13.6 Relación intensidad/cantidad, factores vegetales, y consecuencias para el ensayo del suelo

 

En principio los métodos rutinarios de ensayo del suelo (Sección 13.1, Tabla 13.1) determinan la fracción de nutrientes “químicamente disponibles”. En términos de un concepto intensidad/cantidad, dependiendo del método de extracción, este caracteriza principalmente intensidad (e.g., extracción con agua) ó una cantidad variable de la cantidad, representado por el pool lábil (Fig. 13.12). El ensayo del suelo para fósforo en extractos de agua (1 cm2 suelo (60 ml)-1 H2O (22h)-1) se considera una término medio razonable entre una medición de la intensidad y la capacidad de suministro de fósforo del suelo. Los extractantes suaves como el bicarbonato de sodio (método Olsen) caracterizan principalmente la fracción fosfato adsorbida al aluminio en las superficies arcillosas. Puede obtener información más detallada concerniente a las fuerzas de ligamiento, tasa de reabastecimiento, y las relaciones intensidad/cantidad para los diferentes nutrientes minerales con el método de electro-ultrafiltración (EUF), que involucra el uso de diferentes fuerzas de campos eléctricos y temperaturas en una suspensión acuosa del suelo. Sin embargo, no es posible caracterizar el adecuado poder buffer del suelo para el fosfato en términos de predecir la toma de fósforo por la planta. También, para rutinarios ensayos del suelo el método EUF no es necesariamente superior ó técnicamente más simple que los métodos convencionales de extracción (e.g., con CaCl2) para la predicción del requerimiento de fertilizantes.

Son usados un gran número de métodos de extracción en los rutinarios ensayos del suelo para micronutrientes los que, caracterizan principalmente el componente cantidad (Fig. 13.12) y predicen razonablemente bien el requerimiento de fertilizante cuando las cantidades extraídas son considerablemente diferentes de aquellas consideradas como adecuadas. Las predicciones pueden algunas veces ser mejoradas mediante la consideración de otras propiedades del suelo como el pH, potencial redox, contenido de arcilla y materia orgánica. En términos de “biodisponibilidad” (Fig. 13.12) no se han llevado a cabo estudios sistemáticos sobre la importancia relativa del flujo másico y la difusión en la entrega de los micronutrientes a las raíces vegetales, ni en el subsuelo como un potencial contribuyente al suministro de micronutrientes a las raíces. Solo para el zinc hay evidencia directa e indirecta que apoya la perspectiva de que en suelos aireados de alto pH por lo menos es la difusión el principal componente de entrega a las raíces.

  Fig. 13.12 Relación intensidad/cantidad en la disponibilidad de nutrientes, y factores que determinan la “biodisponibilidad” de los nutrientes minerales. (Marschner, 1993) Reimpreso con permiso de Kluwer Academic Publishers.

 

Debido a la importancia de ambos las concentraciones de iones en la solución del suelo y las tasas de reabastecimiento de estos iones, ha atraído un nuevo interés el uso de resinas de intercambio iónico como un posible medio para caracterizar el poder buffer de los suelos, como por ejemplo para potasio, ó simultáneamente para varios cationes y aniones. En experimentos con fríjol y maíz bajo condiciones de campo la predicción de la toma de zinc fue más precisa con resinas de intercambio iónico que con la rutinaria extracción con DTPA.

