11.2.1 Principios de la infección
11.2.2 Rol del silicio
11.2.3
Rol del nitrógeno y del potasio
11.2.4
Rol del calcio y otros nutrientes minerales
11.2.1
Principios de la infección
Por lo general, la germinación de las esporas en las superficies laminares y radicales es estimulada por la presencia de exudados vegetales. El flujo de exudados contribuye al éxito ó fracaso de la infección en la mayoría de enfermedades fungosas debidas a patógenos del aire y del suelo. La tasa del flujo y composición de los exudados depende de la concentración celular y del correspondiente gradiente de difusión (Fig. 11.2). Las concentraciones de azúcares y aminoácidos son altas en hojas, por ejemplo, cuando el potasio es deficiente. Las concentraciones de fotosintatos en el apoplasto y en la superficie foliar –y también en la superficie radical- dependen de la permeabilidad de la membrana plasmática. En promedio, las concentraciones de aminoácidos y azúcares en el apoplasto de ambos tejidos foliar y caulinar están en el rangote 1-8 mм pero pueden elevarse considerable con la deficiencia de calcio ó boro (lo que causa la incrementada permeabilidad de la membrana) y la deficiencia de potasio (que deteriora la síntesis de polímeros).
Fig. 11.2 Representación
esquemática de la penetración de hifas fungosas en la superficie foliar hacia
la capa de células epidérmicas (apoplasto), y de algunos factores que afectan
la penetración y tasa de crecimiento de las hifas y que están estrechamente
relacionados con la nutrición mineral.
La concentración de los asimilados solubles en el apoplasto del hospedero es un factor importante para el crecimiento del parásito y las fases de posinfección. Solo un pequeño grupo de fitoparásitos son verdaderamente intracelulares con acceso directo a los asimilados en el simplasto. Algunos parásitos, como el mildeo polvoso en cebada, tienen solo acceso a las células epidérmicas. En estos casos, las propiedades físicas y químicas de las células epidérmicas son de mucha mayor importancia con respecto a la susceptibilidad y resistencia que aquellas del tejido foliar total. En células epidérmicas de cebada, más del 90% de los carbohidratos solubles son β-cianoglucósidos que probablemente son de particular importancia en la resistencia contra el mildeo polvoso. Las células epidérmicas de las hojas, y tallos y raíces también están caracterizadas por contenidos muchos mayores de compuestos fenólicos y flavonoides (i.e., sustancias con notables propiedades fungistáticas). Está bien documentado el rol de los nutrientes minerales en el metabolismo de los fenoles, y los ejemplos de la acumulación de fenoles han sido discutidos en relación a la deficiencia de boro y cobre (Capitulo 9).
La mayoría de hongos y también bacterias parásitos invaden el apoplasto al liberar enzimas pectolíticas, que disuelven la lamela media (Fig. 11.2). La actividad de estas enzimas es fuertemente inhibida por el Ca2+, lo que explica las estrechas correlaciones entre el contenido de calcio de los tejidos y su resistencia a enfermedades fungosas y bacterianas (ver Sección 11.2.4).
Durante la infección suceden un rango de interacciones entre las hifas y las células hospederas (Fig. 11.2). Los mecanismos inducibles de resistencia están principalmente asociados con la epidermis, la efectividad de estos mecanismos depende del tipo de patógeno y de la resistencia del hospedero. Los nutrientes minerales y el estado nutricional mineral vegetal están involucrados en estos mecanismos. Las enzimas pécticas de los parásitos no solo disuelven la lamela media sino que estas enzimas, ó los productos del rompimiento de la pectina, también incrementan la permeabilidad pasiva de la membrana plasmática y realzan el eflujo de K+ y el influjo de H+ lo que probablemente provoca reacciones de hipersensibilidad como la necrosis localizada. En otro hongo patogénico como la mancha foliar (Helminthosporium cynodontis Marig.) las toxinas fungosas indujeron este realzado eflujo de K+ y el agotamiento de potasio en células y tejidos infectados. Por consiguiente, la severidad de los síntomas de enfermedad (manchas foliares) se disminuyó fuertemente con el incremento en el contenido de potasio de las hojas.
