15.6.1
General
15.6.2 Grupos, morfología y estructura de las micorrizas
15.6.3 Infección radical, demanda de fotosintatos, y crecimiento de la planta hospedera
Las micorrizas son las asociaciones más difundidas entre
microorganismos y plantas superiores. Las raíces de la mayoría de plantas
cultivadas en el suelo son usualmente micorrizadas En una base global las micorrizas se
presentan en un 83% en dicotiledóneas y 79% en monocotiledóneas, y todas las
gimnospermas son micorrizadas. Las plantas no micorrizadas se presentan en
hábitats donde los suelos son cualquiera muy secos ó salinos,
ó inundados (sumergidos), severamente perturbados (e.g., actividades de
minado), ó donde la fertilidad del suelo es extremadamente alta ó
extremadamente baja. Las micorrizas están ausentes bajo todas las condiciones
ambientales en las Crucíferas y Quenopodiáceas, y también son bastante raras ó
ausentes en muchos miembros de las Proteáceas ú otras típicas especies
vegetales que formen raíces en cluster.
Por lo general el hongo
es fuertemente ó completamente dependiente de la planta superior, mientras que
la planta puede ó no se beneficiada. Solo en algunos casos (orquídeas) las
micorrizas son esenciales. Las asociaciones micorrícicas son por lo tanto
cualquiera mutualísticas, neutrales, ó parasíticas,
dependiendo de las circunstancias. Por lo general domina el mutualismo y por lo
tanto en la literatura el término simbiosis micorrícica es usado
frecuentemente. Sin embargo, en este texto se prefiere el termino asociación
por dos razones: no son raras las relaciones neutras ó parasíticas entre el
hongo y la planta hospedera, y en contraste, por ejemplo, con la simbiosis Rhizobium en leguminosas, en las asociaciones micorrícicas la planta hospedera puede
solamente regular a una muy limitada extensión el grado de infección radical,
crecimiento y competencia por carbohidratos por el hongo. Para una revisión
comprensiva el lector puede acudir a Alexander (1989), Brundrett (1991), Fitter (1991a), y Read (1991).
15.6.2
Grupos, morfología y estructura de las micorrizas
Hay dos grandes grupos de micorrizas de acuerdo a como el
micelio fungoso se relaciona con la estructura radical, las endomicorrizas y las ectomicorrizas (Fig. 15.18). Endomicorrizas.
El hongo vive dentro de las células corticales y también crece
intercelularmente. Hay varios tipos distintos de endomicorrizas,
las mejor conocidas son las micorrizas vesiculo-arbusculares (VAM), las ericoides, y las micorrizas
orquidáceas.
Fig.
15.18 Presentación esquemática de las principales características
estructurales de las micorrizas vesiculo-arbusculares (VA) (izquierda) y de ectomicorrizas
(EC) (derecha). RM, rizomorfos.
Las VAM son por mucho
las más abundantes de las endo- y ectomicorrizas.
Fig.
15.19 Sistemas radicales micorrizados. Superior: Raíz de papa cultivada en suelo con hifas extramatriciales del hongo VAM Glomus mosseae. Inferior: Pequeñas raíces ectomicorrizadas del pícea de Noruega cultivado en suelo. (Cortesía de G. Hahn)
Las micorrizas ericoides
se presentan en Ericales, cualquiera como el tipo endomicorrícico, ó como el tipo ectendomicorrícico.
El tipo endomicorrícico está caracterizado por
espirales de hifas dentro de las células rizodérmicas (epidérmicas) infectadas.
Cada célula es infectada solamente a través de la pared celular exterior, y las
hifas individuales se extienden hacia el suelo como en el caso de las VAM. En
el tipo ectendomicorrícico una delgada capa de hifas
externas puede también rodear a la raíz.
