14.6
Factores físicos del suelo
14.6.1 Impedancia mecánica
La impedancia mecánica se refiere a la
resistencia ofrecida por la matriz del suelo contra la deformación causada por
las raíces en crecimiento. Excepto por las grietas y macroporos (e.g., canales por lombrices de tierra) que proporcionan nichos para que las
raíces crezcan, la elongación radical en los suelos solo es posible al grado en
que la presión por la raíz excede la impedancia mecánica. Cuando se compactan
los suelos, se incrementa la densidad aparente y se reduce el número macroporos. Se hace fácilmente limitante la necesaria
fuerza de las raíces para la deformación y desplazamiento de las partículas del
suelo, y disminuyen las tasas de elongación radical (Fig. 14.12). Hay varias
razones para las diferencias entre especies vegetales en la respuesta radical a
la fuerza del suelo, siendo una de ellas la diferencia en el diámetro promedio
de las raíces.
Fig. 14.12 Tasas
de elongación radical de maní y algodón en función de la fuerza del suelo
(resistencia a la penetración radical). (En base a Taylor & Ratliff, 1969).
La disminución que sucede en la tasa
de elongación radical en respuesta a la creciente fuerza del suelo está
correlacionada con un incremento en el diámetro radical, principalmente debido
a la mayor expansión radical de las células corticales bajo estas condiciones.
Para una densidad aparente dada se incrementa la impedancia mecánica como el
suelo se seque. Esto es debido a que disminuye la movilidad de las partículas,
i.e., se incrementan las fuerzas requeridas para desplazar y deformar las
partículas del suelo, y correspondientemente se suprime la elongación radical.
Sin embargo, en suelos compactados a una densidad aparente dada este efecto
puede ser aún mayor en suelos húmedos comparando con los secos, indicando que
están involucrados otros factores aparte de la impedancia mecánica. Tales
factores incluyen deficiencia de oxígeno y, más probablemente concentraciones
elevadas de etileno. En raíces de maíz sometidas a una presión externa se
detectó liberación de etileno tan pronto 1h después de la aplicación del
tratamiento y las tasas de evolución se incrementaron linealmente por lo menos
por 10 h, pero cayeron rápidamente al liberar la presión; la exposición a
etileno (1 μl l-1) causó similares
efectos morfológicos a las raíces como aquellos que sucedieron en respuesta a
la impedancia mecánica.
La inhibición de la extensión
radical en suelos compactados, particularmente bajo condiciones de campo es por
lo tanto causada por varios factores. En suelos secos el incremento en la impedancia
mecánica y la disminución en el potencial hídrico del suelo (y presión radical)
puede ser lo más importante, y en suelos húmedos la deficiencia de oxígeno y la
acumulación de etileno y fitotóxinas pueden ser los
factores principales (Sección 14.4.3). A fin de distinguir más claramente entre
los varios factores Scout-Russell & Goss (1974) simularon una alta fuerza del suelo al aplicar
presión radial a las raíces cultivadas en un sustrato sólido (glass ballotini) con un
suministro ilimitado de nutrientes minerales, agua y oxígeno. En estos
experimentos puede demostrarse que a una presión de solo 0.5 bar (50 kPa), requerida para
agrandar los poros del sustrato, fue suficiente para inhibir la extensión
radical en cebada en un 80%. A pesar de la presencia de aireación, la
acumulación de etileno en los poros llenos de agua del sustrato fue más
probablemente la causa de esta extremadamente alta sensibilidad de las raíces a
la impedancia mecánica.
Las respuestas típicas de las raíces
a la incrementada fuerza del suelo incluyen la inhibición de la tasa de
elongación del eje principal, la realzada formación de raíces laterales que
inician cerca al ápice con una mayor densidad por unidad de longitud radical
(Fig. 14.13). Cuando hay solo una capa compactada en el suelo (e.g., debido a
operaciones de labranza) la reducción en el crecimiento radical en la zona de
alta fuerza del suelo se compensa frecuentemente por las mayores tasas de
crecimiento en el suelo suelto de encima ó debajo de la zona compactada. Esto sucede
a menos que el intercambio gaseoso (O2/CO2) se vuelva una
factor limitante para el crecimiento y actividad radical debido a una alta
densidad de enraizado en el zona del suelo suelto. Raíces de un número de
especies vegetales pueden también penetrar fácilmente horizontes calcicos (>15 cm. grosor) a profundidades de 50-100 cm.