Los compuestos fenólicos juegan un rol clave en las etapas iniciales de infección (Fig. 11.2), cualquier como fitoalexinas ó como precursores de la síntesis de lignina y suberina. Por ejemplo, los glucanos de la pared celular de Phytophthora megasperma elicitan la síntesis de isoflavonas que funcionan como fitoalexinas y simultáneamente conducen a una rápida y masiva acumulación de polímeros fenólicos en los sitios de infección. Dentro de unas pocas horas después de la infección es transmitida una “señal” a hojas no infectadas lo que también incrementa su síntesis de fenoles. Ya que varios nutrientes minerales, el boro y el cobre en particular, tienen una profunda influencia en la biosíntesis y también en la forma de ligamiento de los fenoles (Sección 9.3 y 9.7) el estado nutricional vegetal influencia estas respuestas de defensa, como se ha discutido para boro por Lewis (1980b). El contenido de fenólicos es también frecuentemente alto en plantas deficientes en nitrógeno y ambos el contenido de estas sustancias y sus efectos fungistáticos pueden disminuir cuando el suministro de nitrógeno es grande. Se ha observado una relación negativa entre el creciente suministro de nitrógeno y el contenido de la fitoalexina stilben y la resistencia al mildeo polvoso en hojas de vid.
En respuesta
a la infección del patógeno en muchos casos también se incrementa la producción
de radicales de oxígeno (e.g., O
e OH-) y peróxido de hidrógeno (H2O2)
como un componente de las respuestas de defensa vegetales. Esta respuesta puede
contribuir a las reacciones de hipersensibilidad (oxidación de los lípidos de
membrana, conduciendo a la muerte celular), iniciación de la lignificación de
la pared celular, y daño al patógeno. En vista del rol del cobre, zinc, hierro
y manganeso en ambos la generación y detoxificación de los radicales de oxígeno
y peróxido de hidrógeno, la resistencia vegetal está marcadamente influenciada
por la nutrición mineral al nivel de las interacciones planta
hospedera-patógeno.
En tejidos (particularmente hojas) maduros, la lignificación ó la acumulación y deposición del silicio en la capa celular epidérmica ó ambos procesos, pueden formar una efectiva barrera física contra la penetración hifal (Fig. 11.2). Ambos la lignificación y la deposición de silicio son afectados por la nutrición mineral en varias formas. Estos procesos proporcionan la principal resistencia estructural vegetal contra enfermedades (y plagas), especialmente en las hojas de pastos, y en la endodermis de las raíces (Sección 10.3.2).
Los pastos en general y el arroz de aniego en particular son típicas plantas acumuladoras de silicio (Sección 10.3). Como el suministro de silicio se incremente, el contenido de silicio de las hojas también se eleva, induciendo una correspondiente declinación en la susceptibilidad a enfermedades fungosas como el tizón del arroz (Fig. 11.3). El incremento en la resistencia (que se manifiesta por si misma mediante una caída en el número de manchas de ojo) parece estar relacionada directamente con la concentración de silicio en la solución externa y en las hojas.
Fig. 11.3 Contenido de silicio y susceptibilidad al hongo del tizón (Pyricularia oryzae Cav.) en hojas de
arroz completamente expandidas. (Modificado a partir de Völk et al., 1958.)
Son también evidentes las
limitaciones del silicio para el control de enfermedades fungosas en
Fig. 11.4 Declinación en el número de lesiones mancha de ojo (lo
que indica incrementada resistencia al hongo del tizón) con la edad de las
hojas de arroz y concentración de silicio en la solución nutritiva de 3 mg Si l-1 y 59 mg Si l-1.
(Modificado de Volk et al., 1958).
La formación
de una barrera física en las células epidérmicas contra la penetración de las
hifas (Fig. 11.2) ó de insectos como áfidos (Sección 11.5) no es, sin embargo,
el único mecanismo por el que el silicio contribuye a la resistencia vegetal
contra enfermedades y plagas. Hay también involucrado un componente mucho más
dinámico de redistribución del silicio alrededor de la cuña de infección. Por
ejemplo, en trigo el silicio se acumula en los sitios de penetración hifal del
mildeo polvoso y en cebada en
A pesar de las estrechas relaciones entre la acumulación del silicio en los sitios de penetración y la inhibición del crecimiento hifal y de la formación de haustorios, no es que el silicio por si mismo tenga un efecto perjudicial sino obviamente los fenólicos que se acumulan en los sitios de infección (Fig. 11.5). No es clara la conexión causal entre el suministro de silicio y la acumulación de fenólicos en los sitios de infección; el silicio puede formar complejos débiles con los fenólicos (Sección 10.3) y por lo tanto realzar la síntesis y movilidad de los fenólicos en el apoplasto. La rápida deposición de los fenólicos ó lignina en los sitios de infección es un mecanismo de defensa general al ataque del patógeno y la presencia del silicio soluble obviamente facilita este mecanismo de resistencia.