Las ectomicorrizas se presentan principalmente en raíces de plantas leñosas y
solo ocasionalmente en plantas herbáceas y gramíneas perennes. Las
ectomicorrizas (ECM) son caracterizadas por dos características principales
(Fig. 15.18), un manto entretejido de hifas alrededor de la superficie radical
(cubierta hifal, ó manto) e hifas que penetran el espacio radical intercelular
del cortex formando una red de micelio fungoso, la red de Hartig, la cual envuelve las células corticales más ó
menos totalmente e incrementa el área superficial en la interfase hongo-raíz
similarmente al caso de las células de transferencia en plantas superiores. La
mayoría de hongos ECM son Basidiomicetos, pero relativamente muchos son
Ascomicetos. En la mayoría de tipos ECM se producen hebras hifales ó rizomorfos que bien se extienden en el suelo circundante (Fig. 15.18). Los rizomorfos son órganos multihifales diferenciados con un diámetro de hasta 200 µm, y son
importantes para el transporte de solutos en grandes distancias, mientras que
el intercambio de solutos entre el hospedero y el hongo se lleva a cabo en la
red de Hartig. Las ECM formadoras de manto pueden
encerrar totalmente a pequeñas raíces micorrizadas (Fig. 15.19). Durante el
rebrote de las raíces (e.g., en primavera) ambos la raíz hospedera y el tejido fungoso
pueden crecer juntos lentamente, ó con un crecimiento más rápido de la raíz el
ápice se abre paso a través del manto hifal.
Las ectomicorrizas son
las más comunes en el hemisferio septentrional, especialmente en Pinaceae, Betulaceae, Fagaceae y Salicaceae. Sin embargo, las ECM pueden también presentarse
en algunos bosques tropicales y subtropicales.
En muchas especies de
árboles forestales se presentan simultáneamente ambas VAM y ECM, por ejemplo,
en Salix y Populus ó Eucalyptus, y la proporción de ambos tipos parece
depender de factores exógenos como el contenido de agua del suelo y la
aireación, y de factores endógenos como la edad del árbol. A una escala global,
Además de las
diferencias en la distribución, morfología y estructura (Fig. 15.18) hay otra
principal diferente entre
15.6.3
Infección radical, demanda de fotosintatos, y crecimiento de la planta
hospedera
15.6.3.1
Infección radical
La infección radical con micorrizas es iniciada cualquiera a
partir de propágulos del suelo (esporas, residuos
radicales) ó a partir de raíces vecinas de la misma ó de diferentes plantas y
especies vegetales. La infección se realza por una preexistente red en el
suelo, y por lo tanto las perturbaciones severas en el suelo (e.g., una tala
intensa ó un riguroso mezclado del suelo) así como la labranza comparando con
la no labranza, deprimen ó retrasan severamente la infección micorrícica.
Los exudados radicales
de las plantas hospederas tienen una fuerte acción quimotáctica en los hongos ECM y VAM, y la efectividad de los flavonoides responsables en
estos exudados radicales (Sección 15.5.3) es muy realzada por las elevadas
concentraciones de CO2. Las bacterias rizosféricas no infecciosas
pueden realzar ó suprimir la infección micorrícica. Se ha obtenido notable
estimulación de la infección por VAM mediante la inoculación con Azospirillum y en el caso del hongo ECM Laccaria laccata con las llamadas “bacterias ayudantes de la
micorrización”.
En plantas no hospederas
de
Pueden estar involucrados los diferentes niveles de respuestas
de la planta hospedera en las grandes diferencias varietales en la infección radical con VAM que se han encontrado en
trigo y caupí variando entre cero y 18-30%. Hay algunas sospechas de que la selección
de genotipos con alta resistencia a patógenos radicales puede también
involucrar el riesgo de una simultánea selección contra la alta infección con
VAM.