En vista de la fuerza del suelo en tales horizontes no se esperaría esto pero
puede estar relacionada con la penetración a través de los “bioporos”
continuos, i.e., canales radicales de cultivos precedentes ó canales de
lombrices de tierra..
Fig. 14.13 Sistema
radical de plantas jóvenes de cebada cultivadas en campo en suelos con
diferentes densidades aparentes. (izquierda) 1.35 g cm-3;
(derecha) 1.50 g cm-3.
A partir de Scout-Russell & Goss,
1974).
La inhibición de la elongación
radical no está necesariamente correlacionada con la inhibida toma de
nutrientes minerales. En suelos compactados se incrementa el contacto entre las
raíces y el suelo (Sección 13.5) y por lo tanto también la tasa de entrega de
nutrientes minerales, como se indicó, por ejemplo, por las mayores tasas de
toma de nitrato y fósforo por unidad de longitud radical. Puede suceder por
varias razones un incremento en la toma de fósforo por unidad de longitud
radical, no solamente por el mayor poder buffer de los suelos. Puede ser, por
ejemplo, la expresión de una mayor demanda planteada por el vástago a un
sistema radical más pequeño ó llevado a cabo por cambios inducidos por la raíz
en la rizosfera. Un incremento en la
densidad aparente del suelo disminuyó muy considerable la longitud radical
total del maíz pero no altero el porcentaje de fotosintatos asignados a las
raíces, conduciendo de este modo a una doble incremento en el consumo de
fotosintatos por unidad de longitud radical.
A pesar de las varias reacciones
compensatorias de los sistemas radicales en los suelos compactados, las plantas
usualmente crecen pobremente en suelos de alta densidad aparente. Puede jugar
un rol el insuficiente suministro de agua y nutrientes, pero frecuentemente son
reducidos primero ambos el crecimiento y respiración caulinar, independiente
del estado nutricional e hídrico vegetal. En suelos compactados el crecimiento
caulinar es también más deprimido que el crecimiento radical, sugiriendo
señales hormonales derivadas de la raíz en respuesta a la compactación del
suelo. Más probablemente la caliptra es también el sensor de este factor de
estrés (Sección 14.2). Suceden considerables diferencias en las respuestas
caulinares a la compactación del suelo no solo entre especies vegetales sino
entre genotipos dentro de especies como la cebada y el trigo. Hay una
tendencia, en genotipos con menores tasas de crecimiento en suelos no
compactados de que respondan menos a la compactación que los genotipos con
altas tasas de crecimiento.
14.6.2 Restricción del
volumen radical
La restricción del volumen de enraizado, por
ejemplo, por macetas de poco tamaño, tiene efectos inhibidores sobre el
crecimiento caulinar similares a aquellos por la compactación del suelo. En
plantas cultivadas en suelo el inhibido crecimiento caulinar debido al “estrés
por restricción radical” (efecto bonsái) puede causarse por lo menos en parte
por el limitado suministro de nutrientes y agua hacía los vástagos. Sin
embargo, sucede el mismo efecto en cultivos en arena percolados con soluciones
nutritivas ó en contenedores con un sistema de cultivo hidropónico con flujo continuo
(Fig. 14.14). La actividad radical, expresada como consumo de oxígeno por
unidad de peso radical es notablemente menor bajo estrés por restricción
radical, y sucede algún incremento en la formación de etileno, pero esto es
probablemente un evento secundario.
