12.2
Diagnóstico de los desordenes nutricionales mediante síntomas visuales
Por lo general, los desordenes nutricionales que inhiben solo ligeramente el crecimiento y rendimiento no son caracterizados por síntomas visibles específicos. Los síntomas se hacen claramente visibles cuando una deficiencia es aguda y se deprimen notablemente la tasa de crecimiento y rendimiento. Sin embargo, hay excepciones. Por ejemplo, los transitorios síntomas visibles de deficiencia de magnesio en cereales que pueden algunas veces observarse bajo condiciones de campo durante la extensión caulinar no tienen efecto perjudicial en el rendimiento final de grano. Además, muchas especies de plantas anuales y perennes de la vegetación natural, particularmente aquellas adaptadas a sitios pobres en nutrientes, ajustan su tasa de crecimiento al nutriente más limitante y, de este modo, no se desarrollan síntomas visibles de deficiencia.
El diagnóstico en base a los síntomas visuales requiere de una
aproximación sistemática que se resume en
Tabla 12. 1
Algunos principios del diagnóstico visual de
desordenes nutricionales.
La clorosis ó necrosis y el patrón de ambos son importantes criterios para el diagnóstico. Por lo general, los síntomas visibles de deficiencias nutricionales son mucho más específicos que aquellos de toxicidad por nutrientes, a menos que la toxicidad de un nutriente mineral induzca la deficiencia de otro. Se describieron brevemente los síntomas visibles de deficiencia para nutrientes individuales en los Capítulos 8 y 9. Para detalles (incluyendo imágenes a color) de los síntomas de desordenes nutricionales el lector es referido a Wallace (1961) y Bergmann (1988, 1992).
El diagnóstico puede complicarse especialmente en plantas cultivadas en campo cuando más de un nutriente mineral es deficiente y cuando hay una deficiencia de un nutriente mineral y simultáneamente una toxicidad de otro. Tales deficiencias y toxicidades que se presentan simultáneamente plantean dificultadas en el diagnóstico y pueden encontrarse en la práctica como por ejemplo, en suelos ácidos inundados, donde puede presentarse ambos toxicidad de manganeso y deficiencia de magnesio (síntomas complejos). El diagnóstico puede complicarse más por la presencia de enfermedades, plagas, y otros síntomas causados, por ejemplo, por daños mecánico incluyendo daño por aspersión. A fin de diferenciar los síntomas de los desordenes nutricionales de otros síntomas, es importante tener en mente que los desordenes nutricionales, siempre tienen un patrón simétrico típico: las hojas de la misma ó similar posición (etapa fenológica) en una planta muestran patrones casi idénticos de síntomas, y hay una marcada gradación en la severidad de los síntomas desde las hojas viejas a las jóvenes (Tabla 12.1).
A fin de hacer un diagnóstico visual más preciso, es útil adquirir información adicional, incluyendo el pH del suelo, los resultados del análisis del suelo para nutrientes minerales, estado hídrico del suelo (seco/inundado), condiciones climáticas (baja temperatura ó heladas) y la aplicación de fertilizantes, fungicidas, ó plaguicidas. En algunos casos el tipo y cantidad de fertilizante a usarse pueden recomendarse inmediatamente en base al diagnóstico visual. Esto es cierto para las aspersiones foliares que contienen micronutrientes (hierro, zinc, ó manganeso) ó magnesio. En otros casos (e.g., clorosis por deficiencia de hierro), sin embargo, el diagnóstico visual es una base inadecuada para hacer recomendaciones de fertilizantes. No obstante, ofrece la posibilidad de enfocar ulteriormente la atención en el análisis químico y bioquímico de los nutrientes minerales seleccionados en las hojas y otras partes vegetales (análisis vegetal). Esto es de particular importancia para cultivos anuales, debido a que los resultados son requeridos inmediatamente y las fluctuaciones temporales en el contenido de nutrientes en las plantas frecuentemente no justifican el alto costo de ejecutar un análisis completo de nutrientes minerales.