13.1 Análisis químico del suelo
La manera más directa de determinar la disponibilidad de nutrientes en los suelos es medir los crecimientos respuesta vegetales por medio de pruebas de fertilizantes en parcelas de campo. Sin embargo, este es un procedimiento que consume tiempo, y los resultados no son fácilmente extrapolados de una localidad a otra. En contraste, el análisis químico del suelo –ensayo del suelo- es un procedimiento comparativamente rápido y barato para obtener información sobre la disponibilidad de nutrientes en el suelo como base para recomendar la aplicación de fertilizantes. Se han practicado ensayos del suelo en la agricultura y horticultura por muchos años con relativo éxito. La efectividad del procedimiento está estrechamente relacionada ambos con el grado en que los datos pueden calibrarse con las pruebas de fertilizantes en campo, y con la interpretación del análisis. Para una reciente revisión comprensiva sobre métodos de ensayo del suelo para micronutrientes ver Sims & Johnson (1991). Bastante frecuentemente se espera más del ensayo del suelo que lo que el método permite. Son discutidas en este capítulo las razones de esta discrepancia, con especial referencia al fósforo y al potasio.
El ensayo del
suelo hace uso de un amplio rango de métodos convencionales de extracción
involucrando diferentes formas de ácidos diluidos, sales, ó agentes complejantes, así como agua. Dependiendo del método usado,
son extraídas cantidades bastante diferentes de nutrientes vegetales, como se
muestra para fósforo en
Tabla 13.1
Contenido
medio de fósforo fácilmente soluble en 40 suelos extraidos con varias soluciones a
|
|
Solución de extracción
|
Fósforo fácilmente soluble
(mg(100g)-1 de
suelo secado al aire)
|
NH4F
neutro (pH 7.0)
NH4F ácidico (pH <2)
Truog,
H2SO4 + (NH4)2SO4 (pH
3.0)
Ácido
acético (pH 2.6)
Bicarbonato, NaHCO3 (pH 8.5)
Lactato
de calcio (pH 3.8)
|
14.8
7.4
3.6
2.5
2.4
1.2
|
a En base a Williams &
Knight (1963).
|
|
Bastante a menudo un número de métodos son igualmente adecuados para el ensayo del suelo de un nutriente mineral en particular. Para el fósforo por ejemplo, la extracción con agua puede ser tan satisfactoria como extractante para determinar la disponibilidad como los ácidos diluidos, a pesar de la diferencia en las cantidades de fósforo extraído por estos métodos. Típicamente, como es el caso del fósforo, los métodos de ensayo del suelo proporcionan un buen indicio del estado nutricional del suelo, y la probabilidad de respuesta al fertilizante, cuando el suelo está cualquiera intensamente deficiente ó suplido abundantemente. Particularmente en la parte superior de la curva de respuesta que relaciona el suministro de nutrientes con el crecimiento vegetal (Fig. 12.1), el solo análisis químico es insatisfactorio para predecir los efectos de la aplicación de fertilizantes. El análisis del suelo proporciona principalmente un indicio de la capacidad de un suelo de suplir los nutrientes a las plantas, pero no caracteriza adecuadamente y en algunos casos nunca en absoluto, la movilidad de los nutrientes en el suelo. Adicionalmente falla en proporcionar información sobre la estructura del suelo, ó actividad microbiana, y factores vegetales, como el crecimiento radical y cambios inducidos por la raíz en la rizosfera, que son de importancia decisiva para la toma de nutrientes bajo condiciones de campo. En los siguientes tres capítulos serán discutidos estos factores, empezando con la disponibilidad de nutrientes en relación a su movilidad en los suelos y al crecimiento radical. Para tratamientos comprensivos de este tema el lector es referido a Barber (1984), Jungk & Claassen (1989); Claassen (1990) y Jungk (1991).