15.5 Microorganismos rizosféricos no infecciosos  

 

15.5.1 Colonización radical

15.5.2 Rol en la nutrición mineral vegetal

15.5.3 Exudados radicales como señales y precursores de fitohormonas

 

15.5.1 Colonización radical

 

Ya que las raíces actúan como una fuente de carbono orgánico, la densidad poblacional de microorganismos, especialmente bacterias, es considerablemente mayor en la rizosfera que en el suelo no rizosférico. El relativo incremento en el número de microorganismos es expresado como una relación R/S, siendo R el número por gramo de suelo rizosférico y S en el suelo no rizosférico. Las relaciones varían enormemente, entre 5 y 50, dependiendo por ejemplo de la edad vegetal, especie vegetal, y del estado nutricional vegetal. En general, todos los factores endógenos y exógenos que afectan la rizodeposición y de este modo el abastecimiento de carbono orgánico tienen un impacto similar en la densidad poblacional en el rizoplano y en la rizosfera. La colonización radical por microorganismos no infecciosos no está confinada al rizoplano sino que toma lugar en una variable proporción también en el apoplasto del cortex (e.g., de A. brasilense, Sección 7.6). Para tales casos algunas veces se usa el termino “endorizosfera”, pero se considera más apropiado el termino “endófito bacteriano”. 

Por lo general, en plantas cultivadas en suelo entre el 75% y más del 85% del suministro total de carbono orgánico para la actividad microbiana en la rizosfera está representado por células y tejidos de muda (Fig. 15.8). A pesar del alto suministro de compuestos carbono orgánico los microorganismos rizosféricos pueden estar limitados en nutrientes, particularmente de nitrógeno. Por lo tanto, en no leguminosas generalmente el número de bacterias rizosféricas se incremento con la fertilización nitrogenada, como también su actividad y tasa de recambio. La limitación en nitrógeno es probablemente también una razón principal de la drástica disminución en las tasas de recambio bacteriano en la rizosfera de colza desde 9.3 h en plantas de 6 días de edad hasta 160 h en plantas de 26 días de edad.

Para el crecimiento y fisiología de las raíces y las dinámicas de los nutrientes en la rizosfera no solo es importante el número total de microorganismo rizosféricos (bacterias, hongos) sino aún más son los tipos (especies, cepas) y sus características fisiológicas, por ejemplo, productores de fitohormonas, fijadores de N2, patógenos menores, y antagonistas. Diferentes especies vegetales conllevan una diferente microflora rizosférica ambos en número y en características fisiológicas. Esto también es cierto para un especie vegetal dada para diferentes zonas de las raíces, por ejemplo zonas radicales sheathed y desnudas de especies C4. Dentro de una especie vegetal dada la cantidad y forma del suministro de fertilización nitrogenada también alteran la microflora rizosférica. Por ejemplo, como el suministro de nitrógeno se incremente, se disminuye ambos el número y proporción de bacterias diazotrofas en el rizoplano de varios pastos, mientras que el número total de bacterias se incrementa. En trigo, dependiendo de si el nitrógeno es suplido como amonio ó nitrato, hay un considerable cambio en la proporción de los patógenos (G. graminis) y antagonistas (Pseudomonas spp.) en la rizosfera.

Como se muestra esquemáticamente en la Fig. 15.15, en raíces de rápido crecimiento hay usualmente un abrupto gradiente de microorganismos del rizoplano y de la rizosfera desde las zonas apicales a las basales a lo largo del eje radical. En maíz, por ejemplo, del área superficial radical total, la superficie bacteriana cubre cerca del 4% en las zonas apicales, 7% en la zona de pelos radicales, y puede elevarse hasta 20% en las zonas básales.

 

Fig. 15.15 Presentación esquemática de la separación espacial de exudados radicales LMW (e.g., fitosideróforos, ácidos orgánicos) y actividad microbiana en la rizosfera de plantas cultivadas en suelo.

 

Este gradiente de poblaciones microbianas a lo largo del eje radical tiene importantes implicaciones en la eficiencia de los exudados radicales liberados en respuesta a la deficiencia, por ejemplo, para fitosideróforos bajo deficiencia de hierro (Fig. 15.15). Además, la liberación de fitosideróforos está confinada a un corto periodo de 2-8 h que ulteriormente incrementa su efectividad en la adquisición de hierro en la rizosfera. Todos los factores que favorecen una distribución más uniforme de los microorganismos rizosféricos a lo largo de las raíces por lo tanto disminuirán la efectividad de los fitosideróforos liberados por las raíces. El modelo de cálculos de la efectividad de los exudados radicales en la adquisición de nutrientes tiene que considerar esta separación espacial de la exudación radical y actividad microbiana.