El suministro de
nutrientes minerales puede realzar ó suprimir la infección y colonización radical
con micorrizas. Se ha conseguido un notable realce de la infección radical en
plántulas de Pinus echinata Mill. con el hongo ECM Pisolithus tinctorius mediante el suministro de boro a un nivel que excedió marcadamente la demanda
de la planta hospedera, probablemente por la supresión de la reacción respuesta
de la planta hospedera contra la invasión fungosa. A niveles extremadamente
bajos de fósforo en el suelo las infecciones radicales son bajas con hongos VAM
así como con hongos ECM (ver abajo), ya que el fósforo puede limitar el
crecimiento del hongo en si mismo. Con un creciente suministro el crecimiento
radical y la proporción de longitud radical infectada se incrementan hasta que
se alcanza un suministro óptimo de fósforo y más allá de este nivel se deprime
la tasa de infección a un grado variante, dependiendo de la especie VAM ó de la
especie ECM y también de la especie hospedera. A alto suministro de fósforo
pueden estar ó no correlacionados la disminución en la longitud radical
infectada y en los carbohidratos solubles en las raíces. Las relaciones
negativas entre la infección radical y el suministro de fósforo son
probablemente más finamente reguladas por la planta hospedera como se indicó,
por ejemplo, por un incremento de los puntos necróticos de infección radical ó
por una drástica disminución de la quimiotaxis de los exudados radicales en el
crecimiento hifal en plantas cultivadas con alto suministro de fósforo.
El alto suministro de
nitrógeno también deprime la infección VAM y ECM, particularmente en
combinación con altos niveles de fósforo y cuando el nitrógeno es suplido como
amonio. En ECM particularmente la masa del micelio disminuye a alto suministro
de nitrógeno. La disminución en el porcentaje de raíz infectada (VAM) ó en la
proporción de puntas radicales ECM a alto suministro de fósforo ó nitrógeno es,
sin embargo, no necesariamente una expresión de un mecanismo de regulación
específico sino es frecuentemente el resultado de un realzado crecimiento
radical mientras que el del hongo asociado se rezaga. La longitud total de raíz
infectada con VAM ó el número de puntas radicales con ECM son frecuentemente un
parámetro apropiado, pero para la evaluación de su efectividad en la
adquisición de nutrientes, la cuantificación del micelio extraradical sería el parámetro más importante (ver abajo).
15.6.3.2
Demanda de fotosintatos
En raíces micorrizadas una proporción considerable de los
fotosintatos netos asignados a las raíces es requerida para el crecimiento y mantenimiento
del hongo. En plantas VAM la respiración “radical” puede ser 20-30% mayor que
en plantas no micorrizadas, y el 87% de la mayor respiración puede atribuírsele
al hongo. En pepino, de los fotosintatos netos 20% fueron asignados hacia lo
subterráneo en plantas no micorrizadas y 43% en plantas VAM, y cerca de la
mitad de esto fue respirado. En plantas altamente infectadas la biomasa fungosa
VAM puede alcanzar el 20% de la biomasa radical, puede asumirse típicamente un
10%.
Estos costos en términos
de fotosintatos no son relevantes en plantas con limitación por demanda, por
ejemplo, cuando la capacidad de la fuente excede la demanda en plantas no
micorrizadas, y las plantas micorrizadas pueden compensar la mayor demanda
mediante un incremento en la tasa de fotosíntesis por unidad de área foliar.
Las realzadas tasas de fotosíntesis en las plantas micorrizadas son por lo
tanto frecuentemente una expresión de una mayor actividad demanda y no de un
efecto estimulante específico por la asociación micorrícica. Los costos de los
fotosintatos también tienen que ser comparados con los beneficios como la
realzada toma de nutrientes como fósforo cuando este limita la fotosíntesis y
el crecimiento en plantas no micorrizadas. Sin embargo, a pesar de su efecto beneficioso
sobre el crecimiento general vegetal, por lo general en plantas hospederas
micorrizadas el crecimiento radical (peso seco) es menos realzado ó aún es
deprimido comparando con el crecimiento caulinar y la relación peso seco
raíz/vástago se disminuye de un modo típico (Sección 15.6.3.3).
En general, en las
asociaciones ECM la proporción del fotosintato asignado al hongo es
considerablemente mayor que en las asociaciones VAM. Esto es cierto en
particular para hongos ECM con un prolongado micelio extramatricial (Fig. 15.20). Un extendido micelio extramatricial es
favorable para la adquisición de nutrientes pero también tiene una superior
demanda por fotosintatos. En estudios con diferentes hongos ECM sobre su efecto
en el crecimiento de plántulas de Pinus sylvestris cultivadas en un
sustrato pobre en nutrientes se encontró una estrecha correlación negativa
entre la biomasa fungosa y el crecimiento de la planta hospedera, lo que fue
atribuido a ambos la mayor demanda de energía y también la mayor incorporación
de nitrógeno hacia las estructuras fungosas y la correspondiente limitación por
nitrógeno en la planta hospedera.