Fig. 14.14 Efecto
del “estrés por restricción radical” sobre el desarrollo de área foliar en
plantas de tomate cultivadas en un sistema de cultivo hidropónico de flujo
continuo. Volumen del contenedor: control = 1500 cm3; limitado = 25 cm3. (En base a Peterson et al.,
1991a)
Bajo estrés por restricción radical
hay una declinación relativamente similar en el peso seco radical y caulinar
con la disminución en el tamaño de la maceta. Una reducción en las tasas de
elongación foliar es la respuesta más notable al estrés por restricción
radical, y esta reducción es principalmente el resultado de la reducida
división celular y no tanto del tamaño celular. De este modo, el inhibido
crecimiento caulinar bajo el estrés por restricción radical es más probablemente
un proceso regulado por señales hormonales derivadas de la raíz en que los
factores nutricionales ó las relaciones planta agua pueden, ó no pueden, jugar
un rol secundario. El estrés por restricción radical tiene implicaciones
prácticas para plantas cultivadas en maceta en la horticultura, pero también
merece más atención para los experimentos en macetas.
14.6.3 Humedad
El efecto del contenido hídrico del suelo (ó
del potencial hídrico del suelo) en el crecimiento radical es expresado en la
forma de una típica curva óptima en la que los factores químicos y físicos en
el suelos son los parámetros responsables. En suelos secos la impedancia
mecánica y el bajo potencial hídrico del suelo son los factores de estrés
dominantes. En suelos salinos la acumulación de sales en general y en la
superficie radical en particular (Sección 15.2) más la disminución del
potencial hídrico del suelo y, en combinación con el desbalance iónico en la rizosfera, imponen un factor de estrés adicional en el crecimiento
y funcionamiento radical. Los crecientes contenidos de agua en el suelo alivian
estos factores de estrés y hay un mucho menor deterioro del crecimiento por
extensión causado por la impedancia mecánica. Sin embargo, con un ulterior
incremento en el contenido de agua del suelo la aireación se vuelve un factor
limitante para el crecimiento y actividad radical (Sección 14.4.3) a menos que
se contrarreste por la adaptación morfológica y fisiológica de las raíces
(Sección 16.4.3).
En suelos secos, a pesar de la
creciente fuerza del suelo el crecimiento radical es usualmente mucho menos
deprimido que el crecimiento caulinar, conduciendo a un típico incremento en la
relación peso seco raíz/vástago en respuesta al estrés por sequía. Por ejemplo,
en plántulas de maíz sin estrés por sequía la relación peso seco raíz/vástago
es 1.45 comparando con 5.79 bajo estrés por sequía, ó en árboles de manzano, el
prolongado estrés por sequía disminuye el peso seco fruto y caulinar a un 21% y
26%, respectivamente, pero no tiene efecto en el peso seco radical. Puede estar
involucrado un más rápido ajuste osmótico de las raíces comparando con el
vástago. Sin embargo, el secado del suelo inhibe la tasa de elongación foliar
sin una declinación medible en el potencial hídrico
foliar. En plantas cultivadas en sustratos con baja impedancia mecánica, como
vermiculita, el sistema radical de plantas estresadas por sequía continúa
creciendo mediante la elongación de las raíces existentes y la iniciación de
nuevas raíces (Tabla 14.13). Las zonas radicales apicales y el estele
permanecen vivos, a pesar del severo colapso del cortex en las zonas básales.
En la rehidratación, el sistema radical de las plantas estresadas reanuda el
crecimiento mediante la elongación de las raíces existentes.
Tabla 14.13
Efecto del estrés
por sequía en el peso seco caulinar y radical de plantas de maíz cultivadas
en vermiculita a
|
|||
Tratamiento
|
Peso seco (mg. por planta)
|
Relación raíz/vástago
|
|
Caulinar
|
Radical
|
||
Control (humedecido)
21 d.
Estrés por sequía
Control (humedecido)
34 d.
Estrés por sequía
|
114
44
230
48
|
40
28
106
45
|
0.39
0.64
0.46
0.94
|
a A partir de Stasovski & Peterson (1991).
|
|||
Como se discutió en la Sección 5.6
el ABA, ó compuestos relacionados, juegan un rol central en el cambio en el
crecimiento raíz/vástago bajo estrés por sequía. En las zonas radicales
apicales se realza la síntesis de ABA bajo estrés hídrico y es trasmitido como
señal no hidráulica al vástago el cual tiene una mucho mayor sensibilidad al
ABA que las raíces en términos de inhibición del crecimiento por extensión.
