16.5 Suelos alcalinos
16.5.1 Características de los
suelos
16.5.2 Principales limitantes
en el crecimiento vegetal
16.5.3 Mecanismos de adaptación
16.5.1 Características de los
suelos
Los suelos alcalinos (pH >7) son muy comunes
en los climas semiáridos y áridos. Los suelos calcáreos cubren más del 30% de
la superficie terrestre. Su contenido de CaCO3 en el horizonte
superior varía desde un poco por ciento hasta el 95%. Las unidades de suelo
predominantes son las Rendzinas, que son suelos superficiales con alto
contenido de materia orgánica que yacen encima de material calcáreo. Menos
comunes son los Chernozems y Xerosols. El pH de los suelos calcáreos esta determinado
por la presencia de CaCO3, el cual amortigua el suelo en el rango de
pH 7.5-8.5 (Tabla 16.25). A pH > 8, los Solonetz son la unidad de suelo
predominante. Los solonetz ó suelos sódicos
(álcali) se caracterizan por una relación de adsorción de sodio [SAR – la relación de adsorción de sodio ó SAR describe una
relación entre el sodio soluble y los cationes divalentes solubles que puede
usarse para predecir el porcentaje del sodio intercambiable del suelo
equilibrado con una solución dada: sodio/(calcio + magnesio)1/2] de la matriz suelo mayor que 15, y
ellos contienen frecuentemente carbonato de sodio. Los suelos sódicos
usualmente se presentan en asociación con los suelos salinos (Solonchaks), y
los suelos salino-sódicos son más abundantes que los suelos puramente sódicos.
En el contexto de las limitaciones en el crecimiento vegetal es necesario, sin
embargo, hacer una clara distinción entre la salinidad y la sodicidad. Los
suelos salinos no son necesariamente alcalinos, y el crecimiento vegetal en los
suelos salinos es afectado principalmente por los altos niveles de cloruro de
sodio (toxicidad por iones, desequilibrio iónico) y por el deterioro del
balance hídrico (Sección 16.6). Los suelos sódicos, por otro lado, son
alcalinos y el crecimiento vegetal es deteriorado principalmente por el alto
pH, altos bicarbonatos, y frecuentemente por la pobre aireación.
Tabla 16.25 Abundancia relativa de suelos alcalinos y las principales limitantes sobre el crecimiento vegetal en estos suelos. |
|||
|
pH del suelo
|
||
7
|
8
|
9
|
|
Asociaciones de suelo
dominantes
|
Rendzinas (suelos calcáreos)
(Chernozems, Xerosols
|
|
Solonetz (suelos sódicos)
Solonchaks (suelos salinos)
|
Abundancia relativa
|
|||
Principales limitantes
nutricionales
Otras limitantes
|
Deficiencia: Fe, Zn, P (Mn) a Exceso de HCO
Déficit hídrico
Impedancia mecánica
|
|
Toxicidad: Na, B
Deficiencia: Zn, Fe, P (Ca,
K, Mg)a
Aireación pobre
Exceso de HCO
Déficit hídrico
Impedancia mecánica
|
a Paréntesis
indica menos frecuente, ó solo en ciertas situaciones.
|
|||
Las principales limitantes en los
suelos calcáreos difieren de de aquellas en los suelos sódicos (Tabla 16.25).
Las diferencias están relacionadas directamente cualquiera a otros factores
químicos del suelo como la concentración de bicarbonatos ó a los factores físicos
del suelo. En los suelos sódicos, las pobres condiciones físicas y la
correspondientemente pobre aireación son las principales limitantes y están
frecuentemente correlacionadas con la toxicidad por sodio y boro.
El nitrógeno es un factor limitante
del crecimiento para la mayoría de especies de cultivo (aparte de las
leguminosas) cultivadas en suelos alcalinos. Más del 90% del nitrógeno del
suelo es nitrógeno enlazado orgánicamente (humus) el cual se vuelve disponible
a las plantas después de su mineralización por los microorganismos del suelo.
Ambos la cantidad total de nitrógeno del suelo y su disponibilidad a las
plantas están por lo tanto estrechamente relacionadas con el contenido de
materia orgánica del suelo y las condiciones para la mineralización (humedad
del suelo, temperatura, aireación). El pH del suelo es solo de menor
importancia para el nivel de recambio del nitrógeno en los suelos alcalinos.