 

15.5.2 Rol en la nutrición mineral vegetal

 

Los microorganismos rizosféricos no infecciosos pueden afectar la nutrición mineral vegetal a través de su influencia en: (a) el crecimiento, morfología y fisiología de las raíces; (b) la fisiología y desarrollo vegetal; (c) la disponibilidad de nutrientes; y (d) los procesos de toma de nutrientes. Los puntos (a) y (b) fueron discutidos en el Capitulo 14, y algunos aspectos de (c) y (d) en las secciones previas de este capitulo. El rol de las bacterias rizosféricas fijadoras de N2 ha sido discutido extensamente en la Sección 7.5. En la ulterior discusión por lo tanto el principal énfasis estará en la evaluación de los varios aspectos en la nutrición mineral de plantas cultivadas en suelo.

Se acepta generalmente que los microorganismos rizosféricos pueden influir en la adquisición del fósforo, potasio, y en algún grado también del nitrógeno del suelo principalmente vía sus efectos en la morfología y fisiología radical. La relativa importancia de las bacterias diazotrofas en la nutrición del nitrógeno depende de la disponibilidad del nitrógeno en los suelos y de la especie vegetal; a alto suministro de nitrógeno sus efectos en la adquisición de nitrógeno por las raíces son indirectos vía modificación de su crecimiento radical. Los microorganismos rizosféricos realzan la tasa de recambio del carbono, nitrógeno y fósforo orgánico, y de este modo el “reciclaje” de los nutrientes enlazados orgánicamente, pero es difícil esbozar conclusiones firmes sobre los efectos netos en la toma del nitrógeno (e.g., superior mineralización versus superior desnitrificación). Pueden esperarse efectos benéficos en la adquisición del fósforo y varios micronutrientes por las plantas a partir de microorganismos rizosféricos que, por ejemplo, usen los azúcares de los exudados radicales LMW ó usen las células y tejidos mudados como una fuente de carbono para la producción de quelantes ú ácidos orgánicos que pueden actuar similar a los exudados radicales.

Hay extensa literatura de las llamadas bacterias disolventes de fosfato, y ha habido considerables especulaciones de si tales bacterias pueden permitir un incrementado uso del fósforo del suelo y de fertilizantes. Aunque tales bacterias son capaces de disolver fosfatos inorgánicos escasamente solubles (e.g., roca fosfatada), es cuestionable el si este mecanismo opera a alguna magnitud superior en la rizosfera. Estas bacterias tienen que competir con otros microorganismos rizosféricos por carbono orgánico como un sustrato de energía. Para ellas por lo tanto es difícil establecerse y mantenerse en altas cantidades en la rizosfera. La situación es diferente, sin embargo, para microorganismos como las micorrizas que reciben directamente los fotosintatos desde las células radicales (ver Sección 15.7).

Cuando un suministro grande de carbono orgánico a partir de las raíces se combina con una baja presión parcial de O2 en la rizosfera, la alta actividad microbiana puede incrementar la disponibilidad de manganeso. En suelos aireados con alto pH tal incremento debe ser beneficioso para la nutrición del manganeso en plantas, pero en general se hace crítico en suelos mal aireados, con bajo pH. En suelos sumergidos, se realza la actividad microbiana en la rizosfera del arroz de aniego, por ejemplo, por la mayor exudación radical en plantas que sufren de deficiencia de potasio, fósforo ó calcio, con el correspondiente incremento en el riesgo de toxicidad por hierro (“bronceado”) en las plantas.

En el caso del manganeso el rol de los microorganismos rizosféricos es particularmente evidente, y también complejo (Fig. 15.16). La actividad microbiana es principalmente responsable de la oxidación del Mn2+ en el suelo no rizosférico y suelo rizosférico, y muchos patógenos del suelo son efectivos oxidantes del manganeso (Sección 11.4). Los microorganismos rizosféricos no solo inmovilizan (oxidan) sino también movilizan el manganeso (reducen los óxidos de manganeso), dependiendo de las condiciones, y esto puede ser favorable ó desfavorable para la nutrición vegetal del manganeso. Particularmente en suelos calcáreos, en la rizosfera puede ser bastante alta la movilización de los óxidos de manganeso escasamente solubles siendo el resultado de ambas la actividad radical y microbiana (Fig. 15.16).

 

Fig. 15.16 Representación esquemática de varios mecanismos para la movilización e inmovilización del manganeso en la rizosfera. MO = microorganismos; MnOx = óxidos de Mn(III) + Mn(IV). (Marschner, 1988). Reimpreso con permiso de Kluwer Academic Publishers.