Esto puede considerarse un mecanismo efectivo de adaptación para conservar agua
como el suelo se seque, antes de que suceda un déficit hídrico en el vástago.
La realización de este potencial
inherente de las raíces para continuar el crecimiento a bajos contenidos de
agua en el suelo, sin embargo, depende mucho de la impedancia mecánica la cual
se incrementa como el suelo se seque. Por otro lado, en suelos secos se disminuye
el contacto raíz-suelo cualquiera por el encogimiento de las raíces, y en
muchos suelos, también de la matriz del suelo, ó por el crecimiento
preferencial de la raíz en las grietas del suelo. Para de este perdida del
contacto puede ser probablemente compensada por el incremento en longitud y
densidad de los pelos radicales (Fig. 14.6) y, en plantas micorrizadas por el
micelio externo (Sección 15.7).
14.6.4 Temperatura
El crecimiento radical es frecuentemente
limitado por temperaturas del suelo bajas (subóptimas) ó altas (supraóptimas).
El óptimo de temperatura varia entre especie y tiende a ser menor para el
crecimiento radical que para el crecimiento caulinar. Dependiendo de su origen
(especies C4, C3; clima tropical ó templado) la
temperatura óptima difiere y es, por ejemplo, cerca de 35ºC para yuca, 30ºC para algodón, 25ºC para trigo, y 15-20ºC para papa. Una típica curva de
respuesta a la temperatura es mostrada para papa en la Fig. 14.15.
Fig. 14.15 Influencia
de la temperatura en la zona radical sobre la morfología radical y el
crecimiento caulinar de plántulas de papa. (Sattelmacher et al., 1990c)
Aunque en muchas partes de los
terrenos bajos en el trópico son comunes temperaturas del suelo de 40ºC y arriba a 15 cm. profundidad, hay relativamente poca
información disponible sobre el crecimiento y fraccionamiento radical a
temperaturas supraóptimas. Dentro de una especie dada existen considerables
diferencias genotípicas en la tolerancia a temperaturas supraóptimas en la zona
radical, por ejemplo en papa. La inhibición del crecimiento radical a
temperaturas supraóptimas en la zona radicales también es dependiente de otros
factores ambientales, por ejemplo, altas intensidades lumínicas y alto suministro de nitrógeno nitrato incrementan
la sensibilidad de las raíces a las temperaturas supraóptimas. Aunque puede
estar involucrado un insuficiente suministro de carbohidratos no es la
principal razón del deteriorado crecimiento radical a temperaturas
supraóptimas. En papa las primeras respuestas a temperaturas supraóptimas en la
zona radical son la inhibición de la división celular en el meristemo apical
radical y menor respuesta geotrópica, y en sorgo es una disminución en la
longitud de las células epidérmicas sugiriendo una acelerada maduración de las
células epidérmicas. Como retrorespuesta, se realza
la senescencia de los vástagos a temperaturas supraóptimas en la zona radical.
Comparando con las temperaturas
supraóptimas en la zona radical, hay mucha más información detallada disponible
sobre los efectos de las bajas temperaturas (subóptimas) en el crecimiento y
desarrollo radical. Típicamente, a bajas temperaturas se retarda el crecimiento
radical, las raíces se hacen más cortas y gruesas, y se deprime particularmente
la formación de raíces laterales. Un ejemplo es dado en la Tabla 14.14. En
trigo la temperatura óptima para el crecimiento radical es 25ºC, y a 20ºC ó 30ºC se declina notablemente el crecimiento radical. Esta
relativamente estrecha temperatura óptima del crecimiento radical puede también
observarse cuando solo se altera la temperatura de solo una cierta zona de la
raíz, por ejemplo, en maíz desde 25 a 20ºC, y
viceversa. A bajas temperaturas en trigo (Tabla 14.14.) pero también en muchas
otras especies vegetales, se inhibe mucho más el crecimiento caulinar que el
crecimiento radical, conduciendo a una alta relación peso seco raíz/vástago
(Tabla 14.14). Sin embargo, el agotamiento de fotosintatos no es probablemente
la causa del pobre crecimiento radical a bajas temperaturas. Esta conclusión se
apoya por el incremento en contenido de materia seca en ambos raíces y vástagos
en las plantas cultivadas a bajas temperaturas en la zona radical.