16.5.1.1
Hierro
Los suelos minerales tienen en promedio, un
contenido total de hierro de ~2%. La mayoría de especies de cultivo remueven
anualmente solo entre 1 y 2 kg. hierro por hectárea. En suelos bien aireados
con un alto pH, sin embargo, la concentración de Fe2+ y Fe3+ en
la solución del suelo es extremadamente baja, y la concentración total de las
especies inorgánicas de hierro [pH entre 7 y 9 principalmente Fe(OH)
, Fe(OH)3, y Fe(OH)
] en la solución del suelo es solo cerca de 10-10 (Fig.
16.16). Aunque no es posible dar información precisa sobre las formas ó
concentraciones del hierro inorgánico en la superficie radical, la
concentración del hierro quelatado requerida para el óptimo crecimiento está en
el orden de 10-6 a 10—5 М (Fig. 16.16). Estos
valores han sido interpretados con reserva, sin embargo, ya que están basados
en el suministro de quelatos sintéticos de hierro (e.g., Fe EDTA) los cuales
son relativamente pobremente utilizados, por lo menos por los pastos (Sección 16.5.3).
Fig. 16.16 Solubilidad
de especies inorgánicas de hierro en equilibrio con óxidos de hierro [quelatos
sintéticos de Fe(III)] en suelos bien aireados en comparación con el
requerimiento del hierro soluble en la superficie radical de varias especies
vegetales (Römheld & Marschner, 1986)
En suelos aireados la solubilidad
del hierro es en gran parte controlada por los óxidos de Fe(III) (nombre del
grupo), especialmente la ferrihidrita (5Fe2O3•9H2O)
y el hidróxido férrico amorfo (Fe(OH)3)2, y la formación
de quelatos de hierro a partir de la materia orgánica del suelo ó por la
producción microbiana de sideróforos. Por ejemplo, para un suelo de pH 7.9 se
encontró más de 35000 veces la concentración predicha de hierro soluble a
partir de las constantes de equilibrio inorgánico. En suelos alcalinos con un
alto contenido en materia orgánica la concentración de los quelatos orgánicos
de hierro puede alcanzar valores de 10-4 a 10-3 М.
La aplicación de abono de corral a suelos bajos en materia orgánica puede por
lo tanto ser un procedimiento efectivo para incrementar la solubilidad del
hierro, y la toma de hierro en especies de cultivo ineficientes en hierro como
el sorgo.
Además de los ácidos húmicos, los
principales compuestos quelantes de Fe(III) son los ácidos orgánicos, los
fenólicos y los sideróforos. Los sideróforos son producidos por casi todos los
microorganismos sometidos a deficiencia de hierro. Hay dos tipos principales: los
sideróforos hidroxamato producidos por ambos hongos y bacterias, y los
sideróforos catecolato producidos por bacterias, y la más recientemente
descubierta rizoferrina, un sideróforo policarboxilato de bajo peso molecular
producido por hongos. Las concentraciones de los sideróforos son
considerablemente mayores en la rizosfera que en el suelo no rizosferico, y se
supone que los correspondientes quelatos hierro-sideróforo pueden exceder las
concentraciones del hierro soluble no quelatado en varias ordenes de magnitud.
Sin embargo, es difícil estimar las concentraciones actuales de hierro soluble
en la rizosfera de plantas cultivadas en suelo ya que los sideróforos son
fuertemente adsorbidos por la matriz del suelo a pH mayores y por otro lado la
solubilidad del hierro en la rizosfera puede estar gobernada por los cambios en
la rizosfera inducidos por la raíz, en particular bajo la deficiencia de
hierro.
En suelos sódicos (pH >8.5), el
carbonato de sodio dispersa la materia orgánica, y las sustancias orgánicas de
bajo peso molecular (principalmente humatos de sodio) forman complejos solubles
con el hierro (y manganeso). La creciente concentración de NaHCO3 desde
12 a 75 mм (pH 8.0 → 8.8) incremento la concentración de hierro y
manganeso en la solución del suelo por un factor de 18 y 2.3, respectivamente.
Este efecto de los humatos también se demostró en cultivo en solución, donde la
adición de humatos de sodio evito la deficiencia de hierro en plantas de tomate
cultivadas a alto pH en presencia altas concentraciones de bicarbonatos.