Fig.
15.20 Presentación esquemática de los efectos de la colonización
micorrícica en la morfología radical y en la distribución de los
microorganismos rizosféricos no infecciosos.
En ecosistemas abeto de Douglas ECM cerca del 60-70% de los fotosintatos netos son
asignados hacia abajo del suelo para el crecimiento de las raíz, micorrizas, y
respiración. Ya que en poblaciones forestales usualmente después de 15-20 años la biomasa de
raíces finas permanece igual, y el incremento en biomasa bruta radical es
relativamente pequeño, una alta proporción de los fotosintatos netos en poblaciones forestales es
asignada a estructuras micorrícicas y a su recambio. Los estimados en
proporciones del flujo de carbono hacia ECM en poblaciones forestales varían entre
5 y 30% de los fotosintatos netos. De este modo el hongo ECM juega un rol
importante en la importación del carbono hacia el suelo vía el micelio extramatricial, particularmente en vista de la alta tasa de
recambio del carbono fungoso que es cerca de cinco veces mayor que la de los
residuos vegetales.
La mayor entrada al
suelo de carbono orgánico en plantas micorrizadas también tiene importantes
consecuencias en el número, actividad y distribución de los microorganismos del
suelo (Fig. 15.20). Más probablemente como un resultado del mayor agotamiento
del carbono, se disminuye el número de bacterias en la rizosfera de las plantas
VAM, mientras que su número y
particularmente su actividad se incrementan a mayor distancia del rizoplano
donde más carbono es proporcionado por el micelio extraradical,
especialmente en plantas ECM. De este modo, en plantas micorrizadas se altera
la interfase raíz-suelo y se forma una adicional ó nueva “micorizosfera”.
Como la mayoría de plantas cultivadas en el suelo están micorrizadas, este micorizosfera quizá sea lo común, no la excepción, y
alrededor de las hifas y micelio externo se forma una nueva interfase con el
suelo, la “hifosfera”. El micelio externo puede no solo alterar la actividad
microbiana del suelo sino también proporcionar un sustrato para la fauna del
suelo como para los colémbolos apacentadores de hifas micorrícicas. También la estructura del suelo puede ser
cambiada por las hifas extraradicales VAM al ligar microagregados en macroagregados estables, vía intermallado por las hifas ó producción de polisacáridos extracelulares.
La colonización
micorrícica no solo altera la cantidad de microorganismos rizosféricos (Fig.
15.20) sino también su composición. En vista del rol de los microorganismos
rizosféricos en la morfología y actividad radical (Sección 14.5) esta
alteración tiene implicaciones en la adquisición de nutrientes minerales y en
el crecimiento radical y también caulinar. Pero no es solo la colonización
micorrícica por si misma lo que es importante sino también la especie
micorrícica que altera diferentemente la microflora rizosférica (Tabla 15.13).
Dependiendo de la especie VAM serán afectados a un diferente grado el número
total de bacterias, bacterias diazotrofas, y actinomicetos. Los bajos números
de bacterias rizosféricas en las plantas no micorrizadas son causados por la
limitación en fósforo y el correspondientemente pobre crecimiento vegetal.