Tabla 14.14
Crecimiento y desarrollo radical
de trigo de invierno cultivado por 20 días a diferentes temperaturas a
|
|||||
Temp.
(ºC)
|
Longitud de las raíces
seminales
(m. por planta)
|
Raíces laterales primarias
por planta
|
Longitud radical específica
(m. g-1 peso
seco)
|
Relación peso seco
raíz/vástago
|
|
Número
|
Longitud (m)
|
||||
10
20
25
30
|
77
98
275
138
|
56
167
556
389
|
63
463
1536
352
|
45
125
160
125
|
2.22
0.52
0.57
0.58
|
a Datos compilados a partir
de Huang et
al. (1991a, b).
|
|||||
Una caída en las tasas de elongación
de las raíces a bajas temperaturas es causada por una disminución en la
extensibilidad de la pared celular de las células en la zona de extensión, no
por una pérdida de turgor. En maíz, la disminución de la temperatura desde 30º
a 15ºC causa que la extensibilidad de pared celular
en la zona de extensión disminuya un 25% de su valor original. Las células
radicales detenidas en su crecimiento por el tratamiento en frío no reanudaron
su crecimiento al elevar la temperatura, aunque el crecimiento radical se
recupero del efecto de la temperatura en base a la extensión de la células
recién formadas. Las bajas temperaturas también alteran notablemente la
anatomía radical. En trigo la lignificación de los vasos del metaxilema tardío se retraso y la conductividad hidráulica
axial fue mucho mayor en raíces cultivadas a temperaturas bajas comparando con
raíces cultivadas a temperaturas mayores. Sin embargo este efecto realzante en
la conductividad hidráulica axial puede ser contrarrestado en muchas especies
vegetales donde a bajas temperaturas la suberización de las raíces sucede mucho más cerca al ápice en crecimiento.
El enfriamiento de las raíces inhibe
las tasas de elongación caulinar y foliar sin afectar el potencial hídrico
foliar y está asociado con un incremento en la concentración de ABA en las
hojas. En maíz una disminución en la temperatura de la zona radical desde 28ºC a 8ºC incrementó cerca de dos
veces la concentración de ABA en el exudado xilemático. Este es otro ejemplo de
la comunicación raíz a vástago bajo estrés en el ambiente radical. Esta señal
bajo estrés por bajas temperaturas parece ser muy dependiente del estado
nutricional vegetal, particularmente efectiva en plantas deficientes en
nitrógeno ó fósforo.
A bajas temperaturas en la zona
radical también se deprime la producción y exportación radical de CYT, en maíz a 18ºC cerca al 15% de aquello a 28ºC. En raíces de uva a
una temperatura de 12ºC la concentración de CYT en la
savia xilemática cae a cerca de casi la mitad a aquella a 25ºC,
y además suceden cambios cualitativos en el espectro de las CYT.
Las bajas temperaturas en la zona
radical pueden también inhibir el crecimiento caulinar debido a la insuficiente
toma y suministro de nutrientes al vástago. En general, a bajas temperaturas en
la zona radical, particularmente en combinación con compactación del suelo, se
inhibe más el crecimiento radical que la cinética de toma por unidad de
longitud radical de nutrientes como fósforo. Después de una exposición a largo
plazo a bajas temperaturas las raíces en especies tolerantes al frío también se
adaptan al incrementar las tasas de toma de nutrientes de acuerdo a la demanda.
De este modo, a pesar del menor crecimiento radical, el crecimiento caulinar no
es probablemente limitado por las bajas temperaturas en la zona radical, cuando
las plantas son cultivadas en un sustrato rico en nutrientes. Sin embargo, a
bajas temperaturas en la zona radical el suministro de nutrientes puede limitar
el crecimiento caulinar en plantas cultivadas en sustratos pobres en
nutrientes, particularmente a alta demanda caulinar, por ejemplo, a altas
temperaturas en el vástago.