16.5.1.2
Zinc
La solubilidad del zinc inorgánico, como
aquella del hierro inorgánico, disminuye con el creciente pH. En el rango de pH
5.5-7.0 la concentración en equilibrio del zinc puede disminuir 30 a 45 veces
por cada unidad que se incremente en la solución del pH. Los coeficientes de
difusión para el zinc en suelos calcáreos son por lo tanto cerca de 50 veces
inferiores a aquellos en suelos ácidos. Ya que la concentración del zinc en la
solución del suelo está también determinada por los procesos de adsorción y
desorción que se presentan en la matriz del suelo, la concentración del zinc a
un pH dado del suelo puede también depender de otros componentes solutos (e.g.,
Ca2+), y de la materia orgánica del suelo y de la actividad
microbiana. La aplicación de abono de corral a suelos alcalinos bajos en
materia orgánica puede por lo tanto incrementar la solubilidad y la toma
vegetal del zinc. El hacer más alcalinos a los suelos mediante el incremento en
la concentración de NaHCO3, sin embargo, realza el riesgo de
deficiencia de zinc en las plantas debido, a una disminución en la
extractabilidad del zinc en el suelo y al directo deterioro del crecimiento
radical (ver abajo).
16.5.1.3
Manganeso
La química del manganeso en los suelos y
soluciones del suelo está gobernada por el pH y el redox (Sección 16.4.1).
Aunque el manganeso puede formar complejos inorgánicos, en las soluciones del
suelo el Mn2+ es la principal especie. En suelos calcáreos bien
aireados (Rendzinas), la solubilidad del manganeso disminuye con los niveles
crecientes de ambos CaCO3 y MnO2 debido a la adsorción
del manganeso al CaCO3 y su oxidación en las superficies del MnO2 y probablemente por la precipitación de la calcita de manganeso. El
efecto del pH del suelo y del CaCO3 en la disponibilidad de
manganeso es bien conocido en las zonas templadas como el resultado de la
deficiencia de manganeso inducida por el sobreencalado de los suelos ácidos
bajos en manganeso. En suelos calcáreos la disponibilidad del manganeso para
las plantas esta determinada principalmente por la estructura y aireación del
suelo (micrositios anaeróbicos) y los cambios inducidos por la raíz en la
rizosfera (Sección 15.3, 15.4 y 15.5).
15.5.1.4
Boro y fósforo
La adsorción del boro a los minerales de
arcilla se incrementa abruptamente encima del pH 6.5 y es máxima a pH ~9. En
suelos alcalinos, la baja solubilidad del boro dictada por la adsorción del
boro a los minerales de arcilla es usualmente compensada, sin embargo, por la
falta de lavado ó por el boro suplido mediante el agua de riego. La toxicidad
por boro es de este modo es mucho más probable, particularmente en suelos sódicos,
que lo que es la deficiencia de boro.
En suelos alcalinos (excepto los
Chernozems) la disponibilidad de fósforo es generalmente baja. Como con el zinc
la concentración de fósforo en la solución del suelo está determinada
principalmente no por la disolución ó precipitación de compuestos orgánicos
definidos como el fosfato tricalcio sino por la desorción y adsorción del
fósforo, particularmente en suelos con más del 1% en materia orgánica. En estos
suelos, por lo menos en el rango de pH de 6-8, la concentración de fósforo en
la solución del suelo puede que no decline sino más bien que se incremente con
el pH. En suelos alcalinos de creciente pH y decreciente contenido de materia
orgánica del suelo, las constantes de equilibrio de los fosfatos inorgánicos se
hacen crecientemente importantes para la concentración del fósforo en la
solución del suelo. En general, sin embargo, la deficiencia de fósforo en
plantas de cultivo cultivadas en suelos alcalinos es causada principalmente por
los muy bajos niveles de fósforo total y los bajos niveles de humedad del
suelo, esto es, cuando está limitada la movilidad del fósforo y el crecimiento
está restringido (Capítulos 13 y 14).
16.5.2 Principales limitantes
en el crecimiento vegetal
16.5.2.1
Deficiencia de hierro
El desorden nutricional más prominente de
cultivos en suelos con más del 20% CaCO3 es la deficiencia de hierro
ó la llamada “clorosis inducida por cal”. Las especies vegetales que son
principalmente afectadas incluyen el manzano, durazno, cítricos, uva, maní,
soya, sorgo y arroz de secano. Es el principal problema en la producción de
sorgo y soya en Great Planis en los Estados Unidos. Para revisiones de este
tema el lector es enviado a Chen & Barak (1982) y Vose (1982).
La deficiencia de hierro en los
suelos calcáreos es frecuentemente realzada por la pobre aireación del suelo
causada por la compactación del suelo ó el alto contenido de agua, y las bajas
temperaturas del suelo que mantienen al suelo húmedo por más tiempo. No es, sin
embargo, la deficiencia de oxígeno, lo que realza la clorosis sino las elevadas
concentraciones de bicarbonatos (HCO
). En suelos con CaCO3 libre, el incremento en la
concentración de CO2 (e.g., por el deteriorado intercambio gaseoso ó
enmiendas con materia orgánica) conduce a la formación de Ca(HCO3)2.