Tabla
15.13
Efectos
de las diferentes especies VAM en bacterias y actinomicetos en el suelo
rizosférico de Panicum maximum a
|
|||
Tratamiento
|
Poblaciones
rizosféricas (cfu g-1 suelo) b
|
||
Bacteria
(x106)
|
Fijadoras de N2
(x105)
|
Actinomicetos
(x104)
|
|
Control (-VAM)
Glomus fasciculatum
Gigaspora margarita
Acaulospora laevis
|
14.7
41.9
34.0
8.1
|
12.4
42.0
87.9
10.6
|
13.4
26.1
17.6
28.6
|
a En
base a Cecilia & Bagyaraj (1987)
b cfu. unidades formadoras de
colonia.
|
|||
15.6.3.3
Crecimiento radical y caulinar de la planta hospedera
La colonización
micorrícica afecta de modo diferente el crecimiento radical y caulinar. En un
sustrato pobre en nutrientes el micelio externo añade área superficial y
comparando con plantas no micorrizadas, las plantas micorrizadas tienen más
acceso a nutrientes limitantes del crecimiento, por ejemplo fósforo y nitrógeno
(Fig. 15.20). Como una típica respuesta al mayor suministro de nutrientes, el
crecimiento caulinar es más realzado que el crecimiento radical conduciendo a
una disminución en la relación peso seco raíz/vástago (Sección 14.7). A un
estado nutricional dado en la planta hospedera, en plantas micorrizadas este
cambio es más pronunciado ya que el hongo compite con las raíces por los
fotosintatos. Este cambio es particularmente notable en leguminosas noduladas
ya que el hongo VAM puede representar una demanda adicional de fotosintatos
como los rizobios en nódulos funcionales.
Si las micorrizas son
cualquiera inefectivas en la distribución de los nutrientes, ó los nutrientes
no son factores limitantes del crecimiento en plantas no micorrizadas –y están
ausentes otros efectos benéficos de las micorrizas (Sección 15.10)- la
micorrización deprime el crecimiento radical principalmente por la competición
en demanda. Las condiciones ambientales desfavorables como el sombreo y la
defoliación también deprimen el crecimiento micorrícico, pero a un menor grado
que el de la raíz hospedera y, en leguminosas noduladas, que el peso del
nódulo. El hongo micorrícico permanece como una fuerte demanda de fotosintatos
independiente de su contribución al crecimiento de la planta hospedera. En la
mayoría de casos hay por lo tanto un nivel óptimo de colonización radical
micorrícica encima del cual las plantas no reciben beneficio por el hongo y
pueden aún ser considerablemente deprimidas en el crecimiento por ambos VAM y
ECM. Estas relaciones entre el crecimiento radical y caulinar al afectarse por
la micorrización y el suministro de fósforo son resumidas esquemáticamente en
Fig.
15.21 Presentación esquemática de los efectos del nivel de fósforo
en el suelo y de la colonización radical con hongos VAM en el crecimiento
radical y caulinar.
También están
probablemente involucrados otros factores aparte de la competencia por
fotosintatos en el deterioro del crecimiento radical en plantas micorrizadas.
En plantas ECM más probablemente están involucrados efectos hormonales, por ejemplo,
la inhibición del crecimiento por elongación de las pequeñas raíces laterales
mediante la producción de IAA en el hongo invasor (Sección 15.10.1). En plantas
VAM, por ejemplo, en Allium porum la infección con Glomus mosseae disminuyó la longitud radical total pero
simultáneamente incrementó la ramificación y el número de raíces laterales por
unidad de longitud radical, ó por planta. Sin embargo, las raíces recién
formadas eran más cortas y la actividad de sus meristemos apicales declinó
rápidamente, lo que puede explicar la mayor tasa de ramificación en los
sistemas radicales micorrizados. Las altas tasas de
descarga desde el floema de fotosintatos y IAA en los sitios demanda de
colonización VAM en las zonas radicales basales pueden explicar adecuadamente tales cambios en el patrón de enraizado tal como es conocido
con un suministro localizado de fósforo en sistemas radicales no micorrizados (Sección 14.4.1). En vista del rol en la
ramificación radical y en el número y actividad de los meristemos apicales, se
esperan efectos de la colonización VAM en el equilibrio de las fitohormonas
(Sección 15.10.1).
La disminución en la
superficie radical y en la actividad radical así como en la relación peso seco
raíz/vástago son, sin embargo, no necesariamente perjudiciales para el
crecimiento caulinar y rendimiento vegetal siempre y cuando el micelio externo
del hongo micorrícico puede compensar completamente las funciones de la raíz en
la toma de nutrientes y agua.