicidad por selenio
son mucho menores cuando se suministra selenita
comparando con selenato.
Las
grandes diferencias en el contenido de selenio en las plantas atrajeron primero
la atención en los 1930s cuando se comprendió comprendido que la toxicidad por
selenio es responsable de ciertos desordenes en animales pastoreados con
vegetación nativa sobre suelos seleníferos. Los
máximos niveles tolerables de selenio en la dieta dependen de la especie animal
y están en el rango de 1-5 µg Se g-1 materia seca. La toxicidad por selenio puede ser clasificada en tres tipos con
decreciente severidad: aguda, cuando
conduce a un muerte rápida; ceguera
crónica tambaleante, manifestada en ceguera y parálisis, y enfermedad crónica álcali, caracterizada
por debilidad y perdida de vitalidad, la ultima enfermedad resulta del consumo
a largo plazo de alimento que contiene 5-40 µg Se g-1 materia seca. En áreas agrícolas en partes de California central los altos
contenidos de selenio en los suelos, de las aguas de drenaje a partir de las
áreas de irrigación y de fabricas se han vuelto recientemente de mucho interés
como un problema ambiental en general y un riesgo potencial para los animales,
y vida silvestre en particular.
Los
reportes iniciales sobre un requerimiento de selenio para las altas tasas de
crecimiento en especies acumuladoras de Astragalus no pudieron ser confirmados por Broyer et a.,l (1972). Estos autores demostraron que en plantas
cultivadas en cultivo en solución sin selenio, se acumularon niveles tóxicos de
fosfato en las hojas. La adición de selenio evito esta toma excesiva de fosfato
y estimulo por lo tanto el crecimiento. A niveles no tóxicos de fósforo, el
selenio no tuvo efectos beneficiosos en el crecimiento en plantas acumuladoras
de selenio del genero Astragalus.
Este es otro ejemplo instructivo sobre la necesidad de evaluar críticamente los
llamados elementos minerales beneficiosos. No obstante, en estas especies
acumuladoras los altos contenidos de selenio son presumiblemente beneficiosos
para las plantas en términos de disminuir la susceptibilidad al ataque de un
rango de insectos.
Fig. 10.10 Presentación
esquemática de la asimilación de selenio en especies acumuladoras y no
acumuladoras, y volatilización del selenio. (Compilado a partir de Brunei,
1981; Brown & Shrift,
1982; Zayed & Ferry, 1992)
Las
grandes diferencias entre especies vegetales en la tolerancia tisular al
selenio están causalmente relacionadas con las diferencias en la detoxificación
del selenio. El sulfato y selenato (y selenita)
tienen características en común no solo en la toma y asimilación sino también
en que ellos compiten por varias enzimas en la vía de asimilación del azufre
(Sección 8.3.2), por ejemplo, por la ATP sulfurilasa,
que conduce a la formación de análogos con selenio de cisteína y metionina, es
decir la selenocisteína y la selenometionina (Fig. 10.10). En plantas no acumuladoras, los seleno-aminoácidos
son incorporados a proteínas que son cualquiera no funcionales ó por lo menos
mucho menos capaces de funcionar como proteínas enzimáticas que las correspondientes
proteínas que contienen azufre. La incorporación de los seleno-aminoácidos
es presumiblemente critica particularmente en enzimas con un grupo sulfhidrilo (-SH) como su sitio catalítico. En especies no
acumuladoras la estrategia de evasión, i.e., restricción en la toma de selenio,
es por lo tanto un factor importante en la tolerancia a altos contenidos de
selenio en el medio radical. En contraste, en plantas acumuladoras, parece
estar deteriorada la formación de selenometionina y
la selenocisteína es transformada a aminoácidos no
proteicos como la selenometilcisteína (Fig. 10.10).
También
existen semejanzas entre el metabolismo del azufre y el selenio en la
producción de compuestos volátiles liberados por las partes aéreas vegetales
(Sección 4.1.2). El principal compuesto volátil seleniuro es la
dimetilseleniuro del cual la selenometionina es el
principal precursor (Fig. 10.10). Las tasas de volatilización del selenio
varían considerablemente entre especie de cultivo. Con un suministro de 10 µм selenato, el arroz, el
brócoli y la col volatilizaron 200-350 µg Se m-2 área foliar por día comparando con los menos de 15 µg Se m-2 área foliar por día en remolacha azucarera, lechuga y
cebolla. En brócoli el cual acumula
hasta varios cientos de µg Se g-1 peso
seco la tasa de liberación de compuestos de selenio es cerca de siete veces
mayor a un bajo suministro de sulfato comparando con un alto suministro de
sulfato debido a ambas a la inhibición en la toma de selenato y a la competencia dentro de la planta por los sitios de asimilación del
azufre. Los sitios de asimilación del selenio dentro de las plantas, raíces ó
vástagos, parecen diferir entre el suministro de selenita y selenato;
con el suministro de selenita se asimila una proporción mucho mayor en las
raíces, lo cual puede explicar por lo menos en parte la mayor fitotoxicidad de la selenita, a pesar de su menor tasa de
toma comparada con la del selenato.
En
contraste a las plantas superiores, el selenio es un elemento mineral esencial
para animales y humanos. Para evitar la deficiencia de selenio en animales el
requerimiento mínimo en la dieta esta en el rango de 0.1-0.3 µg Se g-1 materia seca. Si este requerimiento no
es satisfecho, en todo ganado, y especialmente en el joven, se presentaran
síntomas de deficiencia de selenio como la enfermedad
del músculo blanco, distrofia
muscular nutricional, ó desorden
reproductivo.
En
ambos humanos y animales la única función bien establecida de la función del
selenio es su rol como cofactor en la glutatión peroxidasa. Esta enzima
contiene cuatro átomos de selenio por molécula y es parte de un sistema multicomponente que reduce los peróxidos de hidrogeno, los
peróxidos de lípido y los peróxidos de esterol y por lo tanto protege a los
constituyentes celulares como las membranas del daño por radicales libres y
peróxidos. La función en animales y humanos de la glutatión peroxidasa que
contiene selenio es comparable a la de la glutatión reductasa en plantas
superiores, por ejemplo, en los cloroplastos (Sección 5.2.2). Interesantemente,
puede inducirse la síntesis de glutatión peroxidasa funcional con selenio en el
alga verde Chlamydomonas reinhardtii al
suministrarle selenio. Hasta ahora, en plantas superiores no se han dirigido
estudios acerca de la inducción de una glutatión peroxidasa con selenio. Para
una reseña comprensiva reciente sobre el selenio en plantas superiores el
lector se remite a Läuchli (1993).