Se predicen niveles de 4-20 mм HCO
en base a un 1-5% CO2. El que si ó no jueguen las
altas concentraciones de HCO
en el suelo un rol clave en la deficiencia de hierro en
suelos calcáreos depende de la especie vegetal y del tipo de respuesta radical
a la deficiencia de hierro. En especies gramíneas (Estrategia II) como el sorgo
y el maíz, la deficiencia de hierro cualquiera no está ó solo está pobremente
correlacionada con concentraciones elevadas de HCO
en el suelo, pero está estrechamente correlacionada con
niveles decrecientes de óxidos de hierro pobremente cristalinos ó pobremente
cristalinos. En contraste, en especies no gramíneas (Estrategia I) existen
estrechas correlaciones entre los niveles de HCO
en los suelos y la severidad de la deficiencia de hierro,
por ejemplo, en soya, uva, y manzano. En base a este rol del bicarbonato en las
plantas de Estrategia I, las soluciones nutritivas amortiguadas con
bicarbonatos que contienen bajos niveles de hierro soluble permiten la selección
por susceptibilidad a la clorosis por deficiencia de hierro, por ejemplo en
soya, garbanzo y cítricos. La relativa susceptibilidad observada en estas
soluciones tiene una alta correlación con la relativa susceptibilidad observada
en suelos calcáreos húmedos que inducen clorosis por deficiencia de hierro.
En hojas de plantas Estrategia I que
sufren de clorosis inducida por cal el contenido de hierro en la materia seca
frecuentemente inferior, pero puede también ser similar ó aún mayor que en
hojas verdes. Los contenidos similares ó verdes en las hojas cloróticas indican
una “inactivación fisiológica” del hierro (Sección 9.1.5).
La Fig. 16.17 resume algo de los
principales medios por los que la alta concentración de HCO
puede afectar la toma, translocación, y utilización del
hierro en las plantas. Una alta concentración de HCO
en la solución del suelo ambos eleva y amortigua el pH y de
este modo minimiza más la concentración del hierro inorgánico soluble [mecanismo
(1)]. Simultáneamente en plantas de Estrategia I, las respuestas radicales a la
deficiencia son inhibidas severamente por el alto pH; estas respuestas incluyen
el deterioro de la efectividad de la bomba de eflujo de H+ mediante
la neutralización de los H+ [mecanismo (2)], disminuyendo la
liberación de los fenólicos [mecanismo
(3)] y la reducción del Fe(III) en la membrana plasmática [mecanismo (4)] (ver
también Sección 2.5.6). De acuerdo con esto las altas concentraciones de HCO
conducen a una abrupta disminución en la toma y transporte
del hierro hacia el vástago. Por lo menos en estudios a corto plazo este efecto
inhibidor de las altas concentraciones de HCO
puede ser simulado mediante un buffer orgánico del pH
(HEPES) lo cual demuestra la importancia de la acidificación por lo menos del
rizoplano y el apoplasto de las células rizodérmicas para la adquisición del
hierro en plantas Estrategia I (Tabla 16.26).
Fig. 16.17 Ocho
posibles efectos de una alta concentración de bicarbonatos en el sustrato sobre
la toma, transporte, y disponibilidad de hierro para la formación foliar de
clorofila. Para una descripción de los mecanismos (1)-(8), ver el texto.
Tabla 16.26
Tasa de reducción del
Fe(III) y de toma del 59Fe (suministro de 59Fe EDDHA)
en plantas de maní deficientes en hierro (Arachis
hypogaea L.) afectadas por la capacidad buffer del pH de la solución
nutritiva a pH 8.5 a
|
||
Tratamiento
(solución nutritiva)
|
Reducción del Fe(III)
|
Toma de 59Fe
|
(nmol g-1 peso
seco radical h-1)
|
||
No amortiguada
+ 10 mм HCO
+ 10 mм HEPES
|
4208
1592
1513
|
658
95
72
|
a Marschner et al (1989)
|
||
En raíces suplidas con una alta
concentración de HCO
, se incrementa la fijación de CO2 y de síntesis
de ácidos orgánicos, particularmente en las llamadas especies calcífugas. No es
claro a que grado el secuestro del hierro en las vacuolas por ciertos ácidos
orgánicos [mecanismo (5)] contribuye a la inhibición del transporte del hierro
hacia el vástago [mecanismo (6)]. El transporte del hierro a las hojas en
expansión puede ser especialmente deteriorado, y desigual la distribución del
hierro dentro del tejido [mecanismo (7)]. Estos efectos son discutidos en relación
a la alcalinización del tejido y del citoplasma en particular. Sin embargo, la
inactivación del hierro en las hojas por las altas concentraciones de HCO
no pudo ser confirmada Dockendorf & Höfner (1990).