Fig. 11.5 Efecto del suministro de silicio a segmentos foliares
de pepino (Cucumis sativus) en la
infección con Sphaerotheca fuliginea. (En
base a Menzies et
al., 1991)
11.2.3
Rol del nitrógeno y del potasio
Hay extensa
literatura sobre el efecto de ambos nitrógeno y potasio en las enfermedades
parasitas debido a que su rol al modular la resistencia a enfermedades es
demostrado rápidamente y, además, es de particular importancia en la aplicación
de fertilizantes. Sin embargo, los resultados son frecuentemente inconsistentes
y en algunos casos discutibles, principalmente por dos razones: (a) No se ha
enunciado claramente si los niveles de estos nutrientes minerales representan
un suministro deficiente, óptimo ó excesivo (ver Fig. 11.1). (b) No se
considera en el patrón de infección la distinción entre parásitos obligados y
facultativos. Como se muestra en
Tabla 11.2
Resumen
tentativo sobre los efectos de los niveles de nitrógeno y potasio en la
severidad de las enfermedades (+ → + + +) causadas por parásitos a
|
||||
Patógeno
y Enfermedad
|
Nivel de nitrógeno
|
Nivel de potasio
|
||
Bajo
|
Alto
|
Bajo
|
Alto
|
|
Parásitos obligados
Puccinia ssp. (enfermedades de roya)
Erysiphe
graminis (mildeo polvoso)
Parásitos facultativos
Alternaria ssp.
(enfermedades de mancha foliar)
Fusarium oxysporum (enfermedad marchitamiento y pudrición)
Xanthomonas ssp.
(manchado bacteriano y marchitamiento)
|
+
+
+ + +
+ + +
+ + +
|
+ + +
+ + +
+
+
+
|
+ + + +
+ + + +
+ + + +
+ + + +
+ + + +
|
+
+
+
+
+
|
a En base
a Kiraly (1976) y Perrenoud (1977)
|
||||
Las
principales diferencias en la respuesta de los parásitos obligados y
facultativos al nitrógeno son mostradas en
Fig. 11.6 Número de pústulas de roya del tallo (Puccinia graminis ssp. tritici) en
trigo (A) y número de lesiones necróticas causadas por el manchado bacteriano (Xanthomonas vesicatoria) en tomate (B) cultivados
en soluciones nutritivas con creciente concentración de nitrógeno. D,
deficiente; O, óptimo; L, lujo; E, excesivo. (En base a Kiraly,
1976)
Estas diferencias en la respuesta están basadas en los requerimientos nutricionales de los dos tipos de parásitos. Los parásitos obligados dependen de los asimilados suplidos por células vivas. Por el otro lado, los parásitos facultativos son semisaprofitos que prefieren tejido senescente ó que liberan toxinas a fin de dañar ó matar las células de la planta hospedera. Por lo general, todos los factores que apoyen las actividades metabólicas de las células hospedera y que retrasen la senescencia de la planta hospedera también incrementan la resistencia ó tolerancia a los parásitos facultativos.
El rol del
nitrógeno en incrementar la susceptibilidad de las plantas hospederas a los
parásitos fungosos obligados (Tabla 11.1) es cuestión de interés en ambas
prácticas agrícola ú hortícolas. Este efecto está relacionado con ambos los
requerimientos nutricionales del parásito y los cambios en la anatomía y fisiología
de la planta hospedera en respuesta al nitrógeno. Como se discutió en
Una disminución en el contenido de silicio es otro cambio usualmente observado en plantas en respuesta al creciente suministro de nitrógeno. Esto, sin embargo, es una respuesta no específica referida como dilución por crecimiento. Los varios cambios anatómicos y bioquímicos junto con el incremento en el contenido de nitrógeno orgánico de bajo peso molecular como sustratos para los parásitos son los principales factores responsables de la estrecha correlación entre el suministro de nitrógeno y la susceptibilidad a los parásitos obligados.