 

En suelos aireados los microorganismos rizosféricos pueden movilizar el manganeso mediante la reducción, favorecida por la excreción radical de protones (Mecanismo II) ó vía descomposición de células y tejidos mudados (Mecanismo IV). En contraste, las bacterias oxidantes de manganeso en la rizosfera pueden disminuir la disponibilidad del manganeso y por lo tanto cualquiera incrementar el riesgo de deficiencia de manganeso en suelos calcáreos aireados (Mecanismos V y VI), ó disminuir el riesgo de toxicidad por manganeso en suelos mal aireados, ó sumergidos (Mecanismo VII).

 

15.5.3 Exudados radicales como señales y precursores de fitohormonas

 

Recientemente en las interacciones raíz vegetal-microbio los exudados radicales han atraído mucho interés no tanto en términos de fuente de carbono sino como “señales” de reconocimiento, ó como precursores para las producción de fitohormonas (Fig. 15.17). Particularmente para el funcionamiento como señales para los microorganismos del suelo se requieren de muy bajas concentraciones, y en muchos casos los componentes activos son flavonoides liberados por las raíces. Como una señal para la quimiotaxis de rizobios es suficiente una concentración tan baja como 10-9 м de luteolina, y a una concentración 10-6 м luteolina también estimula la expresión del gen nod. Otros flavonoides en los exudados radicales de leguminosas pueden simultáneamente actuar como supresores en ciertos hongos patogénicos. La quercetina también actúa como una señal para la germinación de esporas y el crecimiento de hongos micorrícicos VA, aunque para el crecimiento hifal las elevadas concentraciones de CO2 en la rizosfera son obviamente de mucha mayor importancia. Los exudados radicales de Pinus sylvestris realzan el crecimiento de hongos ectomicorrizas, y se ha identificado en los exudados uno de los compuestos que estimulan el crecimiento como el ácido palmítico.

 

Fig. 15.17 Posible rol de ciertos exudados radicales de bajo peso molecular como “señales” ó como fuentes (precursores) en la producción de fitohormonas por microorganismos (MO) en la rizosfera.

 

Los exudados radicales específicos, sin embargo, no solo actúan como una señal para el establecimiento de las interacciones simbióticas sino también para el de plantas parasitas de flor (Fig. 15.17). En los exudados radicales de Sorghum bicolor una hidroquinona (sorgolactona) estimula fuertemente la germinación de Striga asiatica, y de este modo la formación de la interacción parasita.

Las células y el mucílago de la caliptra también parecen jugar un rol en el establecimiento de interacciones específicas raíz vegetal-microbio. El mucílago de la caliptra del maíz tiene una fuerte acción quimotáctica en las cepas de Azospirillum lipoferum aislado a partir del rizoplano del maíz pero no en cepas aisladas a partir del rizoplano del arroz.  Durante la penetración radical en el suelo, las células de la caliptra desprendidas vienen a contactar con las zonas radicales más basales, y las células de la caliptra parecen llevar rasgos específicos del hospedero hacia la rizosfera para el establecimiento de una característica flora bacteriana rizosférica, y para la supresión de ciertos patógenos del suelo. En Eucalyptus las células de la caliptra son fuertemente quimotácticas con el hongo ectomicorrícico Pisolithus tinctorius.

Un número relativamente grande de típicas bacterias rizosféricas son efectivas productoras de fitohormonas como el IAA y la CYT. En concordancia con esto, en maíz cultivado en campo las concentraciones de IAA, CYT, y ABA, fueron varias veces mayores en la rizosfera comparando con el suelo no rizosférico, y las concentraciones en la rizosfera eran lo suficientemente altas para producir efectos morfogenéticos en las raíces. Son de clave importancia ciertos compuestos en los exudados radicales como fuente para la producción de fitohormonas en la rizosfera (Fig. 15.17). Los ejemplos son el realce de la producción de CYT y IAA en Azotobacter chroococcum suplido cualquiera con exudados radicales del maíz ó con adenina. La producción de etileno (C2H4) por los microorganismos rizosféricos, cualquiera hongos como Acremonium falciforme ó muchos otros hongos y bacterias del suelo, puede ser fuertemente realzada por el suministro de L-metionina como precursor. Estos varios precursores para la producción de fitohormonas son componentes de los exudados radicales ó de lisatos a partir de tejidos radicales en descomposición. Algunos de estos microorganismos también incrementan la producción de fitohormonas cuando son suplidos con ácidos orgánicos y azúcares.

En vista de estos efectos específicos de ciertos compuestos en los exudados radicales es evidente que la evaluación de la importancia de los exudados radicales en términos de cantidad, ó proporción de fotosintatos netos, es totalmente inadecuada particularmente con respecto a su impacto general en la nutrición mineral vegetal.

 

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