Las altas concentraciones de HCO
en el medio radical pueden afectar indirectamente el
contenido y la utilización del hierro en las hojas. En muchas especies
vegetales, en particular en especies sensibles a la clorosis, las altas
concentraciones de HCO
inhiben el crecimiento radical, la respiración radical, la
exportación de solutos conducida por la presión radical hacia el xilema y la
tasa de exportación de citoquininas hacia el vástago. Las citoquininas son
necesarias para la síntesis de proteínas y el desarrollo del cloroplasto. De
acuerdo con esto, las altas concentraciones de HCO
pueden inhibir considerablemente el crecimiento caulinar
antes de la ocurrencia de la clorosis por deficiencia de hierro, por ejemplo, en
sorgo y árboles de durazno. Los altos contenidos de hierro en hojas de plantas
que sufren clorosis inducida por cal pueden por lo tanto ser consecuencia de
una limitación en otros factores requeridos para el crecimiento expansión
foliar, desarrollo del cloroplasto y formación de la clorofila [mecanismo (8)].
El rol del fósforo en la clorosis
inducida por la cal es complejo. Puede deteriorar la nutrición del hierro a
varios niveles, por ejemplo disminuyendo la tasa de disolución del hierro a
partir de óxidos de hierro del suelo no rizosférico y rizosférico (exudados
radicales). En muchos casos, el incremento en el suministro de fósforo suprime
la exudación radical de ácidos orgánicos inducida por la deficiencia de fósforo
(Sección 15.4) y, de este modo a un mecanismo que realza la solubilidad del
hierro en la rizosfera. Un ejemplo tal ha sido reportado para Banksia ericifolia (Proteaceae) donde un
incremento en el suministro de fósforo suprimió la formación de raíces proteoid
y simultáneamente indujo clorosis por deficiencia de hierro. Puede presentarse
la inactivación del hierro en las plantas por los altos contenidos de fósforo,
pero es improbable que juegue un rol ecológico. Los elevados niveles de fósforo
en las hojas cloróticas son probablemente el resultado y no la causa de la
clorosis por hierro. Aunque la deficiencia de hierro puede ser inducida en
plantas de cultivo cultivadas en suelos calcáreos suplidos con muy altos
niveles de fertilizante de fósforo, hay considerables dudas acerca de que el
fósforo sea de importancia mayor en la clorosis inducida por cal en condiciones
de campo. Se han conducido muchos estudios en laboratorio y en invernadero
sobre las interacciones del hierro-fósforo con concentraciones de fósforo en
órdenes de magnitud superiores que aquellas típicas de las soluciones del suelo
en suelos calcáreos.
La clorosis inducida por la cal es
de importancia menor en los suelos sódicos, principalmente por dos razones: el
incremento de la solubilidad del hierro por las elevadas concentraciones de
compuestos orgánicos de bajo peso molecular y la inhibición del crecimiento por
otras limitantes del suelo a parte de la deficiencia de hierro.
16.5.2.2
Deficiencia de zinc y manganeso
El incremento del pH del suelo mediante el
encalado usualmente disminuye la disponibilidad del zinc y del manganeso a la
planta más que cualquier otro nutriente mineral, incluyendo el fósforo (Tabla
16.27). El riesgo de la deficiencia de zinc por lo tanto es alto en suelos
después del encalado, ó en suelos calcáreos en general. En cereales la
deficiencia de zinc es probablemente la más difundida deficiencia de
micronutrientes en suelos calcáreos. Además el alto pH del suelo, el alto
contenido de arcillas, el alto suministro de fósforo, y las bajas temperaturas
del suelo también realzan el riesgo de deficiencia de zinc (Fig. 16.15).