Con el
potasio la situación es más compleja. El potasio disminuye la susceptibilidad
de las plantas hospederas a ambos tipos de parásitos. Esto efecto puede ser
bastante dramático, como se muestra en
Fig. 11.7 Efecto del suministro de potasio sobre el rendimiento de
grano y sobre la incidencia de pudrición del tallo (Helminthosporium sigmoideum)
en arroz de aniego. Fertilización basal de nitrógeno y fósforo constante a 120
y
Fig. 11.8 Severidad de la enfermedad de la mancha foliar (Helminthosporium cynodontis) y
rendimiento materia seca en pasto Bermuda “Coastal” (Cynodon dactylon L. Pers.) versus contenido foliar de potasio. (Reproducido a
partir de Matocha & Smith,
1980, con permiso de American Society of Agronomy)
Resultados
similares a aquellos mostrados en
La alta
susceptibilidad de las plantas deficientes en potasio a las enfermedades
parásitas está relacionada con las funciones metabólicas del potasio (Sección
8.7). En plantas deficientes se deteriora la síntesis de compuestos de alto peso
molecular (proteínas, almidón, y celulosa) y se acumula la síntesis de
compuestos orgánicos de bajo peso molecular. En el rango de deficiencia un
incremento en el suministro de potasio conduce por lo tanto a un incremento en
el crecimiento y a una disminución en el contenido de compuestos orgánicos de
bajo peso molecular hasta que el crecimiento es máximo. Un ulterior incremento
en el suministro y contenido vegetal del potasio no tiene efecto sustancial sobre
los constituyentes orgánicos vegetales y usualmente de este modo sobre la
resistencia ó tolerancia. El patrón característico es dado en
Fig. 11.9 Esquema tentativo del crecimiento respuesta y
principales cambios sobre composición vegetal con creciente suministro de
potasio.
En el rango de deficiencia, el realce del crecimiento inducido por potasio también causa disminuciones no específicas en el contenido de otros elementos minerales (dilución por crecimiento). Más allá del crecimiento máximo puede continuar una ligera disminución en los niveles de otros cationes como calcio y magnesio debido a la competencia en los sitios de toma en las raíces (Sección 2.5). En plantas que reciben un suministro subóptimo de calcio puede por lo tanto incrementarse el riesgo de ambos de desordenes fisiológicos relacionados con el calcio y de susceptibilidad a enfermedades (ver Sección 11.2.4).
La relación
entre el potasio y la resistencia es más compleja en semillas y frutos que son
suplidos con potasio principalmente por retranslocación desde los órganos
vegetativos. En ciertas variedades de soya la incidencia del marchitamiento de
la vaina se incrementa rápidamente al final de la estación en las vainas
superiores, y esto está correlacionado con una abrupta caída en el contenido de
potasio en las vainas. Con una aplicación excepcionalmente alta de potasio al
suelo (410-
11.2.4
Rol del calcio y otros nutrientes minerales
El contenido de calcio de los
tejidos vegetales afecta de dos formas la incidencia de enfermedades parásitas.
Primera, el calcio es esencial para la estabilidad de las biomembranas; cuando
el contenido de calcio es bajo, se realza el eflujo de compuestos de bajo peso
molecular (e.g., azúcares) desde el citoplasma hacia el apoplasto. Segunda, se
requiere de poligacturonatos de calcio en la lamela
media para la estabilidad celular (Sección 8.6). Muchos hongos y bacterias
parásitas invaden el tejido vegetal al producir enzimas pectolíticas extracelulares como la poligalacturonasa, la cual disuelve la lamela media
(Sección 11.3.2). La actividad de esta enzima es inhibida drásticamente por el
calcio. La susceptibilidad vegetal a la infección con tales parásitos está por
lo tanto inversamente relacionada con el contenido tisular de calcio, como se
muestra en
Tabla.