El ensayo del suelo como base para la recomendación de aplicación de fertilizantes nitrogenados para varios cultivos agrícolas y hortícolas en campo se ha mejorado mucho mediante el método Nmin. Con este método la cantidad de nitrógeno mineralizado, principalmente nitrato, en el perfil del suelo es medido al inicio del periodo de de crecimiento, tomando de este modo en cuenta los componentes de “biodisponibilidad” (Fig. 13.12), es decir la alta movilidad del nitrato en el perfil del suelo (flujo másico) y la toma de nitrógeno desde el subsuelo (crecimiento radical). Dependiendo de la especie vegetal y de la profundidad de enraizado, el Nmin es determinado hasta a una profundidad del suelo de 90 cm. El método Nmin puede también mejorar las recomendaciones de fertilización en agricultura suplida con agua de lluvia bajo condiciones de secano. Ya que en climas húmedos y semihúmedos la mayoría del nitrato en el subsuelos se origina de la mineralización del nitrógeno enlazado orgánicamente (Norg) y de la nitrificación del nitrógeno amonio en el suelo superficial, se han hecho varias aproximaciones para caracterizar la particular fracción de Norg  en el suelo superficial prior al lavado del nitrato hacia el subsuelo, como por ejemplo, al usar el método UEF ó CaCl2 como un extractante. Para cereales, ambos el Norg EUF y la extracción con CaCl2 parecen ser alternativas adecuadas al método Nmin.

La principal limitación de los métodos de ensayo del suelo es que ellos solo caracterizan algunos de los factores que determinan el suministro a las raíces de plantas cultivadas en campo. El mejorar la confiabilidad de las recomendaciones de fertilizantes basadas en el análisis químico del suelo no depende principalmente del método de extracción usado, sin más bien de la consideración sistemática de las raíces y factores ambientales como el contenido de agua en el suelo. Los actuales modelos para predecir la disponibilidad de nutrientes y la toma de nutrientes bajo condiciones de campo están por lo tanto basados en ambos factores del suelo y vegetales (Fig. 13.12) en donde los parámetros de la raíz son los elementos clave. Estos modelos han sido muy refinados en años recientes y las predicciones sobre la toma de nutrientes minerales, y la toma real por los cultivos, por ejemplo del fósforo (Fig. 13.13) ó potasio frecuentemente, aunque no siempre, concuerdan bien. Como se muestra en la Fig. 13.13 la toma pronosticada y medida del fósforo estuvieron estrechamente relacionadas en el suelo con alto contenido de fósforo. Sin embargo, en el suelo con bajo contenido de fósforo la toma pronosticada fue mucho menor que la toma medida, indicando que las plantas de trigo en el suelo bajo en fósforo tienen acceso a fuentes de fósforo del suelo que no fueron consideradas en el modelo. Ofrece una posible explicación la adquisición de cantidades relativamente grandes de fósforo mediante micorrizas VA en plantas de trigo, y los cambios inducidos por la raíz en la rizosfera ofrecen otra. El rol de las micorrizas y de los cambios inducidos por la raíz en la rizosfera para la “biodisponibilidad” de los nutrientes (Fig. 13.12) es discutido en detalle en el Capitulo 15.

 

Fig. 13.13 Toma de fósforo del trigo de invierno en un experimento en campo después bien de una aplicación a largo plazo 100 kg P ha-1 (suelo alto en P) ó sin aplicación de fertilizante P (suelo bajo en P). Comparación entre la toma de P medida y  pronosticada por el modelo Claassen-Barber. (Jungk & Claassen, 1989)

 

En contraste al fósforo, en el caso del potasio las predicciones estuvieron en estrecho acuerdo con la toma medida del cultivo de trigo solo en suelos deficientes en potasio mientras que en suelos suficientes en potasio el modelo superpronosticó  la toma de potasio hasta por cuatros veces. Este superpredicción fue obviamente el resultado de la pobre caracterización de la demanda vegetal y de este modo la subestimación del rol de la retroregulación negativa del potasio por las raíces a alto contenido interno (Sección 2.5.6).

En conclusión, al momento, pero presumiblemente también en el futuro cercano, los modelos de simulación mecanicistas no pueden reemplazar el ensayo del suelo pero pueden refinar las recomendaciones para diferentes niveles de rendimiento, y pueden hacer predicciones más precisas para los cultivos nuevos ó en los efectos de cambiar el balance hídrico del suelo.

 

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