Tabla 16.27
Efecto del incremento del pH
mediante el encalado en un suelo arenoso en el contenido foliar de elementos
minerales en maní a
|
|||||
pH del suelo
|
Contenido en materia seca
|
||||
(mg kg-1)
|
(g kg-1)
|
||||
Zn
|
Mn
|
P
|
K
|
Mg
|
|
5.2
6.0
6.8
|
200
54
20
|
310
66
19
|
1.8
1.9
1.9
|
18.5
17.5
19.0
|
4.5
3.8
3.9
|
a Parker &
Walter (1986)
|
|||||
La caída en los contenidos de zinc
en la materia seca caulinar en plantas cultivadas con altos niveles de
fertilizantes de fósforo puede ser el resultado del realzado crecimiento y de
este modo “dilución” debida al crecimiento, inhibición de las micorrizas VA, y
supresión de los cambios en la rizosfera inducidos por la deficiencia de
fósforo. El rol particular de las micorrizas VA en la adquisición del zinc ha
sido discutido en la Sección 15.7.1 y mostrado en dos ejemplos (Tabla 15.16;
Fig. 15.24). Las bajas temperaturas del suelo frecuentemente realzan la
incidencia y severidad de los síntomas de deficiencia de zinc, y el creciente
suministro de fósforo incrementa la probabilidad de deficiencia de zinc
inducida por bajas temperaturas en suelos calcáreos. A bajas temperaturas la
toma de zinc desde los suelos no es específicamente deteriorada, pero son menores
la actividad radical y la colonización radical con micorrizas VA. De los
factores vegetales, la acidificación de la rizosfera llevada a cabo cualquiera
por la realza excreción neta de protones ó de ácidos orgánicos (Fig. 16.18) son
de particular importancia para la adquisición de zinc y manganeso en suelos
calcáreos (Secciones 15.3 y 15.4).
Fig. 16.18 Representación
esquemática de los principales factores del suelo y vegetales que disminuyen ó
incrementan la disponibilidad y toma de zinc en plantas cultivadas en suelo
(Marschner, 1993). Reimpreso con permiso de Kluwer Academia Publishers.
En lupino blanco cultivado en suelos
alcalinos puede presentarse cualquiera deficiencia ó toxicidad por manganeso,
dependiendo de la fuente de suministro de nitrógeno y del nivel de fósforo. Los
contenidos de manganeso en la materia seca caulinar fueron altos en plantas que
dependían de la fijación de N2 comparadas con las plantas
alimentadas con nitrato. La aplicación de fósforo disminuyo drásticamente los
contenidos caulinares de manganeso hacia el rango de deficiencia,
presumiblemente por la inhibición de la formación de raíces proteoid.
La deficiencia de zinc está
difundida en arroz de aniego en suelos con alto pH y con alto contenido en
materia orgánica. De este modo, además de la salinidad y la toxicidad por
hierro, la siguiente limitante nutricional más importante sobre el rendimiento de arroz de aniego es la
deficiencia de zinc. En suelos neutros y alcalinos hay una fuerte correlación
negativa entre el pH del suelo y el rendimiento de arroz cuando no se aplica fertilizante de
zinc (Tabla 16.28). Como en el rango de pH 6.5-8.0 en suelos de arroz de aniego
el contenido del zinc extractable por DTPA solo disminuye ligeramente, la
drástica disminución en la toma de zinc en plantas sin suministro de
fertilizantes de zinc es causada principalmente por las elevadas
concentraciones de HCO
. En suelos de arroz de aniego 3-6 semanas después de la
siembra son comunes concentraciones encima de 10 mм HCO
, estas concentraciones de HCO
no solo inhiben el transporte del zinc hacia los vástagos
sino también la toma hacia las raíces y parecen dañar directamente las raíces
del arroz. Esta respuesta del arroz inundado a las altas concentraciones de HCO
se parece a aquella típica de muchas especies calcífugas,
pero hay marcadas diferencias entre cultivares de arroz en este aspecto
(Sección 16.5.3.3).
Tabla 16.28
La influencia del pH del
suelo y del suministro de zinc sobre el rendimiento de grano y contenido
foliar de zinc en arroz de aniego a
|
|||
Tratamiento
|
Rendimiento de grano (kg ha-1)
|
Contenido de zinc en hojas
(macolla media) (mg kg-1 peso seco)
|
|
pH del suelo
|
kg Zn ha-1
|
||
6.8
7.3
7.7
|
0
1.9
0
1.9
0
1.9
|
5934
7212
5265
6171
2788
6637
|
9
17
9
18
10
14
|
a Basado en
Sedberry et al (1988).
|
|||
16.5.2.3
Otras limitantes
En muchos suelos calcáreos de secano el alto pH
y los bajos contenidos de humedad son los principales factores ambientales, que
deterioran la movilidad de los nutrientes en el suelo y el crecimiento
extensión radical. La disponibilidad de boro es particularmente deteriorada por
la baja humedad. El riesgo de deficiencia de boro en plantas de cultivo se
incrementa por lo tanto en suelos calcáreos en áreas de secano (Sección 9.7).