11.3
Relación
entre el contenido de cationes y la severidad de la infección con Botrytis cinerea Pars. en lechuga a
|
|||
Contenido de cationes (mg g-1 peso seco)
|
Infección con Botrytis b
|
||
K
|
Ca
|
Mg
|
|
14.4
23.8
34.2
48.9
|
10.6
5.4
2.2
1.8
|
3.2
4.1
4.7
4.2
|
4
7
13
15
|
a En base a Krauss (1971).
b Índice de infección: 0-5 infección ligera; 6-10
infección moderada; 11-15 infección severa.
|
|||
En soya, la anormalidad del “tallo gemelo“ es endémica en muchos suelos tropicales ácidos. Se presenta necrosis del meristemo apical, y las plantas son simultáneamente infectadas fuertemente con Sclerotium ssp. El creciente suministro de calcio suprime ambos la infección fungosa y el tallo gemelo. Parece probable que la última anormalidad es el resultado directo de la deficiencia de calcio (síntomas que son la necrosis del meristemo apical y la perdida de dominancia apical) y que la infección fungosa es un evento secundario.
Varios hongos
parásitos invaden preferentemente el xilema y disuelven las paredes celulares
de los vasos conductores. Esto conduce al taponamiento y subsiguiente síntomas
de marchitamiento (e.g., marchitamiento Fusarium). Comparando el grado de infección de la planta de
tomate con Fusarium oxysporum en relación al nivel de suministro de calcio,
las plantas fueron infectadas severamente cuando la concentración de calcio en
la savia del xilema estuvo debajo de
Los tejidos vegetales bajos en calcio también son mucho más susceptibles que los tejidos con niveles normales en calcio a las enfermedades parásitas durante el almacenamiento. Esto es de particular interés en el caso de frutos frescos con su contenido de calcio típicamente bajo. Durante el almacenamiento los frutos son más susceptibles no solo a los llamados desordenes fisiológicos (Sección 8.6) sino también a las enfermedades fungosas que causan la pudrición del fruto (Fig. 11.10). El tratamiento con calcio a los frutos antes del almacenamiento es por lo tanto un procedimiento efectivo para evitar perdidas ambos a partir de desordenes fisiológicos y a partir de la pudrición del fruto.
Fig.
Hay extensa literatura sobre los efectos de los micronutrientes en las enfermedades parásitas. De los varios mecanismos de defensa disponibles para las plantas los fenólicos y la lignina son los mejor entendidos, y de los micronutrientes, por lo menos el boro, manganeso y cobre juegan un rol clave en el metabolismo de fenoles y biosíntesis de lignina (Capitulo 9). Los micronutrientes también pueden afectar indirectamente la resistencia. En plantas deficientes no solo puede deteriorarse el mecanismo de defensa sino que frecuentemente las plantas también se hacen un sustrato más adecuado para la alimentación. Con la deficiencia de zinc, una fuga de azúcares hacia la superficie foliar de Hevea brasiliensis incrementa la severidad de la infección con Oidium. En plantas de trigo deficientes en boro la tasa de infección con mildeo polvoso es varias veces superior que en plantas suficientes en boro, y el hongo también se difunde más rápidamente en toda la planta.
El cobre ha
sido usado extensamente como un fungicida, pero las cantidades requeridas son
por lo menos 10-100 veces superiores a aquellas requeridas por las plantas y
que son usadas, por ejemplo, como aspersiones foliares para corregir la
deficiencia en cobre. Quizás la mejor evidencia de un efecto del cobre en la
resistencia de la planta hospedera a la enfermedad es cuando el cobre es
aplicado al suelo y deprime las infecciones foliares, por ejemplo del mildeo
polvoso en trigo, ó para controlar patógenos del tallo mediante la aplicación
foliar del cobre (Tabla 11.4). Para la depresión de patógenos caulinares y
foliares, es frecuentemente más efectiva la aplicación foliar de cobre que la
aplicación al suelo (Tabla 11.4) ya que la mayoría del cobre aplicado al suelo
es enlazado fuertemente a la matriz del suelo. Los resultados en
Tabla 11.4
Efecto de la fertilización de cobre sobre la
melanosis del tallo (causada por Pseudomonas cichorii) en trigo cultivado en suelo
deficiente en cobre a
|
|||
Tratamiento
|
Fertilizante de Cu
(kg Cu ha-1)
|
Porcentaje de enfermedad
|
Rendimiento de grano
(kg ha-1)
|
Nil (control)
CuSO4, en banda
CuSO4, incorporado
CuSO4, aspersión foliar
CuChel,
aspersión foliar
|
-
10
10
10
2
|
92
76
34
6
7
|
294
511
2016
2116
2505
|
a En base a Mahli et al. (1989).
|
|||