En contraste al boro, para la adquisición de fósforo las plantas han
desarrollado un amplio rango de mecanismos (Capítulos 14 y 15).
16.5.3 Mecanismos de adaptación
16.5.3.1
Calcícolas versus calcífugas
Las especies vegetales y poblaciones dentro de
especies (ecotipos) de la vegetación natural que crecen preferentemente en
suelos calcáreos (calcícolas) poseen
mecanismos adaptables para hacer frente a las limitantes del crecimiento y de
la nutrición mineral como la baja disponibilidad de hierro y zinc y
frecuentemente las altas concentraciones de calcio y bicarbonatos en la solución
del suelo. Por ejemplo, las calcícolas tienen una mayor capacidad de
adquisición de hierro que las calcífugas,
i.e., especies y ecotipos que se han adaptado a suelos ácidos. Las calcícolas
son frecuentemente altamente eficientes en la toma de fósforo, por lo menos en
algunos casos debido a que las raíces son altamente infectadas con micorrizas
VA. De acuerdo con esto, la inhabilidad para movilizar fósforo en los suelos
calcáreos se considera un factor clave en el comportamiento calcífuga de muchas
especies vegetales como Rumex acetosella y Silene rupestris. Además, en
contraste a las calcífugas, en las calcícolas las altas concentraciones de HCO
tienen solo insignificantes efectos inhibidores en el
crecimiento extensión radical.
El rol de las altas concentraciones
de calcio en la adaptación de plantas a suelos calcáreos parece ser bastante
complejo. En calcícolas parece ocurrir ambas la evasión y la tolerancia a las
altas concentraciones de calcio en los tejidos vegetales. Por ejemplo, muchos miembros de la
Brassicaceae acumulan grandes cantidades de calcio soluble en sus vacuolas
(tipos calciotrófica) que pueden tener ventajas en términos de la
osmorregulación en hábitats secos de piedra caliza. Por otro lado, en ciertas
especies calcícolas la toma de calcio está más restringida que en especies
calcífugas presumiblemente debido a la menor afinidad de las membranas
plasmáticas radicales al Ca2+. Son pobremente entendidos los
mecanismos de toxicidad por calcio en general y en calcífugas en particular. En
la especie calcífuga Lupinus luteus el crecimiento es severamente deprimido aún a una concentración de 8 mм
calcio en la solución externa. Esta depresión no pudo ser explicada por la
interferencia de las concentraciones de Ca2+ en el apoplasto foliar con el rol del ABA en la regulación
estomatal (Sección 8.6.6) y de este modo, en el control de las relaciones hídricas
de las plantas. Probablemente en calcífugas la estricta compartimentación del
Ca2+ a nivel celular y el mantenimiento de las bajas concentraciones
de Ca2+ en el citosol (Sección 8.6.2) son menos efectivos que en
calcícolas. Un mayor nivel de proteínas que se enlazan al calcio en el
citoplasma de las especies calcícolas apoyaría esta sugerencia.
En muchas plantas herbáceas
cultivadas en suelos calcáreos hay abundantes raíces calcificadas que se forman
por la solubilización del CaCO3 en la rizosfera y la precipitación
del CaCO3 en sus células corticales (Sección 15.2), Esto puede
reflejar la realzada movilización de nutrientes minerales escasamente solubles
(fósforo, hierro, zinc) en la rizosfera y simultáneamente la protección del
tejido caulinar de las concentraciones excesivas de calcio mediante la
precipitación del CaCO3 en el tejido radical.
Hay considerable evidencia (Sección
15.7.2) que ciertos hongos ectomicorrícicos y micorrícicos ericoides juegan un
rol en la adaptación de especies vegetales perennes a los suelos calcáreos.
Esto puede conseguirse por la liberación de sideróforos y la realzada
adquisición de hierro y por lo tanto el incremento en la tolerancia de la
planta hospedera a la “clorosis inducida por cal”. Esto puede también ser llevado
a cabo por la producción de ácido oxálico que disuelve los fosfatos de calcio
escasamente solubles y simultáneamente protege a la planta hospedera de la toma
excesiva de calcio mediante la precipitación del oxalato de calcio alrededor
del micelio fungoso. El hongo ectomicorrícico Paxillus involutus es particularmente efectivo en disolver fosfatos
de calcio mediante la excreción de ácido oxálico, particularmente cuando se
suple con nitrato como fuente de nitrógeno. Sin embargo, hay marcadas
diferencias entre cepas: aquellas a partir de suelos calcáreos acumulan mucho
menos calcio en sus hifas que aquellas a partir de suelos ácidos.
16.5.3.2
Eficiencia en hierro y resistencia a la clorosis
En términos de una clasificación ecológica, las
especies de cultivo ó los cultivares dentro de las especies que crecen en
suelos alcalinos sin desarrollar síntomas de clorosis son llamados eficientes
en hierro; aquellos que se vuelven cloróticos son llamados ineficientes en
hierro. Las grandes diferencias que se presentan entre las especies de cultivo
y genotipos dentro de una especie en la eficiencia en hierro están básicamente
relacionadas a las diferencias en la adquisición del hierro por las raíces. Los
mecanismos responsables han sido
revisados en todas partes.
La movilización del hierro en la
rizosfera de plantas cultivadas en suelos calcáreos puede ser llevada a cabo
mediante mecanismos no específicos y específicos.
Mecanismos
no específicos . Estos no
están relacionados al estado nutricional vegetal del hierro y se han discutido
en detalle en las Secciones 15.3-15.5.
Mecanismos
específicos . Hay un acuerdo general acerca de la
ocurrencia de por lo menos dos notables mecanismos de respuesta radical
(estrategias) a la deficiencia en hierro en plantas superiores. La Estrategia I
en dicotiledóneas y monocotiledóneas a excepción de los pastos, y la Estrategia
II en pastos (Sección 2.5.6). Las respuestas radicales de la Estrategia I no
están restringidas a las plantas de cultivo sino que también son típicas de
arbustos y forbias nativos de suelos alcalinos. En principio hay una estrecha
correlación positiva entre el grado en el que la deficiencia de de hierro
induce la realzada capacidad reductora radical y la excreción neta de protones
por un lado, y la resistencia vegetal a la deficiencia de hierro en suelos
calcáreos (resistencia a la clorosis) por el otro. Esto es también cierto para
diferentes genotipos dentro de una especie como el tomate, girasol ó uva. Un
ejemplo de tales diferencias genotípicas es mostrado en la Fig. 16.19 para
cultivares de soya.
Fig. 16.19 Relación
entre la resistencia contra la “clorosis inducida por la cal” bajo condiciones
de campo y la capacidad reductora de raíces de cultivares de soya (superior) y la liberación de
fitosideróforos por especies gramíneas (inferior)
bajo condiciones controladas (Compilado a partir de Römheld, 1987a.b y Römheld
& Marschner, 1990).
Las diferencias obtenidas en la
resistencia a la clorosis entre los cultivares de soya cuando se cultivaron en
suelos calcáreos proporcionaron un ejemplo clásico de la nutrición mineral
controlada genéticamente en general y en la nutrición del hierro en particular.
En una especie dada hay un gran potencial genético del cual seleccionar alta
resistencia a la clorosis. En soya la reducción en el rendimiento en suelos calcáreos puede variar
entre 6.4 y 81.9% para cultivares adaptados y no adaptados, respectivamente.
Otro ejemplo del potencial genético es mostrado en la Tabla 16.29 para maní. El
cultivar no adaptado Congo Red, originado de suelos ácidos, se vuelve
severamente clorótico cuando se cultiva en un suelo calcáreo y tienen que
aplicarse quelatos de hierro para superar la clorosis y obtener un razonable rendimiento.
En contraste, en el cultivar adaptado 71-238 no hubo clorosis, el rendimiento
fue mucho mayor, y la aplicación de hierro tuvo solo un efecto ligeramente
benéfico.
Tabla 16.29
Efectos de la aplicación de
quelatos de hierro sobre el rendimiento de vaina de maní cultivado en un
suelo calcáreo (23% CaCO3) de pH 7.8 a.b
|
|||
Cultivar
|
Aplicación de quelatos de
hierro
|
Rendimiento de vaina
(kg ha-1)
|
Incremento en el rendimiento
(%)
|
Congo Red
Shulamit
71-328
|
-
+
-
+
-
+
|
833
2583
3305
4749
4388
4777
|
-
210
-
44
-
9
|
a Basado en
Hartzook et al. (1974)
b 10 kg Fe ha-1 (como Fe-EDDHA).
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|||
Ya que los principales factores
responsables de la alta resistencia a la clorosis en las plantas Estrategia I
son conocidos (alta capacidad reductora y excreción de protones, menos
deterioro por las altas concentraciones de HCO
), los programas de selección efectivos son posiblemente
basados en soluciones nutritivas usando cualquiera plantas intactas ó cultivos
de tejidos, permitiendo desarrollar genotipos con niveles excepcionalmente
altos de resistencia a la clorosis mediante la selección recurrente.